He Jiahong: "Tengo nuevas ideas sobre las leyes"

El experto en derecho penal es una de las mentes maestras detrás de la campaña anticorrupción del gobierno chino y desea implementar otros métodos de transparencia.
"El partido iniciará una reforma judicial. Creo que esto es justo. Necesitamos que un gobierno más transparente frene el poder de los funcionarios administrativos".
"El partido iniciará una reforma judicial. Creo que esto es justo. Necesitamos que un gobierno más transparente frene el poder de los funcionarios administrativos". (Cortesía)

Nueva York

El profesor He Jiahong, que enseña derecho penal y técnicas de investigación anticorrupción a estudiantes y funcionarios del gobierno en la Universidad Renmin de Beijing, me invitó a unirme al seminario que impartirá allí antes de ir a almorzar.

Con una camisa negra, un suéter negro y una corbata roja, el profesor de 61 años habla con voz suave, pero llama la atención de la audiencia con una tranquila autoridad y humor discreto.

También es conocido como el autor de cinco populares novelas policiacas -cuyo protagonista es un abogado en una cruzada- que ya se tradujeron al inglés, francés, italiano y español.

Esta identidad doble es la fuente de una de las ocurrencias favoritas del profesor, que utiliza en el seminario y repite durante el almuerzo: “no sólo soy un jurista, también soy novelista, así que a menudo tengo nuevas ideas sobre las leyes”.

El profesor He está en el centro de dos de los debates públicos más importantes de China: cómo combatir a la corrupción y cómo desarrollar el estado de derecho. Así que estoy ansioso por llevar la conversación hacia la actual y continua lucha del Partido Comunista contra la corrupción.

“En algunas partes del país y en algunas industrias, casi todos los funcionarios son corruptos”, dice mientras hablamos sobre su traslado en 2006 de la universidad para el Departamento de Negligencia y Violación de Derechos Humanos con la Fiscalía Suprema del Pueblo. “Con mi experiencia allí, se me ocurrió la idea de dar una llamada amnistía a todos los funcionarios corruptos”. Primero lo articuló el profesor He en una serie de artículos que escribió para el Legal Daily en 2008, la idea de amnistía desencadenó un ardiente debate. "Algunos funcionarios del gobierno me dijeron, ‘no entiendes de política. Puedes hablar sobre esa idea pero no podemos hacerla. Sería una decisión política muy arriesgada". 

De hecho, sería riesgosa. Si bien la campaña anticorrupción que puso en marcha Xi Jinping -quien asumió el poder como presidente en marzo de 2013- es popular entre el pueblo, a He le preocupa que el partido enfrenta los síntomas y no a la enfermedad subyacente. Propone que, a cambio de un perdón general, los funcionarios deben someterse a una “ley clara” con la que den a conocer públicamente sus activos.

Aun así, parece que el partido hace un esfuerzo: de acuerdo con la Comisión Central de Control Disciplinario, el número de funcionarios a los que castigaron el año pasado aumentó 30% para llegar a 232 mil. Esto incluye un número sin precedentes de “tigres” de alto rango como el ex director del aparato de seguridad interna de China, Zhou Yongkang, en contraste con las “moscas” de nivel inferior. “El liderazgo hizo muy bien su trabajo, investigó mucho más casos que involucraron a funcionarios de alto nivel”, dice el profesor He. “Pero en comparación, golpear tigres y moscas es más fácil que hacer reformas sistémicas”.

El profesor He explica que sólo después de terminar su doctorado en Northwestern, cerca de Chicago, y asegurar una plaza como profesor en la escuela de derecho de la Universidad Renmin, se le ocurrió que podía revivir su antiguo sueño literario en el contexto de su carrera. Dice que en parte lo inspiró Scott Turow, un ex fiscal estadounidense y autor de novelas de suspenso legal como Presunto inocente (Presumed Innocent, 1997) y La carga de la prueba (Burden of Proof, 1990).

“Cuando vi esos títulos pensé que eran libros de derecho pero eran novelas, así que me dieron la idea de que podía ser escritor”, dice He, quien también es aficionado a Sherlock Holmes.

El profesor He y yo acudimos a su pequeña oficina llena de libros para continuar con nuestra conversación un poco más.

Su escritorio está ordenado pero lleno de libros y papeles apilados a lo alto que, cuando nos sentamos, no puedo verlo y por lo tanto tengo que jalar mi silla a un lado del escritorio para que podamos seguir discutiendo sobre corrupción y reformas. Si bien su idea de hermanar una amnistía con una ley de divulgación de activos sigue como algo demasiado lejos para el partido, admite que no es un radical. El profesor He cree que el lento pero constante desarrollo del estado de derecho puede ayudar a China a convertirse en una sociedad más justa y democrática.

“No podemos tener de la noche a la mañana la llamada democracia occidental, sería un desastre para el pueblo chino”, dice. El profesor He entonces se refiere al compromiso del partido, que se reiteró el año pasado, de prevenir que los funcionarios del gobierno local interfieran en los casos judiciales. “El partido iniciará una reforma judicial. Creo que esto es justo. Necesitamos que un gobierno más transparente frene el poder de los funcionarios administrativos”, dice.

Muchos creen que lo que pasa por reforma judicial en China realmente es un ejercicio cínico del liderazgo del partido para fortalecer su propio control en los tribunales del país. Le doy ese punto de vista al profesor He.

“El partido es un partido gobernante”, dice, y señala que la constitución de China consagra su “posición de liderazgo”. “La constitución y todas las demás leyes representan la voluntad del partido. Pero cuando la constitución y las leyes se aprueban, la gente debe cumplirlas, incluyendo a los líderes. Ese es el estado de derecho”.

“Tomará mucho tiempo”, añade. “China intenta establecer un sistema legal en el sentido moderno solamente desde hace poco más de 30 años. Tenemos mucho trabajo por hacer, tú sabes, para cambiar la mentalidad de los tribunales, de la fiscalía, de la policía”.