La Fórmula 1 necesita una pizca de emoción

Los conflictos financieros por los que atraviesa la F1, plantea interrogantes sobre su crecimiento.
Lewis Hamilton, el actual campeón de la Fórmula 1, espera que esta temporada no todo salga a su manera, mientras se prepara para conseguir otro título.
Lewis Hamilton, el actual campeón de la Fórmula 1, espera que esta temporada no todo salga a su manera mientras se prepara para conseguir otro título. (Shutterstock )

Nueva York

Lewis Hamilton, el actual campeón de la Fórmula 1, espera que esta temporada no todo salga a su manera mientras se prepara para conseguir otro título. “Esperas que sea un año un poco mejor para los equipos como McLaren y Ferrari y de esa manera tengamos más gente en la competencia”, dijo el británico de 30 años de edad en una entrevista.

Su anhelo para una temporada más competitiva dice mucho del estado de la Fórmula 1. Para todo el alcance mundial que tiene el deporte y la emoción que se asocia con los autos veloces, los ricos patrocinadores y los lugares exóticos para las carreras, estos son días difíciles.

Las cuestiones de financiamiento resultan problemáticas. La gran pregunta entre los directores de los equipos, los propietarios e inversionistas de la Fórmula Uno es: ¿De dónde viene el dinero?

Los grandes acuerdos por los derechos de televisión que aseguró la Liga Premier Inglesa en los últimos 12 meses -5 mil millones de libras por tres años solamente para el mercado del Reino Unido- y la Asociación Nacional de Basquetbol (NBA) de Estados Unidos -24 mil millones de dólares (mdd) durante 9 años- hace que tiemblen los deportes como la F1. Si el futbol y el basquetbol se apropian de las rebanadas más grandes del pastel de los derechos de televisión, ¿en dónde queda al resto? La F1 recibe cerca de mil 500 mdd al año, nada mal, pero es difícil prever el crecimiento.

La F1 parece que va en declive, con base en la mayoría de los indicadores como los índices de audiencia de televisión, las ventas de boletos para las carreras y el número de participantes, aunque las tarifas para los derechos de televisión son bastante estáticos. Los acuerdos de patrocinio van despacio y no fluyen.

Una buena noticia es que las tarifas para realizar carreras van en aumento, gracias a los acuerdos para realizar Grandes Premios en México, Azerbaiyán y Qatar. Pero los accionistas cuestionan la viabilidad a largo plazo de realizar tres carreras en Medio Oriente -Qatar se suma a Abu Dhabi y Bahréin en el calendario-.

La falta de dinero nuevo se siente en la parrilla de salida. Hacia finales de la última temporada, dos equipos se declararon en suspensión de pagos, Caterham y Marussia, y siguen las dudas sobre la capacidad financiera de Sauber, Force India y Lotus. Permanecer en la F1, dejando de lado ser competitivo, es un reto enorme. Todos los equipos luchan por encontrar nuevos patrocinadores, mientras que los motores híbridos turbo, que se introdujeron la última temporada, aumentaron a más del doble las facturas de los equipos a 20 mdd al año.

Aunque hay señales de que el presidente ejecutivo de la F1, Bernie Ecclestone, está dispuesto a ofrecer ayuda financiera a los tres equipos que luchan por sobrevivir, siguen las sospechas de que busca una nueva imagen en la parrilla.

Para sus detractores, Ecclestone es una barrera para el cambio que los equipos y otros accionistas lo consideran vital para el crecimiento del deporte.

Aunque no está ciego a las deficiencias del deporte. La F1 apenas evitó un campeonato “pésimo” la temporada pasada. Su solución es un cambio de imagen, con coches con una apariencia más interesante, y motores más ruidosos que produzcan más de mil caballos de fuerza, lo que es más que un reto para los pilotos. Otros piensan que la solución es dejar atrás la larga y colorida era Ecclestone, pero de alguna manera, el astuto jefe de la F1 encuentra la forma de mantenerse, para la frustración de algunos y la admiración de otros. Pero independientemente de sus posibilidades de supervivencia, los problemas de largo plazo no desaparecen.

Para esta temporada, la F1 puede batallar para darle al mundo un campeonato emocionante. Ciertamente, las primeras señales de las pruebas de pretemporada no son prometedoras. El equipo Mercedes de Hamilton todavía es el equipo a vencer.

Ferrari ya mostró señales de mejoras significativas, pero no serán contendientes para el título. McLaren regresa a la mesa de diseño mientras se fija en un nuevo motor híbrido con su socio Honda.

Esto deja a Red Bull y Williams como los principales rivales para Mercedes, pero deben ponerse al día rápido. Red Bull logró tres victorias de Grandes Premios la temporada pasada, Williams ninguno.

No le hace ningún bien al deporte si equipos como Ferrari y McLaren no son competitivos. Como dijo Hamilton: “Mientras más gente, mejor. Si los coches están cerca, puedes tener verdaderas carreras donde superes y luches y eso es lo que adoro hacer”.

Para los campeones del mundo y los aficionados de la F1, pueden ser buenos deseos.