Se necesitan más mexicanos en sector constructor de EU

El sector de la construcción en Estados Unidos tienen un problema: no hay trabajadores. Las empresas buscan estrategias para mantener contentos a los hispanos.
KPost, constructora en EU que estuvo a cargo del techo del Estadio AT&T en Dallas, ayuda a sus trabajadores mexicanos a conseguir la ciudadanía estadounidense para mantenerlos en su nómina.
KPost, constructora en EU que estuvo a cargo del techo del Estadio AT&T en Dallas, ayuda a sus trabajadores mexicanos a conseguir la ciudadanía estadounidense para mantenerlos en su nómina.

Thomas Williams tiene una misión inverosímil. Es un hombre blanco, oficial jubilado de la marina de EU que vive en Texas y pasa gran parte de su tiempo persiguiendo jóvenes trabajadores mexicanos y los bombardea con preguntas sobre la historia estadunidense y el gobierno.

Es su trabajo, Williams de 58 años, trabaja para KPost, una empresa de construcción y mantenimiento de techos en Dallas que instaló techos de edificios como el Museo Perot y el Estadio AT&T, hogar de los Dallas Cowboys. Al igual que los grupos de construcción en todo EU, KPost depende principalmente de los inmigrantes, sobre todo de los mexicanos, para hacer el trabajo físico por un sueldo bajo, y batalla para encontrar suficientes.

Williams es parte de la solución de KPost. Para ayudar a reducir la rotación de personal, trabaja para que sus trabajadores inmigrantes se conviertan en ciudadanos de EU. La empresa le presta unos 900 dólares a los empleados que quieren ser residentes en EU para solicitar la ciudadanía y perdona la deuda si se quedan un año más en KPost. Williams, un hombre fornido, llena los formularios y los prepara para los exámenes de naturalización.

“Cada vez que los veo, les dijo ‘Hey, ¿quién es el jefe de justicia de la Corte Suprema?”, dice.

La persistencia de Williams rinde frutos. Hasta el momento, 22 trabajadores de KPost ya son ciudadanos estadunidenses después de su tutela de cuatro años. “Tenía la razón”, dice Enrique Rodríguez, de 29 años, el primer trabajador que sale de la escuela de ciudadanía Thomas Williams. “Me hacía preguntas en el trabajo, por teléfono. Me llamaba al azar y decía ‘Hey, déjame hacerte tres preguntas”.

Las pláticas en KPost están muy lejos de la retórica en las actuales campañas presidenciales. Los candidatos republicanos, liderados por Donald Trump, aprovechan el sentimiento anti-inmigrante. Pero las exigencias de la industria de la construcción son diferentes. Los constructores de EU no sufren porque hay demasiados trabajadores mexicanos, sufren porque tienen muy pocos; ellos se benefician con la reforma migratoria, no pierden. Un chiste en Texas dice que si Trump realmente quiere poner un muro entre EU y México, primero tendrá que abrir la frontera para encontrar suficientes trabajadores que puedan terminar el trabajo.

No hay suficientes

En EU, el sector de construcción -que contribuye con 4% del Producto Interno Bruto- sufre una escasez de trabajadores, algo que eleva los sueldos y disminuye la actividad. De las 1,358 empresas que encuestó el año pasado la Asociación General de Contratistas de Estados Unidos, 86% tuvo problemas para cubrir los puestos de trabajo, tres puntos porcentuales arriba de 2014. Más de 7 de cada 10 contratistas informó que tiene dificultades para encontrar carpinteros, 60% electricistas y 56% techadores. En 2014, un constructor de nombre Camden Property Trust instaló guardias de seguridad en sus sitios en Denver, Colorado, y Austin, Texas, para evitar que los competidores se robaran a sus trabajadores.

“Podríamos ser del doble de tamaño en términos de ingresos si tuviéramos el flujo de mano de obra que podemos entrenar”, dice Chad Collins, propietario de Bone Dry Roofing en Athens, Georgia. Steve Little, presidente de la compañía, dice que los costos laborales aumentaron 15% en los últimos dos años.

El constructor de vivienda, Bruno Pasquinelli, presidente y fundador de CB JENI Homes en Dallas, dice que se acumulan los retrasos. “Es difícil predecir cuándo se va a terminar una casa”, dice. “Las casas que solíamos construir en 22 semanas ahora necesitamos, si nos va bien, 30, y si nos va mal hasta 40”.

La escasez de mano de obra va en contra del sentido común. El empleo de construcción en EU cayó de 7.7 millones a 5.4 millones durante la recesión, y se supuso que se contaba con suficientes trabajadores una vez que empezaran a recuperarse las empresas. Pero algunos veteranos de la industria se jubilaron. Otros se fueron a los campos petroleros. Y muchos se regresaron a su casa a México.

En EU, los trabajadores que nacieron en el extranjero representan 49% de los instaladores de tablaroca y 44% de los techadores, de acuerdo con la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas. En KPost, 90% de los 270 trabajadores de campo son latinos, dice Little. La mayoría mexicanos, el resto guatemaltecos.

Las dificultades para los empleadores es que lo que viene al norte también puede ir al sur. John Burns Real Estate Consultants estima que el número de trabajadores de la construcción nacidos en México y que se encuentran en EU cayó de 1.89 millones en 2007 a 1.32 millones para 2014. Un estudio del Pew Research Center encontró que los mexicanos que viven sin documentos en EU cayó por 1 millón entre 2007 y 2014.

Los descensos se produjeron en medio de una fuerte ofensiva en la frontera que resultó en deportaciones de casi 2.9 millones de personas entre 2008 y 2015.

“Les digo a mis clientes que se preparen para un fuerte incremento en los costos ya que tenemos que lograr que los millennials dejen de trabajar en Starbucks, para que los contratemos en la construcción”, dice John Burns, el consultor.

La estrategia de KPost

En KPost, la respuesta es forjar lazos profundos con los trabajadores hispanos. Las comunicaciones corporativas y la capacitación son en inglés y español. Se sirven tacos y tortas en el picnic de la compañía. “Tienen una ética de trabajo totalmente diferente”, dice Little sobre sus empleados hispanos. “Prefiero tener ese trabajador”.

Little, de 59 años, es un “entrenador en jefe”, dice que KPost empezó a hacer que los trabajadores hispanos se sintieran más en casa desde 2004. En ese tiempo, dice, algunas empresas  de construcción tenían baños separados para los trabajadores hispanos de campo y para el personal blanco administrativo. En uno “había una línea amarilla en el almacén y una puerta que los latinos no podían cruzar”. Cuando él y Post, los dos blancos, empezaron KPost, dijeron “todo el mundo puede usar cualquier baño. Pueden usar cualquier cocina. Todos somos un equipo”.

Los esfuerzos de integración se aceleraron después de que Little conoció al consultor

Ricardo González, de Bilingual America. González hizo que “nuestra alta dirección tuviera una clase de cultura latina”, dice Little. Algo que aprendió: el gesto de regalar pavos el Día de Acción de Gracias fracasó con sus trabajadores mexicanos. Como alternativa, KPost distribuyó tarjetas telefónicas de 25 dólares en el Día de la Madre.

Ahora, la escasez de trabajadores lleva a KPost a direcciones más sorprendentes. Con el flujo de inmigrantes mexicanos desvaneciéndose, su enfoque cambió hacia los hijos de los inmigrantes de más edad, como el estudiante de Williams, Rodríguez, hijo de un trabajador de la construcción quien recientemente regresó a México para abrir un restaurante. Rodríguez, como muchos hispanos jóvenes, llegó a EU cuando era un niño. Estos jóvenes trabajadores quieren algo más que solo un cheque de pago.

Quieren carreras

“El gran reto para los contratistas es hacer este cambio de la persona de primera generación que llegó a trabajar, para sobrevivir, y está dispuesto a trabajar de 12 a 16 horas al día, a estos hispanos de segunda generación que buscan hacer una vida”, dice González. “La motivación para la segunda generación es mostrarle a sus padres que su sacrificio valió la pena”.

KPost adopta estructuras de compensación que se encuentran más comúnmente en lugares de trabajo con sindicatos. Le paga a los techadores de 10 a 26 dólares la hora, dependiendo de su papel, e “incrementa el sueldo con base en la antigüedad”, dice Little. “Ahora, pasamos a programas donde pueden aprender habilidades y avanzar de acuerdo a eso, como con un sindicato”.

A través de su trabajo, Williams ahora se encuentra como un organizador de la comunidad, tal vez para el lado equivocado, en cuanto a él respecta. Cada nuevo ciudadano de KPost es un elector potencial, probablemente uno demócrata, dadas las inclinaciones hispanas. Williams, un republicano de hueso colorado, que estima que no está de acuerdo con “99.9999%” de todo lo que dice Obama, solo puede mover su cabeza con las consecuencias.

“Bromeo con estos chicos porque ahora pueden votar”, dice. “Les digo, ‘un requisito: te ayudé, no votes por los demócratas’. Pero eso no dura mucho tiempo”.