El nuevo súpereconomista del FMI

Maurice Obstfeld, un ex asesor económico del presidente Barack Obama y partidario de una mayor integración fiscal de la zona euro, es el nuevo economista en jefe del Fondo Monetario Internacional
A Obstfeld se le considera uno de los macroeconomistas más influyentes del mundo.
A Obstfeld se le considera uno de los macroeconomistas más influyentes del mundo. (Foto: Cortesía )

EUA

Maurice Obstfeld reemplazará a Olivier Blanchard a principios de septiembre, después de pasar el último año como asesor de Obama. Se conoce al ex director del departamento de economía de la Universidad de California, Berkeley por sus opiniones sobre la necesidad de una mayor integración de la eurozona, los peligros de los desequilibrios comerciales y de inversión, y la importancia del fortalecimiento de la gobernanza económica mundial.

Esas convicciones le darán forma a la manera de pensar del FMI mientras vuelve a evaluar su papel en la crisis de la deuda griega y si está dispuesta a ofrecer ayuda a los mercados emergentes mientras la Reserva Federal de EU está cada vez más cerca de aumentar la tasas de interés.

“Obstfeld es conocido en todo el mundo por su trabajo en economía internacional y se le considera como uno de los macroeconomistas más influyentes en el mundo”, dijo Christine Lagarde, la directora gerente del FMI.

Uno de los documentos más reveladores de Obstfeld es un documento de política que escribió para la Comisión Europea en abril de 2013, en la que advertía de qué manera las uniones monetarias, como la eurozona, se enfrentan a un llamado “trilema”: no pueden perseguir una integración financiera transfronteriza y mantener una estabilidad financiera mientras protegen su independencia fiscal nacional.

“Este trilema financiero-fiscal se encuentra en el centro de la crisis de la eurozona que empezó en 2009 y ofrece una estructura organizacional útil para (...)las reformas que se necesitan para preservar la estabilidad financiera y, al mismo tiempo, se conserva un mercado financiero de la zona euro unificada”, escribió Obstfeld.

También sostenía que la eurozona debe construir una unión bancaria, que incluyera un programa de seguro de depósitos el cual debe también acompañar a un respaldo centralizado de gobierno, una posición a la que se resiste Alemania.

“Una unión bancaria completa (...)requeriría, al menos, de un poco de capacidad fiscal”, dijo Obstfeld, “incluso cuando los países son fiscalmente saludables, su voluntad a posteriori para contribuir con recursos en caso de una gran crisis es cuestionable, por lo que una unión bancaria efectiva puede requerir de cierta capacidad fiscal independiente”.

Obstfeld cree que la eurozona debe prepararse para un mayor nivel de integración fiscal y política al que han permitido los líderes de la zona euro.

“Las acciones paralelas hacia la unión política son un complemento esencial para asegurar que los electorados nacionales acepten la legitimidad de las decisiones que se toman en el interés común”, escribió.

Parte de la respuesta, de acuerdo con Obstfeld, radica en una supervisión central sobre las finanzas públicas de los Estados miembros individuales, una posición que lo sitúa más en línea con la forma de pensar de Berlín.

Sin embargo, el nuevo economista jefe del FMI cree que más vigilancia es insuficiente para proteger a los países individualmente de las crisis económicas. De hecho, afirma que los gobiernos deben tener cuidado con demasiados recortes de los gastos y el aumento de impuestos durante una recesión.

Por esta razón, argumenta que hay un caso para un tipo de forma para compartir la carga fiscal al nivel de la eurozona.

En su otro trabajo académico, Obstfeld advirtió sobre el papel de los grandes desequilibrios externos, los que cree que pueden ser un destello de luz sobre el pesar económico y financiero. Este problema se relaciona en países que manejan déficits de cuenta corriente y los que manejan superávits, como Alemania.

“Alemania no experimentó un déficit de cuenta corriente, ni un auge de vivienda en la década del 2000, sin embargo, los flujos de los bancos alemanes hacia las economías que presentaron esos síntomas provocaron problemas más adelante”, dijo Obstfeld en una conferencia en la American Economic Association en 2012.

Apropiado para alguien que ayudará a manejar una de las principales instituciones financieras mundiales, llamó para una mejora de la arquitectura financiera que gobierna a la economía mundial. Esto incluye una mayor cooperación global en el uso de las líneas de crédito de los bancos centrales, y en la administración de los bancos insolventes y de los deudores soberanos.

“Juntos, esos cambios implicarán un mayor nivel de gobernanza económica mundial que la que existe actualmente”, dijo. “Los obstáculos políticos son enormes. Pero a la luz del reciente turbulencia financiera, ha que preguntarse hasta dónde podemos presionar con seguridad a los mercados globalizados más allá del perímetro de una gobernanza globalizada”.