Adiós a Ralph Lauren

El magnate de la moda que vendió fantasías de la vieja Europa, ahora le pasará las riendas a un sueco que se forjó la industria de la fast fashion
Ralph Lauren: "siempre he diseñado lo que me gusta, así que no me importa incluir un par de jeans en la pasarela”
Ralph Lauren: "siempre he diseñado lo que me gusta, así que no me importa incluir un par de jeans en la pasarela” (Foto: Shutterstock)

Cuando Ralph Lauren subió a la pasarela durante el cierre de su presentación en Nueva York y su figura de 1 metro 68 apareció con un impecable blazer azul, pantalones de mezclilla deslavada y botas vaqueras inmaculadamente desgastadas, las estrellas que se encontraban en la primera fila se levantaron para aplaudir. A los 75 años, el diseñador que junto con Calvin Klein le regresó la vida a la moda norteamericana en los años 70 y después construyó un imperio de 10 mil millones de dólares, todavía tiene “el toque”.

La presentación de Mr. Lauren sugería un verano a mediados del siglo XX en alguna ciudad de la costa francesa y estaba repleta de elegantes modelos vestidos de color rojo, blanco y azul. La referencia a las banderas de Estados Unidos y Francia es un clásico de Lauren. “Mi estilo no es realmente europeo. Es la visión norteamericana de Europa en los años 30”, declaró alguna vez al Financial Times.

Para Lauren las cosas no han sido fáciles últimamente. Las acciones de Ralph Lauren habían caído 44% este año antes de anunciar que renunciaría como director general y que cedería el control a Stefan Larsson, un sueco de 41 años que revivió empresas como Old Navy y Gap.

Lauren será presidente y diseñador en jefe. Había algo de amor propio en el memo que recibió su equipo de trabajo, tras el aumento en el precio de las acciones cuando se dieron conocer las noticias y su riqueza personal llegó a 6 mil 400 millones de dólares: “Ni me bajo, ni retrocedo, voy para arriba”. Pero Calvin Klein dejó de manejar su marca hace doce años , Donna Karan cedió el timón de su compañía en julio pasado, lo que significa que los guardianes de la moda de EU están cambiando.

Desde que, en 1967, Lauren empezó vendiendo corbatas en una caja en el Empire State, esta será la primera vez que no ocupará el cargo de director ejecutivo. La elección que hizo de un sucesor resulta significativa. Larsson aprendió su oficio en H&M, la compañía sueca que, junto con Inditex de España, encabezó la “moda rápida” a precios accesibles.

Lo más sorprendente de Lauren no es que su negocio esté pasando por un bache sino que haya sobrevivido en los ires y venires por tanto tiempo. Durante las últimas décadas no ha estado a la cabeza de las ventas de lujo, la mayor parte de sus ganancias en EU proviene de las playeras polo de precio medio y de la ropa que se vende en tiendas departamentales y outlets, aunque los conocedores de la moda todavía lo respetan.

“Lauren ha sido un ícono durante mucho tiempo. Fue uno de los primeros en crear un negocio con un halo de lujo y calidad premium con la que la mayoría de la gente podía identificarse”, dice Joan Payson, una analista del lujo en la universidad de Barclays en Nueva York. “Su marca es enorme, aún considerando los estándares de Tommy Hilfiger o de Hugo Boss”.

Siempre se adapta y busca la manera más fresca de evocar el sueño americano. Como pionero del estilo Ivy League y del espíritu del vaquero del oeste en los 70 y 80, su nueva marca Denim & Supply se inspira en otro grupo de pioneros, los hipsters de Brooklyn. Su línea actual presenta una mezcla de vestidos de cuadros con chalecos y cardigans de corte masculino.

Lauren, el nombre de negocios que adoptó, ingresó a la reserva de las fuerzas armadas de EU después del college (“siempre me han gustado los uniformes del ejército y de la marina... me parecen glamorosos y románticos”, dijo en una entrevista en 2013). Después de eso trabajó como asistente en tiendas de ropa como Brooks Brothers, antes de poner su propio negocio en 1967.

Las corbatas de nudo grueso tenían toda la intención de evocar el estilo de estrellas de Hollywood, como Cary Grant, y su marca Polo estaba inspirada en Porfirio Rubirosa, el diplomático dominicano, playboy y jugador de polo que murió en 1965. Desde un principio Polo combinaba la ficción con lo apenas asequible. El negocio creció muy rápido aunque al principio casi colapsa por querer abarcar demasiado.

“Mi filosofía era no recurrir a focus groups”, le dijo Lauren a la revista Vogue. “Siempre he diseñado lo que me gusta, así que no me importa incluir un par de jeans a la pasarela”. Con su esposa, Ricky, con la que se casó en 1964, y sus tres hijos, siempre ha vivido en la forma que sugieren sus ropas. Tienen casas en Montauk, Long Island y Jamaica, y un rancho en Colorado.

El negocio, sin embargo, no la tiene fácil. Las tiendas departamentales como Macy’s, que siempre han sido su principal punto de venta, han dejado de vender. Ralph Lauren pudo crecer globalmente, las ventas en Europa representan 20% del total, pero tiene tantas marcas y productos que se enfrenta a competidores por todas partes. A esos retos se va a enfrentar el señor Larsson, mientras que el señor Lauren se va a enfocar en el diseño. A los inversionistas les preocupa la sucesión y sí prefieren la nueva división de trabajo. Incluso Lauren habla de su propia mortalidad.

“Creo que nadie es irremplazable, y si no lo hace Ralph Lauren, alguien más lo va a hacer”, le dijo a Vogue antes de encontrar a Larsson. “Y si el hombre es completamente un hombre de negocios y contrata un diseñador, entonces así va a tener que ser”.