Francia desdeña la prohibición de fumar

Un actual proyecto de ley podría hacer a Francia uno de los países más estrictos en su esfuerzo antitabaco 
Una cuarta parte de los jóvenes de 15 años son fumadores
Una cuarta parte de los jóvenes de 15 años son fumadores (Foto: Shutterstock)

Hay algo esencialmente francés en el hábito de fumar. Es difícil imaginar a Brigitte Bardot o Catherine Deneuve sin un cigarrillo humeante en la mano. El compositor Serge Gainsbourg pocas veces estaba sin sus cigarrillos sin filtro, que agarraba al “estilo de estibador” entre el pulgar y el dedo índice. Incluso las estrellas del deporte fuman: descubrieron al mago del futbol, Zinedine Zidane, mientras encendía un cigarro en 2006 mientras se preparaba para la semifinal de la Copa del Mundo en el choque de su equipo contra Portugal.

Pero si el gobierno socialista francés se sale con la suya, el país que le dio al mundo los Gitanes y los Gauloises, pronto podría promulgar una de las leyes antitabaco más estrictas del mundo. Un proyecto de ley ante el Parlamento propone obligar a las tabacaleras a usar un empaque neutral para los cigarrillos en lugar de una marca colorida, También prohibiría fumar en los patios de juegos en los parques públicos, en los automóviles con pasajeros menores de 12 años. Incluso se dirige a los cigarrillos electrónicos, y restringir la publicidad antes de imponer la prohibición en mayo próximo.

La idea es combatir lo que Marisol Touraine, la ministra de salud, identificó como un alarmante aumento en el tabaquismo entre los jóvenes del país. Aproximadamente una cuarta parte de los jóvenes de 15 años son fumadores habituales, uno de los niveles más altos de Europa, de acuerdo con el Comité Nacional contra el hábito de fumar. El Ministerio de Salud estima que cerca de 13 millones de franceses, de una población de 66 millones, fuman todos los días, y el tabaquismo es la causa principal de muerte; 73,000 personas mueren cada año con enfermedades que se relacionan con el tabaco. Touraine comparó esa cifra con el “equivalente a un accidente de avión todos los días con 200 personas a bordo”.

Como era de esperar en un país donde una causa suele producir una multitud, las manifestaciones iracundas acompañaron al debate de la semana pasada en la Cámara Alta. Los vendedores de tabaco con licencia, que temen que las medidas propuestas lleven a una caída en las ventas, tomaron prestadas las tácticas que normalmente se asocian con las manifestaciones de agricultores franceses, tiraron cuatro toneladas de productos agrícolas en la entrada de la sede de París del Partido Socialista. ¿Su vegetal favorito? La zanahoria, que es lo como los franceses llaman al enorme símbolo rojo que se encuentra fuera de las “tabacs” (tiendas de tabaco) en todo el país.

Cientos de vendedores de tabaco marcharon el miércoles hacia el Ministerio de Salud, con cánticos y encendiendo bengalas rojas que llenaban el aire con humo. Uno de los manifestantes llevaba un enorme cartel con la forma de un paquete de cigarrillos Marlboro con el lema “Marisol mata”, escrito en él.

Pero, ¿qué piensa la juventud francesa de todo esto? En busca de algunas respuestas, que admito no son científicas, me dirigí a mi lugar de reunión favorito en París, People Drug Store. Este bar alumbrado por velas en Montmartre, con su yeso deteriorado y las cajas de cerveza que se apilan en un rincón, es popular entre los más jóvenes y los que están a la moda en París, ellos se sientan afuera en la calle a beber cerveza y fumar.

Diane Elessa, una jóven médico, duda que las medidas tengan algún impacto.”Los jóvenes de hoy ya saben sobre los peligros de fumar”, dice, mientras enciende un Lucky Strike. “No es como con la generación de nuestros padres cuando nadie conocía realmente las consecuencias”.

También señala que Francia ya cuenta con estrictas leyes contra el tabaco, saca de su bolso un paquete cubierto con una enorme advertencia sobre la salud y una representación gráfica de los peligros en los fetos humanos. Argumenta que en su lugar, el gobierno debe hacer más cosas con respecto a la adicción a las drogas, algo que ella tiene que tratar diariamente en el hospital en el que trabaja. “Las drogas vienen en paquetes horribles, pero eso no impide que los jóvenes las compren”, dice.

Antoine Manoeuvre, ex campeón nacional de ajedrez y un fumador empedernido durante los últimos dos de sus 22 años, también cuestiona la iniciativa. Afirma que los jóvenes fuman para que los vean con un cigarro en la boca, no para que vean una marca particular en el paquete. “Es lo que hay dentro del paquete, no lo que hay sobre el paquete”, insiste.

Las tiendas especializadas en tabaco y los cabilderos de la industria, tal vez se salieron con la suya. La semana pasada, el comite de asuntos sociales en la Cámara Alta optó por eliminar un párrafo clave en el proyecto de ley.

Pero la batalla no termina: la Cámara Baja, que está bajo el control de los socialistas, tendrá la última palabra sobre el asunto cuando vote en septiembre. Si se aplican los cambios y frenan el hábito de fumar en el país, Francia muy bien podría volverse un poco menos francés.