Margrethe Vestager vs. los gigantes de la tecnología

La comisionada de la competencia de la Unión Europea disfruta de tomar decisiones difíciles y dar sorpresas.
"Para los adivinos que intentan determinar su valor, Vestager es una personalidad resbaladiza”.
"Para los adivinos que intentan determinar su valor, Vestager es una personalidad resbaladiza”. (Foto: Cortesía)

Nadie esperaba que la hija de dos pastores luteranos de Jutland hiciera un co­mentario tan picante. En 2014, Margrethe Vestager, entonces viceprimer mi­nistra de Dinamarca, recibía críticas por su paquete de crecimiento para revitalizar la economía. La oposición, liderada por Lars Lokke Rasmussen, se burló de que sus planes de gasto eran “pequeños”.

“Algunos piensan que es un plan bastante pequeño”, respondió, con un gesto travieso. “Pero soy bastante prudente para emitir algún juicio sobre el tamaño de los hombres, y tal vez -pero esto puede ser desde la perspectiva de una mujer-me interesa más el efecto”. Los medios daneses la apodaron “la sensual Vestager”.

Este es un ejemplo del ingenio ácido de Vestager y su capacidad para sorprender. Las dos características reforzaron su reputación como comisionada de la competencia de la Unión Europea, un papel que asumió a finales de ese año. Los jefes de las multinacionales más importantes del mundo descubren lo frustrante que puede ser tratar de cuestionar a la contro­lada, pero voluble Vestager.

Tim Cook, director ejecutivo de Apple, trata de convencerla de que va por el camino equi­vocado, ya que los asuntos fiscales en Irlanda del fabricante del iPhone están en el centro de una investigación que realiza la Unión Europea (UE) que le puede costar miles de millones de dólares a la empresa. Pero personas con infor­mación de la reunión dicen que Cook luchó en vano para sacarla de su reserva calmada y clínica.

Es probable que Apple sea un caso con carga política, ya que corre el riesgo de abrir un conflicto diplomático con Washington. Pero Vestager también inició casos antimonopolio contra Google, y Gazprom, el monopolio de exportación de gas de Rusia. Las dos empresas rechazan las acusaciones de que abusaron de su posición de dominio en el mercado.

También prometió investigar los asuntos fiscales de Google en el Reino Unido e impuso multas multimillonarias a un cártel de fabri­cantes japoneses de autopartes. Mientras que gran parte de la UE se desenreda, la comisio­nada de la competencia avanza impávida a través de los archivos de sus expedientes que van desde las empresas multimillonarias de tele­comunicaciones hasta los subsidios para las minas de carbón en Polonia.

Pero todavía queda por ver qué tan férrea puede ser cuando llegue a la conclusión de sus casos de mayor perfil. No queda claro si emitirá grandes multas en contra de Google y Gazprom o buscará un acuerdo negociado. Muchos ana­listas también se centran en ver si bloqueará las consolidaciones en el mercado de teleco­municaciones del Reino Unido al frustrar la adquisición de Hutchison Whampoa de O2 por 10,000 millones de libras.

Para los adivinos que intentan determinar su valor, Vestager es una personalidad resbaladiza. Algunos analistas detectan un enfoque inusual­mente moral, tal vez inspirado por su educación eclesiástica en un pequeño pueblo de Olgod. También habla de sus casos más complejos con duros términos de lo que es “justo”.

A veces en entrevistas, aparenta ser muy ruda, y habla de su amor por salir a correr antes del amanecer. Pero también hace hincapié en su afición por tejer elefantes de lana y hornear galletas. La comisionada de 47 años, quien tiene extensos intereses culturales, dice que su novela de ficción favorita es The Alexandria Quartet (El cuarteto de Alejandría), la tetralogía de Lawrence Durrell de vidas entrelazadas en Egipto de la década de 1930. Para evitar sonar demasia­do elevada, agrega que las películas que más ha visto son las producciones de Bruce Willis donde encarna al invencible policía, John McClane, en las cinco películas de Duro de Matar.

La maternidad es vital para su identidad política. Habla con entusiasmo de su expe­riencia de usar internet con sus hijas -ella y su esposo, un profesor de matemáticas, tienen tres hijas- mientras traza las complejidades del caso antimonopolio contra Google.

Antes de llegar a Bruselas a finales de 2014, se consideraba a Vestager como la fuerza motriz del gobierno de centro-izquierda de Helle Thor­ning-Schmidt, en donde se desempeñó como ministra de economía y viceprimera ministra.

Vestager es graduada de economía y disfru­tó de un rápido ascenso político; a los 29 años, la nombraron ministra de educación y asuntos eclesiásticos.

Una de las batallas políticas más dolorosas surgió cuando, como ministra de economía, tuvo que reducir las prestaciones de desempleo. En una larga entrevista sobre el tema, utilizó la frase “sadan er det jo”, que significa: “Así son las cosas”. Esas palabras desencadenaron críticas y se le acusó de carecer de sentimientos y ser distante. Con su característica forma de ser desa­fiante aprovechó la controversia y usó esa frase nueve veces en un discurso posterior. Tiene en su escritorio una mano de cerámica con el dedo medio extendido, un miembro de un sindicato en­furecido se la envió para recordarle que sus políticas casi siempre van a molestar a alguien.

Alec Burnside, un abogado de Bruselas de Cadwalader Wickersham and Taft, dice que ya vio señales de la dureza de Vestager. Señaló que tomó decisiones difíciles cuando bloqueó una fusión de telecomunicaciones en Dinamarca, así como en su investigación a Google y Gazprom; pero, por otro lado, tuvo que cerrar dos de los casos de cártel más prominentes de la comisión, cuando consideró que no iban a progresar.

“Por tanto, no quiere decir que ella es de línea dura”, concluye, “sino que aplica las reglas y está dispuesta a tomar decisiones difíciles, favora­bles o desfavorables”.