Nueva York puede aprender de Londres

La ciudad británica tiene una identidad multicultural de la que sus ciudadanos están realmente orgullosos y que puede ser un ejemplo para Estados Unidos.
“Espero que Khan visite pronto Nueva York: no para hacer una observación sobre los derechos de los musulmanes frente a los controles con los que amenazó Trump, sino para subrayar la verdad de que la identidad no tiene que encasillarse”.
“Espero que Khan visite pronto Nueva York: no para hacer una observación sobre los derechos de los musulmanes frente a los controles con los que amenazó Trump, sino para subrayar la verdad de que la identidad no tiene que encasillarse”. (Ilustración: Shutterstock)

El hecho de que eligieran a Khan hace que me sienta orgulloso de mis orígenes londinenses, no porque sea musulmán, sino porque a la mayoría de los electores no les importa que lo sea.

Poco después de que Sadiq Khan ganó las elecciones para alcalde de Londres, almorcé con un alto funcionario del gobierno de Nueva York. Al igual que muchos de mis amigos estadounidenses, expresó su sorpresa de que en la capital británica eligieran a un “musulmán”, sobre todo, al tener en cuenta la ansiedad que hay actualmente sobre el extremismo islamista.

¿Podrías imaginar que eso ocurriera en Nueva York? Le pregunté. Sacudió su cabeza. “Es probable que tengamos un alcalde negro o hispano, pero no un musulmán”, respondió.

Sin importar el hecho de que se estima que en Nueva York viven entre 800,000 a 900,000 personas que practican la fe islámica, un musulmán en el gobierno es demasiado “divisivo”, con o sin el antagonismo que generan ahora personas como Donald Trump.

Mientras escuchaba, sentí tristeza por la empañada imagen del Islam que hay en la actualidad. Pero también me llamó la atención algo más: las sutiles pero poderosas diferencias que hay en la forma como los londinenses y los neoyorquinos hablan de la identidad.

Durante la campaña por la alcaldía de Londres, cuando Zac Goldsmith sacó el tema de que su rival Sadiq Khan es musulmán, Khan respondió alegremente que ese hecho no se tenía que señalar, ya que se publicó en su material de campaña. Al parecer, la popularidad de Khan aumentó en lugar de caer después de la cobertura de los medios. Tal vez eso ocurrió porque 12% de los londinenses, que son musulmanes, votaron por él con base en su fe.

Pero sospecho que a la mayoría de los simpatizantes de Khan no les preocupa demasiado sus antecedentes religiosos, siempre y cuando no se le considerara como “extremista”. Lo apoyaron porque es hijo de un conductor de autobús, que tiene un trato amable y realizó una buena campaña.

Para ponerlo de otra forma, cuando Khan dice que ser musulmán es solamente una parte de una multifacética identidad británica, refleja una visión que muchos electores comparten, y encarnan.

¿Por qué se sienten de esta manera? Una razón es que los británicos son menos serios que muchos estadounidenses en el tema de religión. Pero, más importante aún, es que en esa diversa ciudad-estado tan moderna como Londres, las identidades son igualmente fluidas.

Los londinenses viven un mundo en donde los aspectos culturales se mezclan constantemente de manera sorprendente. Puedes verlo en los asuntos cotidianos como la cocina. Hablamos de un país donde el curry se convirtió en platillo nacional hace mucho tiempo; en la actualidad, los londinenses hacen fila por ramen, baozi y carne asada. Pero lo que realmente llama la atención es que la ciudad-estado de Londres tiene una alta proporción de familias de razas mixtas.

Mis hijos nacieron en Londres y pasaron parte de su infancia allí, asistieron a una escuela donde la mayoría de sus compañeros de clase eran de origen étnico “mestizo”, ya fueran polacos, rusos, chinos, franceses, indios o de Ghana. Mis hijos también se ajustan a ese patrón: son ingleses y nigerianos.

Si les pidieras a ellos (o a sus compañeros de clase) que se identificaran, la mayoría no diría negro o blanco ni se referirían a algún grupo religioso. En su lugar responderían “británicos”. Eso no sorprende: se estima que 1 de cada 8 niños en Londres es “mestizo”, y la proporción aumenta rápidamente.

Pero cuando mi familia se mudó a Nueva York hace unos años, nos encontramos en un mundo donde se suelen encasillar las identidades en lugar de manejar espectros. Sí, Estados Unidos es un impresionante crisol de culturas y Nueva York es una ciudad increíblemente diversa. Sin embargo, al presidente Barack Obama se le aclama como el primer presidente “negro”, a pesar de que en realidad es “mestizo”, y las universidades realizan programas especiales de admisión para minorías. En la televisión de Estados Unidos, los dramas románticos normalmente salen parejas que van de acuerdo con líneas étnicas, como un arca de Noé moderna. Y cuando las formas burocráticas requieren que identifiques tus orígenes étnicos, algunas veces hay un cuadro de “mestizo” en la lista, pero a menudo no lo hay.

Por supuesto, hay motivos históricos para esta distinción, como el triste legado de la esclavitud en Estados Unidos. Y al decir que Londres es diverso y fluido, por supuesto que no pretendo ignorar el hecho de que el racismo todavía es un problema allí o que todavía persisten los guetos étnicos. Tampoco quiero pasar por alto la cuestión de que fuera de Londres, hay una mezcla mucho menor.

Espero que Khan visite pronto Nueva York: no para hacer una observación sobre los derechos de los musulmanes frente a los controles con los que amenazó Trump, sino para subrayar la verdad de que la identidad no tiene que encasillarse. Incluso en las urnas.