Neil Shen: “le doy dinero a los peces pequeños y rápidos”

Shen es uno de los inversionistas de riesgo más exitosos de China y, aunque ahora su papel principal es de banquero de inversión, aún disfruta jugar el papel de emprendedor
Neil Shen: "Cuando identificas a un emprendedor a quien apoyar, debes vivir con sus debilidades. Razonas con él, discutes con él, pero casi nunca vas en contra del emprendedor”
Neil Shen: "Cuando identificas a un emprendedor a quien apoyar, debes vivir con sus debilidades. Razonas con él, discutes con él, pero casi nunca vas en contra del emprendedor” (Foto: Cortesía (Foro Económico Mundial))

Mientras sigo a Neil Shen en la oficina central de Da- Jiang Innovations (DJI), la compañía de drones más grande del mundo, el personal lo saluda con una inclinación de cabeza. El ejecutivo de 47 años viste una camisa negra, pantalones grises y mocasines italianos de color negro.

Shen es uno de los inversionistas más exitosos de China -la revista Forbes estima su fortuna personal en mil millones de dólares (mdd)- y el director de las operaciones para China de Sequoia Capital, la firma de capital de riesgo de Silicon Valley.

Hay alrededor de cinco compañías chinas de tecnología con un valor de más de 10 mil mdd y muchas otras con un valor de más de mil mdd. Shen es inversionista en la mayoría de ellas. Como capitalista de riesgo, su papel es participar en las primeras etapas de la vida de una compañía, cuando la tecnología todavía no se prueba y la capacidad de un fundador para ejecutar su visión permanece incierta.

“Tienes que cambiar totalmente tu forma de pensar cuando eres un inversor de riesgo”, explica Shen. “Cuando te dedicas al capital privado, tienes muchos puntos de referencia. Las compañías básicamente son estáticas. En las inversiones de adquisiciones, a nivel mundial, debes mejorar la eficiencia de operación, colocar mucho dinero prestado y puedes ganar dinero. Los capitalistas de riesgo en China no pueden hacer eso. La situación es mucho más dinámica. Todo se trata de darle dinero a los peces pequeños y rápidos para que puedan competir exitosamente con los peces más grandes y lentos”.

Shen fue el primer inversor externo en la compañía de drones que visitamos, (DJI).Me dice que, ya gana dinero (estima una utilidad de 200 mdd para este año) y tiene una valoración de 10 mil mdd.

El éxito de Shen tiene mucho que ver con su comprensión del entorno local y su capacidad de adaptarse a él. Recientemente invirtió dinero en LinkedIn y Airbnb, con planes para llevarlos a China. El año pasado contrató a un CEO para LinkedIn China, él está en el consejo.

Generalmente, a Shen le desagrada llegar en una etapa tan avanzada en el desarrollo de una compañía. “No me siento tan profundamente involucrado”, dice. “Al principio es más como una aventura. Me siento nuevamente como un emprendedor. Por supuesto, ganas más dinero, pero estás muy unido. Creces con ellos y ellos crecen contigo”. Sólo por un momento, parece desaparecer la personalidad de un desapasionado inversionista.

Llegaron nuestras loncheras, junto con algunos cubiertos baratos de plástico. Sin embargo, hay elegantes tazas de porcelana, para el café caliente y el humeante té de jazmín. La comida nos llega gracias a un servicio de nombre Ele.me (que se traduce en hambre) en donde, no me sorprende conocer, Shen también invirtió.

Shen creció en Shanghai y terminó en Estados Unidos la Escuela de Administración de Yale y, después de graduarse en 1992, se convirtió en una de las primeras personas de China continental en trabajar en Wall Street.

A finales de 1990, cuando las primeras oleadas de la nueva economía de tecnología llegaron al continente, Shen manejaba los mercados de capital de China para Deutsche Bank, pero decidió entrar a la competencia de las empresas de internet.

En diciembre de 1999, junto con James Liang, a quien conoce desde que tenían 15 años, fundó Ctrip. “Na había Lonely Planet para China”, recuerda. “Sabíamos que a Expedia le iba bien en EU y pensamos, ‘no hay información sobre viajes en China, a una aplicación para la información y las reservaciones en línea le puede ir bien’. Internet era la herramienta perfecta”.

Para 2005, con Ctrip valuada en mil mdd, Shen empezó a darse cuenta de que, “para mí era natural combinar las funciones de banquero de inversión y de emprendedor al tomar el papel de un inversor”. Cuando recibió una llamada de Sequoia a finales de ese año, estaba listo para escuchar. Shen decidió unirse, le atrajo la promesa de las “decisiones de inversión independientes desde el primer día”.

Una de las cosas que complican más el trabajo de Shen es la tensión que existe en la actualidad entre los inversionistas y los emprendedores en China. A los ojos de algunos patrocinadores, los emprendedores gastan demasiado dinero. Shen intenta usar su propia experiencia para verlo desde ambos lados.

“Algunas veces, se deben tomar decisiones difíciles”, explica. “Cuando identificas a uemprendedor a quien apoyar, debes vivir con sus debilidades. Razonas con él, discutes con él, pero casi nunca vas en contra del emprendedor”.

En el camino, reconoce, hay tropezones. Recuerda que rechazó la propuesta de JD.com, el equivalente chino de Amazon, y ahora una de las compañías más valiosas en su cartera. “El retraso fue muy costoso”, dice, sacude su cabeza y cierra la tapa de su comida a medio comer. No queda claro que es lo que lamenta más: la mala calidad de nuestro almuerzo o el costo de su indecisión.

Se hace tarde. Después de picar con reservas una sustancia gelatinosa amarilla brillante, que resulta ser aderezo de ensalada de mango, los smartphones en la mesa empiezan a vibrar y a sonar. “El capital de riesgo es un negocio de remordimientos”, concluye uno de los inversionistas más exitosos de China. Y con eso finalmente regresa su atención a los giros del mercado.