James Gorman: "¡La banca es sexy, creativa, dinámica!"

El hombre que salvó de la bancarrota al banco de inversión Morgan Stanley, habla de su pasión por su trabajo y sobre las nuevas generaciones enamoradas de las finanzas
“Si das resultados, eventualmente la mayoría de los escépticos se calla”, James Gorman
“Si das resultados, eventualmente la mayoría de los escépticos se calla”, James Gorman (Cortesía )

James Gorman llega puntualmente a mediodía en un restaurante griego poco lleno en el centro de Manhattan. Mientras en los últimos años Gorman y sus colegas luchaban por salvar Morgan Stanley del colapso, los turistas en Manhattan se agrupaban inconscientemente en el exterior, tomándose fotografías con Elmo y Mickey Mouse.

Desde entonces, Gorman, un jugador de póker desde los 15 años, hizo dos grandes apuestas: que podía reducir los bonos sin provocar un éxodo de banqueros.

El jefe de Morgan Stanley de 56 años, quien no es tan emocionalmente volátil como otros titanes de Wall Street, abre con su característica amabilidad seca. “¿Cómo estás? ¿”Guardas tus armas?”, pregunta, mientras coloco a un lado los teléfonos móviles para pararme y estrechar su mano.

Gorman abandonó una carrera legal para estudiar una maestría de negocios en Estados Unidos en 1985, y se quedó. Se unió a McKinsey después de la escuela de negocios. Pide jugo de tomate y yo hago lo mismo. Cada mesa tiene una pequeña planta sobre ella y el mesero hace un poco de jardinería ligera para arrancar ramitas de orégano, que esparce en un poco de aceite de oliva para mojar el pan de cortesía.

Cada vez más ejecutivos de finanzas se van a Silicon Valley, incluyendo al lugarteniente de Gorman, Ruth Porat, quien acaba de salir para convertirse en directora de finanzas de Google. El reclutamiento en los campus se vuelve más difícil para los bancos porque ahora la tecnología es vista como una industria atractiva.

“Somos una gran industria. ¡La banca es una industria sexy! Es creativa, dinámica, global, de rápido movimiento, ¡juntas a mucha gente talentosa!”.

Pregunto cuántos de sus miles de solicitantes están enamorados de las finanzas más que de sus propias finanzas futuras. “Oh, creo que tienes una opinión de hastío. Hablo con estos chicos todo el tiempo. Algunos vienen de entornos muy privilegiados; muchos no. Nuestra ama de llaves, que es tibetana -una maravillosa mujer, trabajó con nosotros por muchos años- le preguntó a mi esposa si estaría dispuesta a ver el currículum de uno de sus sobrinos. Resultó que él fue el primer chico de su familia que asistió a la universidad… sus resultados en las pruebas fueron al menos tan buenas como la clase entrante que contratamos, y este chico salió de la nada. Hijo de inmigrantes, primera generación en la universidad y tiene un empleo de tiempo completo en Morgan Stanley y hace un trabajo magnífico… lo presentamos a la organización de la gestión de riesgos. Querían contratarlo después de que pasó por sus entrevistas”.

Compartimos pequeñas porciones de hummus y taramasalata y sabroso pulpo al carbón y regresamos a Morgan Stanley, que actualmente tiene 830 mil millones de dólares en activos y 55 mil empleados en 43 países. Alguna vez se le vio como el banco de inversión con más sangre azul de todos, pero su historia más reciente es más accidentada. En 1997 se fusionó con Dean Witter, el corretaje minorista, que atiende a personas comunes y tenía la red de tarjetas de crédito Discover. Siguieron las luchas por el liderazgo y el alma de la empresa.

Gorman estaba en Merrill Lynch, pero llegó a tiempo para disfrutar de parte del auge mundial de la banca de inversión. Después llegó la crisis financiera: Bear Sterns colapsó, después Lehman Brothers se fue a bancarrota. Sólo quedaban dos bancos de inversión independientes, Morgan Stanley y Goldman Sachs. Veían a Morgan Stanley como el siguiente en la fila. Incluso ahora, algunos rivales piensan que Morgan Stanley fue técnicamente insolvente durante un tiempo en 2008.

“No, hablan de lo que no conocen”, dice Gorman. “No los vi hablando con el tesorero o con el director financiero. Tal vez estaban en esas salas y no eran muy visibles. Cuando las acciones se fueron a 6 dólares (en otoño de 2008) y el efectivo se acababa, también me puse un poco nervioso, pero no, fuimos solventes todo el tiempo”.

Al final fue una doble inyección lo que salvó a la firma: la primera, una gran inversión del banco japonés Mitsubishi UFJ, que ahora tiene una participación de 22% de Morgan Stanley; y las inversiones de emergencia del gobierno de EU en todos los grandes bancos.

Gorman asumió el cargo principal en 2010. En un periodo turbulento en 2012, surgieron de nuevo las dudas sobre si Morgan Stanley iba a caer, esta vez debido a la crisis en la zona euro. Pero, poco a poco, las utilidades aumentaron. Al contrario de Goldman Sachs, conocido por sus prácticas de operación opacas, Gorman llevó a Morgan Stanley a una dirección diferente: más gestión de riqueza, la construcción de un ejército de 16 mil asesores financieros; y menos operaciones de renta fija, el negocio que impulsó a los bancos de inversión en los buenos tiempos, pero que demostró ser el más cuestionado por las nuevas regulaciones.

“Estoy seguro, con el paso de los años, de que muchas personas eran muy escépticas, no sólo de mí, sino de cualquier consultor que hacía negocios”, dice. “Pero si das resultados, eventualmente la mayoría de ellos se calla”.