Una industria del crudo casi muerta

La guerra y los conflictos le cuestan a Libia 68,000 mdd, además de que producen 20% menos barriles de petróleo.
Conforme continúa el conflicto hay mayor temor de que ISIS gane más control de instalaciones energéticas.
Conforme continúa el conflicto hay mayor temor de que ISIS gane más control de instalaciones energéticas. (Foto: Reuters )

Libia perdió más de 68,000 millones de dólares (mdd) en posibles ingresos de petróleo desde 2013 en medio de una lucha de poder entre facciones rivales que llevó a la industria de energía a quedar casi a un punto muerto y destruir la economía.

La estimación que realizó la National Oil Corporation (NOC, la compañía nacional petro­lera de Libia) con sede en Trípoli representa el valor de la producción perdida como resultado de 75 cierres independientes de campos petro­leros y trastornos en los puertos.

“La economía está en una situación muy crí­tica”, le dijo Mustafa Sanalla, presidente de NOC de administración estatal, a Financial Times. “Las relaciones entre los dos gobiernos son real­mente malas y esto daña a la industria petrolera”.

Las manifestaciones locales, los problemas de infraestructura y los ataques de los militantes de ISIS también contribuyeron, dijo Sanalla. La caída de 75% en los precios mundiales del petróleo desde mediados de 2014 tuvo como consecuen­cia la reducción del flujo de crudo que Libia tenía para exportar, lo que llevó a menores ingresos.

El colapso de la industria petrolera -el único pilar de la economía de Libia- destruyó sus finanzas. Mohamed El Qorchi, el jefe de misión para Libia del Fondo Monetario Internacional, dijo que el país registró un déficit fiscal el año pasado de 54% del producto interno bruto, “uno de los más altos del mundo”.

La Economist Intelligence Unit predice que Libia tendrá la mayor reducción de la economía en el mundo en 2016, con lo que supera a Siria, que sufre por la guerra, al igual que Venezuela y Guinea Ecuatorial.

Los militantes de ISIS causan estragos en la industria petrolera desde que empezó el año. Sin embargo, Sanalla afirma que Petroleum Facilities Guard (la guardia de instalaciones petroleras o PFG), una fuerza armada que protege la infraestruc­tura energética, se convirtió en el mayor obstáculo.

Se conoce su apoyo al gobierno del este y ejerce su influencia sobre importantes instalaciones de almacenamiento y exportación de petróleo. Le atribuye al menos 53,000 mdd de ingresos perdidos provaciones de la PFG, lo que contribuye al cierre de una producción de 1.1 millones de barriles de petróleo diarios.

En un ejemplo de las dificultades que enfrenta la empresa nacional petrolera, Sanalla dijo que envió un buque petrolero a drenar las instalacio­nes de almacenamiento en el gran puerto de Ras Lanuf, una medida preventiva en contra de los ataques de ISIS. Pero la PFG no concedió su autorización y esta semana incendiaron el crudo almacenado.

“Estoy muy enojado” dijo Sanalla. “Podríamos haber detenido el último ataque del cáncer que es ISIS”.

La producción petrolera cayó a 362,000 barriles diarios, 20% de su nivel en 2011. Se exportan dos terceras partes de su producción.

A medida que continúa el conflicto entre las dos facciones opuestas, los temores aumentan de que los militantes de ISIS ganen un mayor control de las instalaciones de energía.

Ahmed Maiteeg, viceprimer ministro en el gobierno de unidad nacional, que tiene su sede en Túnez, dijo que la prioridad para la nueva administración será incrementar la producción a 1.3 millones de ba­rriles por día a 6 meses de que asuman el control.