Nick Timothy: El hombre que le da forma a la nueva visión de May

El co-jefe de gabinete de la primera ministra inglesa es una de las voces con más influencia en Downing Street.
"El origen de Timothy en Birmingham da señales de una autenticidad que algunas veces hizo falta en Downing Street”.
"El origen de Timothy en Birmingham da señales de una autenticidad que algunas veces hizo falta en Downing Street”. (Ilustración: Ismael Falcón)

En Brighton Rock, su novela de 1938, Graham Greene buscó abordar las grandes preguntas del bien y del mal en un contexto de despiadados ajustes de cuentas. El libro es uno de los favoritos de Nick Timothy, quien ahora está a cargo de mover a la política británica.

Como co-jefe de gabinete de Theresa May (la otra es Fiona Hill), Timothy, el político de 36 años con una gran barba, surge como el poder detrás del trono, o al menos una de las voces con más influencia.

Cuando la primera ministra detuvo repentinamente los planes franco-chinos para construir una planta nuclear en Hinkley Point, su mentalidad se remontó a un blog que escribió Timothy nueve meses antes, donde lanzaba una advertencia sobre la amenaza de seguridad de China.

Del mismo modo, el nuevo entusiasmo de May por la estrategia industrial y el escepticismo de las adquisiciones del extranjero se ajustan perfectamente con sus opiniones de largo tiempo. “Es difícil saber dónde comienza el traslape y dónde se detiene”, dice un amigo.

Se analizaron minuciosamente los escritos de Timothy en busca de pistas de lo que podría ser la agenda de la primera ministra May. Él es un entusiasta de las escuelas religiosas, se muestra hostil hacia los impuestos verdes, y está abierto a un acuerdo con Bashar al-Assad, presidente de Siria. 

También propuso un conservadurismo de “cuello azul” que marca una clara ruptura con el conservadurismo consensuado de David Cameron, el predecesor de May. “Nos tenemos que seguir preguntando, ¿en 2016, qué ofrece el partido conservador a un chico de la clase trabajadora de Brixton, Birmingham, Bolton o Bradford?, escribió en marzo.

Eso refleja cómo, a diferencia de Ed Llewellyn, el anterior jefe de gabinete, Timothy no fue un beneficiario de una educación de élite. Nació en Birmingham, asistió a una escuela primaria de financiamiento público, y así, al comenzar su adolescencia, tenía una razón para votar por los conservadores.

“Supe que si el partido Laborista ganaba las elecciones de 1992 iban a cerrar la escuela a la que tuve oportunidad de asistir”, recuerda.

Su héroe político es Joseph Chamberlain, un empresario, un alcalde liberal de Birmingham en la década de 1970 y más tarde un aliado conservador.

El origen de Timothy en Birmingham da señales de una autenticidad que algunas veces hizo falta en Downing Street. Apoya al Aston Villa y a los Osos de Birmingham, los equipos de futbol y cricket locales. Cameron también se declaró aficionado del Aston Villa, pero en una ocasión confundió al club con el West Ham, que juega con los mismos colores.

Sin embargo, Timothy pasó toda su vida laboral en torno a Westminster. Tras estudiar política en la Universidad de Sheffield, trabajó como investigador en la oficina central del partido Conservador y miembro del personal de May en la oposición. Su creencia en la estrategia industrial se yuxtapone al tiempo limitado en el sector privado.

Después de las elecciones de 2010, se convirtió en asesor legal de May, entonces secretaria del interior. Su estricto control de la política ayudó a garantizar que hubiera menos equivocaciones en el Ministerio del Interior que en años anteriores.

En ocasiones, un cierto descaro o incluso una actitud de venganza, emanaba de la cima de la secretaría a cargo de May. Por ejemplo, en 2011, a Brodie Clark, entonces jefe de la Agencia de Fronteras del Reino Unido, lo acusaron de que relajó las revisiones en el aeropuerto de Heathrow sin la autorización de May.

Al final, la suerte de Timothy también se terminó. Defendió el terreno de May contra las incursiones de Downing Street, ocasionalmente participó en furiosos intercambios de correos electrónicos.

Más tarde arengó contra la Oficina del Gabinete por una directriz acerca de si él, como asesor con fondos públicos, podía hacer campaña para los conservadores. El pleito terminó cuando lo excluyeron de la lista de candidatos del partido en las elecciones generales de 2015, y al final dejó el gobierno. Su alejamiento del grupo de Cameron fue absoluto.

Timothy, quien está comprometido con Nike Trost, funcionaria de la Autoridad de Conducta Financiera, pasó los siguientes 12 meses promoviendo escuelas gratuitas independientes con financiamiento del estado. Durante el referéndum de la Unión Europea jugó bien sus cartas, respaldó el Brexit mientras al mismo tiempo criticó la campaña de salir. Cuando renunció Cameron, se volvió a agrupar con May y Hill.

El papel de jefe de gabinete lo importó Tony Blair de Estados Unidos y ofrece la esperanza de asegurar el poder del primer ministro sobre los ministros y Whitehall.

“No es el trabajo de un jefe de gabinete decirle al primer ministro por qué no se puede hacer algo”, recordó Jonathan Powell, la primera persona que ocupó ese puesto. “Tiene todo un servicio civil para hacerlo”.

May despidió a casi todo los ministros de gran peso que la podrían desafiar. A pesar de eso, personas que conocen a Timothy se preguntan si él y Hill, la otra jefa de gabinete, podrán tener un fuerte control en las decisiones como el que disfrutaron en el Ministerio de Interior. Timothy tiene sus ideas, pero Downing Street es un mundo caótico. Como escribió Powell: “Mi regla general es que se pueden manejar seis crisis simultáneas, pero por lo general, una séptima resulta ser demasiado”.