Richard Desmond: “Te equivocas aquí o allá y quedas fuera”

El multimillonario de 63 años conocido como el “más tacaño de Gran Bretaña”, habla de su peculiar manera de hacer negocios y por qué se considera “pobre”
“Los directivos de Google son los gangsters más rudos del mundo y se salen con la suya” Richard Desmond
“Los directivos de Google son los gangsters más rudos del mundo y se salen con la suya” Richard Desmond (Foto: Shutterstock)

En las manos de Richard Desmond los objetos comunes y corrientes se convierten en cosas horribles. Como el timbre de recepcionista que usa para interrumpir a los ejecutivos en las juntas de consejo, o las tazas de té que de vez en cuando avienta a sus subordinados.

A mí me empieza a entrar el miedo cuando toma la lista de vinos. Estamos en el restaurante Coq d’Argent, “tomaremos ese”, indica, antes de que yo pueda decir algo. Mientras el sommelier se aleja lo único que se queda en mi retina es la suma de 580 libras esterlinas  (alrededor de 14 mil pesos). Así es que esto es lo que se siente que te agandalle Richard Desmond. Le tomó menos de 10 minutos hacerlo. Al menos no soy el primero.

El verano pasado, el Sindicato Nacional de Periodistas lo declaró el “multimillonario más tacaño de Gran Bretaña” porque los empleados de su periódico Express llevaban siete años consecutivos sin recibir un aumento salarial. “Es el peor ser humano del mundo”, declaró abiertamente y sin explicaciones un ejecutivo de Sony cuando estaba evaluando una posible oferta para su Canal 5. Sin embargo, Desmond siempre encuentra la manera de contestar a sus detractores. Vendió el Canal 5 por 463 millones de libras esterlinas el año pasado, es decir, cuatro veces más de lo que pagó por él en 2010.

Desmond de 63 años de edad me pregunta la edad que tengo. Respondo que 32 años. “Ocho años más y te jodiste”. En el menú aparecen cerca de una docena de platillos franceses, elijo de las opciones vegetarianas. Desmond ordena guarniciones de frijoles y espinacas, supuestamente para los dos.

Después se voltea y pregunta “pues dime, ¿qué opinas del libro?”.

The Real Deal, que recién se publicó, es la autobiografía de Desmond, la historia de cómo un niño judío del norte que vivía en la miseria llega a ser multimillonario, al tiempo que escala las murallas del establishment británico durante el proceso.

El truco de Desmond, ya sea con revistas de celebridades, periódicos y líneas telefónicas de sexo, es que copia lo que hace el líder del mercado y después compite con él de manera implacable.

¿Su carrera de negocios? “Siempre sale una perra que quiere detenerme”. ¿Se refiere a la muerte del dueño de Hello!, Eduardo Sánchez Junco, en 2010, con quien Desmond sostuvo una batalla legal por las fotografías de Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones? “Yo asumo toda la responsabilidad”, dice con una sonrisa. ¿Una decisión de la agencia publicitaria Omnicom para dejar de comprar anuncios en el Canal 5 al día siguiente de que la vendiera? “Los dejé atorados. Me fuí directamente por los clientes”.

La comida aparece discretamente, junto con el vino, un Bordeaux de 1983 de Château Palmer. “Es nuestra última botella”, dice el sommelier, en un acto de misericordia financiera. “Supongo que le dice lo mismo a todos”, contesta Desmond.

Al sommelier le preocupa que el vino apenas salió de la hielera. Yo sólo me pregunto si por tal motivo nos harían un descuento. Nos asegura que en cinco minutos el vino estaría bien.

Por décadas, Desmond siempre ha buscado más. Me pregunto si ya está listo para descansar.

¿Por qué no relajarse, le sugiero, empezando con un aumento para sus empleados? “Existen dos clases de personas: las que piensan que son ricas y las que piensan que son pobres”, explica. El se considera de las segundas. “Te equivocas por aquí, te equivocas por allá, y quedas fuera”.

Es difìcil ver a dónde se dirige Desmond. Sus periódicos, que ya vieron mejores días, se especializan en titulares dudosos, “BuzzFeed, da flojera, por eso al final uno acaba confiando en el Daily Express”, afirma.

Internet no le interesa. Una vez se reunió con directivos de Google para negociar poner a OK! en línea. “Son todos muy suavecitos, como sacados de los Thunderbirds y todos tienen esos fantásticos suéteres que no sé de dónde los sacan”, dice.

“Para cuando llegas a la cuarta junta”, afirma, “ya todo el jodido acuerdo cambió por completo. Ellos son los gángsters más rudos del mundo y se salen con la suya”.

“Si algo digo de la Unión Europea es que les están dando una buena paliza. Siempre fui lento a la hora de adoptar internet puesto que sabía lo que iba a pasar”, dice.

Así que, ¿qué es lo que sigue? Desmond tiene que darle la vuelta a la Lotería de la Salud, que perdió 28 millones de libras esterlinas el año pasado, pero que es un anunciante vital del Express. También es dueño de acciones en Tepilo, un sitio de bienes raíces, y en Lulu, una app para que las “chicas califiquen a los chicos”.

¿En serio? Él podría ser Lord Desmond de la Manor House, le digo, haciendo referencia al pub en donde trabajaba en el guardarropa. Y eso le cambia el switch mental.

Bebo lo que queda de mi vino. A Desmond todavía le queda la mitad de su copa, pero parece que ya no le interesa.

“Lord Desmond de la Manor House”, dice sin ganas. Se levanta para ir al baño y pago la cuenta.

Esa misma tarde, Desmond llama tres veces para aclarar algunos puntos. Y aprovecho para preguntarle su opinión sobre el vino. “Súper bueno”, escupe. “Le pregunté a mi esposa esta mañana: ‘¿Debo pedir el vino de siempre’? Y ella dijo: ‘Sí. Eres un multimillonario. Sí sólo ordenas el tinto de la casa la gente va a preguntar qué diablos te pasa’”.