Otra vez el aislamiento de EU

Quienes critican a Obama por permitir que el mundo se salieran de control podrían ver en él al último internacionalista serio en la Oficina Oval, sobre todo si llegan Trump o Sanders a la presidencia.
“Existe un una gran cantidad de estadounidenses que defienden la idea de una retirada de la globalización”.
“Existe un una gran cantidad de estadounidenses que defienden la idea de una retirada de la globalización”. (Ilustración: Shutterstock )

¿Por qué Medio Oriente está en llamas y Rusia tiene conflictos? Es común escuchar tanto en Europa como en el Medio Oriente,que la culpa es de Barack Obama. El presidente de Estados Unidos, a quien acusan de ser un líder débil y poco comprometido que permitió que los acontecimientos internacionales se salieran de control. Muchos estadounidenses –tanto liberales como conservadores- hacen la misma acusación. Sarah Palin, consentida de la derecha norteamericana, llamó a Obama “capitulador en jefe”.

Los que añoran que la política exterior estadounidense sea más fuerte a menudo suponen que Obama demostrará que es una aberración, y que el próximo presidente “pondrá a EU de nuevo en el juego”. Pero eso bien puede ser una mala interpretación de la dirección subyacente de la política exterior y de la política de EU. Los actuales candidatos favoritos en la campaña para la elección presidencial –Donald Trump por el lado republicano y Bernie Sanders por el lado de los demócratas- acogieron ideas que son aislacionistas, en todo, menos en el nombre. Si esas ideas prevalecen, harán que Obama se vea como un internacionalista supercomprometido.

Incluso si Trump y Sanders nunca llegan a estar en la Casa Blanca, la popularidad de sus campañas, y su influencia sobre los candidatos más convencionales, indica que ahora existe un una gran cantidad de estadounidenses que defienden la idea de una retirada de la globalización: repudian los acuerdos internacionales militares y económicos.

El aislacionismo inherente a las ideas de Trump se puede disfrazar con su retórica provocadora sobre reconstruir al ejército y tener mano dura con los extranjeros. Pero no es casualidad que su principal iniciativa sea construir un enorme muro a lo largo de la frontera sur de EU. La retórica económica de Trump, se basa en aislarse del mundo. Es el candidato más proteccionistas en este campo, promete, por ejemplo, garantizar que los estadounidenses compren autos y maquinaria fabricada en EU y no las importaciones japonesas. Afirma que los acuerdos comerciales que firmó EU son tan malos que se comprometió a deshacerlos todos.

Trump toma una actitud igualmente mercantilista sobre la seguridad, promete obligar a Corea del Sur y Japón a pagar por la protección militar estadounidense. La implicación de esto es que EU no tiene un interés nacional inherente a garantizar la seguridad de la región Asia-Pacífico.

Trump también es un franco admirador del presidente ruso, Vladimir Putin, a quien llamó un “líder fuerte” y lo llena de elogios. En el debate republicano más reciente, todos los candidatos presidenciales hicieron fila para criticar a Obama porque no aplasta a los yihadistas de ISIS, pero ninguno mencionó la intervención de Rusia en Siria. Ya que es un “realista” de la política internacional y se autoproclama como un negociador, Trump sin duda siente la atracción para garantizar al presidente

Putin la ansiada “esfera de influencia” de Rusia en Europa del Este. Una vez que haga esto, ¿por qué no llegar a un acuerdo similar en Asia del Este con Xi Jinping de China, otro duro líder extranjero, a quien Trump admira abiertamente.

El senador Sanders opta por la versión de izquierda del aislacionismo: va en contra de la idea de que EU debe ser el “policía del mundo”. Sanders también tiene un desagrado, al estilo de Trump, por el libre comercio, y proclama: “El libre comercio sin control es un desastre para los trabajadores estadunidenses”.

Trump y Sanders aprovechan la creciente desilusión de los estadounidenses con la globalización. Los niveles de vida de los de medianos ingresos sienten la presión desde hace décadas, y los extranjeros y la élite con conexiones internacionales son chivos expiatorios más fáciles. Tanto la extrema derecha como la extrema izquierda ahora prometen retirarse de la globalización. Pero con un retirada como esa tendrá profundas consecuencias para la economía internacional y para el papel de EU como la nación más poderosa del mundo.

A Sanders y a Trump les falta mucho para llegar a la Casa Blanca. Los encuestadores todavía favorecen a Hillary Clinton. Y sin embargo, incluso Clinton tuvo que responder al nuevo estado de ánimo de la opinión pública y defendió la postura de Sanders de que la economía está “manipulada” a favor de la élite privilegiada.

Pero la carrera presidencial actual indica que sería imprudente desestimar la posibilidad tanto de Trump como de Sanders de ganar las nominaciones de su partidos, y al final la presidencia.

Si eso llega a pasar, los comentaristas que hoy se quejan de la “debilidad” y la “incapacidad” del presidente Obama se darán cuenta que, de hecho, podría ser el último de una serie de internacionalistas serios y comprometidos en la Oficina Oval.