Hervé Falciani: "Me van a pagar por lo que hice"

El hombre que filtró datos valiosos del banco HSBC, afirma que la institución financiera era un activo valioso para la CIA.
"La mayor parte de lo que imaginas es verdad. No tengo una residencia fija. No confío mucho en la tecnología de comunicación", dice Hervé Falciani.
"La mayor parte de lo que imaginas es verdad. No tengo una residencia fija. No confío mucho en la tecnología de comunicación", dice Hervé Falciani. (Reuters)

Estados Unidos

Son las 7:45 am y comienzo a preguntarme por qué el hombre al que los medios apodaron el “Edward Snowden de la banca”, quiere reunirse conmigo aquí: si no es por el ambiente o por la comida, entonces, tal vez, es por lo aislado del restaurante. Durante los últimos siete años, Hervé Falciani, el especialista en informática que se convirtió en el informante de los asuntos de HSBC y quien llevó a cabo una de las filtraciones de datos más grandes y espectaculares de la industria bancaria, se mantiene en movimiento de país en país, algunas veces adopta una identidad falsa y viste un disfraz, a menudo lo acompañan guardaespaldas.

A principios de 2008, Falciani, entonces un ingeniero de sistemas que trabajaba en las oficinas de Ginebra de HSBC, salió de Suiza y se llevó consigo datos relacionados con más de 100 mil clientes del banco. Algunos, entre ellos las autoridades suizas y su antigua empresa, afirman que intentó vender los datos. Por su parte, Falciani sostiene que quería exponer un sistema bancario “roto” que “alentaba la evasión fiscal”. “Me confrontaron con cosas tontas”, más tarde me dice.

De todas formas, los datos que filtró causaron estragos. Proporcionaron evidencias de que el banco más grande de Europa ayudaba de forma activa a sus clientes a evadir impuestos de diversas formas, entre los que se incluía crear cuentas en el extranjero y darles enormes “bloques” de dinero en moneda extranjera imposibles de rastrear. Gobiernos de distintos países, entre los que se encuentra Francia, España y el Reino Unido, utilizaron los datos que dio a conocer Falciani para recuperar cientos de millones de dólares en impuestos atrasados de los individuos.

Falciani, de 43 años, entra, sin un disfraz obvio y viste con un traje oscuro y una camisa negra. Estudió física y matemáticas en Universidad de Niza y para 2000, comenzó a trabajar en HSBC Mónaco. Me dice que intentó mejorar una debilidad de seguridad que permitía que algunos clientes evadieran impuestos. Pero sus quejas cayeron en oídos sordos ya que ellos “no querían cambiar”. (HSBC negó que Falciani hiciera tales intentos).

Para 2008, después de que se cambió a la Banca Privada de HSBC en Ginebra, “La Red” le dio la experiencia técnica para robar los datos del banco y el conocimiento legal para hacerlos públicos. “Era una operación compleja y, como sabes, no soy periodista o investigador, o abogado, o fiscal, pero gente de todos estos campos requerían (que filtrara los archivos)... necesitaba ayuda técnica para tener acceso a los datos también (porque) no contaba con las credenciales”, dice mientras mueve un croissant a un plato blanco y limpio que deja intacto.

Falciani afirma que hizo enemigos poderosos y teme por su vida. Por ejemplo, en 2012 salió de Francia para irse a España después de recibir advertencias de que su vida estaba en peligro. No sólo lo protege la policía local en Francia, sino también “La Red”, misma que Falciani afirma incluye a 10 personas en el banco y cerca de 100 personas en el mundo.

Tanto HSBC como las autoridades suizas afirman que actuó solo.

Indago un poco más profundo. ¿Por qué cree que todos estos espías y abogados supuestamente lo ayudaron? ¿También eran cruzados morales o tienen sus propios motivos? Un poco de ambos, dice, pero sin duda algunos tenían sus propios motivos, también la CIA. “HSBC era un activo valioso para la CIA”, afirma. “Tenemos una guerra económica (entre los bancos europeos y estadounidenses) y ya teníamos intereses estadounidenses que encontraron un punto de entrada al bastión del sistema bancario europeo”.

Le pregunto si en algún momento contempló vender los datos. Se inclina hacia mí de forma cómplice y dice: “Déjame decirte que ganaré dinero, voy a ganar dinero... puedo recurrir a muchos países y decirles, ‘Hey, hice esto, ahora es momento de que me apoyen’”. Me ve a los ojos fijamente, y añade: “Me van a pagar por lo que hice, que vale mucho”.

¿Cómo es tu vida ahora? “La mayor parte de lo que imaginas es verdad. No tengo una residencia fija. No confío mucho en la tecnología de comunicación. Algunas veces trabajo en países donde no se me permite entrar debido a la Interpol, como en Grecia”.

Le pregunto en cuánto peligro puede estar en realidad su vida, dado que los bancos, que yo sepa, no van y matan gente. “Está bien, ¿pero cuántos intereses de los clientes están involucrados aquí? ¿Existe la posibilidad de que pienses que uno de ellos quiere evitar cualquier ampliación de la investigación? ¿Crees que eso exista?”.

Los tribunales franceses emplazaron a HSBC a una investigación formal sobre las denuncias de que ayudó a clientes a evadir impuestos. Tan sólo en Francia se esperan 60 juicios más, de acuerdo con la fiscalía francesa.

Falciani dice que su caso es parecido al del denunciante de la Agencia de Seguridad Nacional de EU (NSA, por sus siglas en inglés), Edward Snowden “en términos de impacto” en el mundo, pero que ahora están en circunstancias muy diferentes.

Dice que siempre temerá por su vida, y si llega el día en que ya no sienta que sus acciones pueden beneficiar a la causa, “por supuesto desapareceré”.

Mientras nos levantamos, le pregunto si tiene seguridad en la planta baja o con nosotros en el salón. “Tengo un protocolo de seguridad”, dice y me ve como si le
acabara de preguntar su NIP. “¿También quieres mi ADN?”, dice antes de entrar en el desvencijado elevador sin mí.