Un medicamento que cura a pacientes y a inversionistas

El grupo farmacéutico Sanofi produjo, en conjunto con investigadores mexicanos, la primera vacuna en el mundo para el dengue, que espera lanzar a finales de este año
El mosquito Stegomyia Albopicta transmite Chikungunya, Dengue y fiebre amarilla.
El mosquito Stegomyia Albopicta transmite Chikungunya, Dengue y fiebre amarilla. (Foto: Shutterstock )

Divana Silva se estremece con el recuerdo de su lucha contra el dengue, una enfermedad tropical potencialmente mortal que tradicionalmente es imposible de prevenir y difícil de tratar. “Todo me dolía”, dice la empleada de limpieza de oficinas de Brasilandia, un barrio pobre del norte de Sao Paulo al que afectó de una forma particularmente fuerte uno de los peores brotes de fiebre del dengue en la historia de Brasil, después de matar a más de una persona al día desde que inició 2015.

Mientras Sanofi defiende los potenciales beneficios para la salud pública de la vacuna, el fabricante de medicamentos francés también es abierto acerca de sus ambiciones comerciales. Mientras que muchas enfermedades infecciosas se limitan principalmente a los lugares más pobres del mundo, el dengue azota en muchos países de ingresos medios como Brasil y México, y cada vez más ocurren más casos en países ricos, como Japón.

“La vacuna contra el dengue estará en el extremo superior de la rentabilidad entre nuestras vacunas”, dice Olivier Charmeil, presidente ejecutivo de Sanofi Pasteur, la división de vacunas de Sanofi.

El medicamento requirió de 20 años de investigación y mil 500 millones de dólares en costos de desarrollo, pero los inversionistas comparten el optimismo de Charmeil de que la inversión va a dar frutos. Los analistas de Deutsche Bank prevén que puede convertirse en la vacuna de mayor venta del mundo con ingresos de mil millones de euros al año.

Antes de 1970, sólo nueve países experimentaban brotes severos de fiebre del dengue. En la actualidad, ocurren entre 50 y 100 millones de infecciones anualmente, y la enfermedad es endémica en más de 100 países en Asia, América Latina y África, de acuerdo con la OMS. También existen casos aislados en Estados Unidos, China, Francia, Portugal y Croacia, y los científicos dicen que el cambio climático puede alimentar su propagación más allá de los bastiones tropicales.

Sanofi planea dar la licencia del medicamento en 20 países con una población combinada de mil millones de personas para finales de este año; el lugar en donde se lance primero dependerá de que se conceda su aprobación más rápido.

La vacuna de Sanofi toma un enfoque novedoso: utiliza la vacuna contra la fiebre amarilla como vehículo, pero sustituye los componentes para que el cuerpo reconozca el virus de la vacuna como dengue. “El motor es el virus de la fiebre amarilla pero el trabajo corporal es el dengue”, dice Guillaume Leroy, director de la división de dengue del grupo.

Las vacunas luchan para generar tanto entusiasmo entre los inversionistas como los fármacos de mayor margen, como los medicamentos contra el cáncer. Pero Sanofi espera que su producto de dengue demuestre su potencial para producir un beneficio tan grande para los accionistas como para la salud pública.