Del campo de refugiados a súper empresario

Manny Stul, hijo de sobrevivientes del holocausto, conquistó el mercado de juguetes y fue nombrado Empresario Mundial del Año Ernst & Young 2016.
Manny Stul nació en un campo de refugiados y hoy maneja una empresa de juguetes en Australia con 200 empleados.
Manny Stul nació en un campo de refugiados y hoy maneja una empresa de juguetes en Australia con 200 empleados. (Foto: Cortesía)

Nombraron a Manny Stul como Empresario Mundial del Año EY 2016, con lo que se corona el notable crecimiento de un niño que nació en un campo de refugiados y que logró conquistar el mercado mundial de juguetes.

El australiano tomó una pequeña empresa de nombre Moose en el año 2000 y en 15 años aumentó las ventas 7,200% para crear la sexta mayor marca de juguetes en Estados Unidos (EU), una hazaña notable para una empresa que no es estadounidense. El número de empleados aumentó de solo 10 en 2001 a más de 200 en la actualidad.

Su premio marca el segundo año consecutivo en el que un exrefugiado gana el premio. El año pasado fue Mohed Altrad, de Altrad Group: un sirio migrante que creció en el desierto y terminó construyendo un grupo multimillonario francés de productos para la construcción.

Stul, aceptó el premio ante una gran cantidad de aplausos y habló emotivamente de sus padres, quienes fueron sobrevivientes del holocausto y apeló a la gente a dar a las organizaciones de caridad.

“Ustedes saben mejor que el gobierno qué pueden hacer con su dinero. Hagan algo positivo”. Rebecca MacDonald, presidenta del panel del jurado independiente y presidenta ejecutiva de Just Energy Group, el proveedor canadiense de energía, dijo que Stul “viene de un origen muy humilde y construyó una empresa increíblemente fuerte y creció frente a la disrupción tecnológica. Tiene un alcance global. Él da de regreso de manera personal y a través de su compañía”.

Stul triunfó entre otros 54 empresarios quienes, al igual que él, ganaron los eventos nacionales de Empresario del Año. Este año fueron representados un total de 49 países en el evento del Empresario Mundial del Año que se realizó en Mónaco.

La historia de Stul muestra el crecimiento de una persona tras un comienzo muy humilde. Sus padres huyeron del régimen comunista en Polonia en 1949 y él nació en un campo de refugiados en Alemania.

La familia llegó a Australia, donde recibieron asilo, en la víspera de año nuevo de 1950. Stul tenía tan solo siete meses. Sus primeros dos años los vivieron en otro campo de refugiados en un antiguo cuartel del ejército cerca de Perth, mientras que el padre de Stul trabajaba como ebanista. Más tarde, compartieron una casa con otras tres familias polacas.

Stul dejó la universidad y trabajó en una obra de construcción para juntar el dinero suficiente para viajar unos meses por Europa y luego iniciar un negocio. Su vida como emprendedor empezó poco después, en 1973, con una compañía de regalos de nombre Skansen.

“Decidí que quería iniciar una compañía de regalos porque había visto algunos diseños maravillosos en los países escandinavos”, recuerda. En el año 2000 hizo pública la empresa, Skansen, por más de 15 millones de dólares australianos (11 millones de dólares). 

Pasó tiempo viajando por el mundo, antes de quedarse a cargo de lo que en ese entonces era un fabricante de juguetes en problemas de nombre Moose, en el año 2000. 

Los personajes Shopkins de Moose superaron a Barbie en 2015 para convertirse en el Juguete para Niñas del Año en EU de la Asociación de la Industria del Juguete. Moose es proveedor de empresas como Toys R Us, Walmart y Amazon, y vende en más de 80 países. La compañía creó personajes con sus propios programas de televisión, juegos en línea y otros productos derivados. La empresa con sede en Melbourne también fabrica una gama de mascotas electrónicas.

El progreso de Moose no siempre fue tranquilo. En 2007 la compañía tuvo que retirar todo el inventario de juguetes de manualidades Bindeez después de que se descubrió que estaban contaminados con un químico tóxico. Moose dijo que un fabricante chino era el culpable. “Todo el mundo dijo que era imposible sobrevivir al retiro de los juguetes, sin embargo, lo logramos”, dijo Stul.

La dura situación de los refugiados fue tema durante toda la semana en el foro de Empresario Mundial del Año, que terminó con la ceremonia para premiar al ganandor.

La oradora principal del foro fue Amal Clooney, abogada de derechos humanos. Nacida en Líbano, le dijo a los delegados que quiere ayudar a los refugiados sirios y pidió el apoyo del sector privado para una nueva organización benéfica que pueda ayudar a los niños refugiados sirios, así como a establecer un organismo que examine la conducta de los tribunales en todo el mundo.

Las empresas tienen que “dar un paso al frente y adquirir parte de la responsabilidad”, dijo Clooney. Stul sigue dando pasos. “Tienes que innovar. No puedes quedarte quieto”, dice. A los 67 años, no tiene ninguna intención de parar.