¿Sueño americano?

La clase media en Estados Unidos se ve en aprietos: los salarios se han reducido, la vivienda accesible escasea y el mercado laboral exige empleados especializados en nuevas tecnologías.
Raleigh y su área metropolitana albergan el Research Triangle Park, un parque industrial en donde operan 40 compañías de alta tecnología que emplean a más de 1,200 personas.
Raleigh y su área metropolitana albergan el Research Triangle Park, un parque industrial en donde operan 40 compañías de alta tecnología que emplean a más de 1,200 personas. (Foto: Shutterstock)

Alfred Perry se ilumina cuando describe cómo llegó a Raleigh, en Carolina del Norte, en octubre de 2014, como un joven de 19 años del Rust Belt (“Cinturón Industrial”) de Ohio, con un diploma de preparatoria y grandes planes para aprovechar una economía local en auge.

“Era como el arcoíris que nos lleva a la olla de oro”, dice sobre la ciudad capital de Carolina del Norte. “Se sentía como que había muchos tesoros escondidos”.

Tan solo 19 meses después, Perry vive en un refugio para personas sin hogar. El trabajo bien pagado en la construcción que esperaba nunca se hizo realidad y un mercado laboral donde la demanda real en estos días es para diseñadores de “UX” (“experiencia del usuario”) y otros empleos de tecnología, hace que sus desaparezcan.

Durante décadas, Raleigh y otras ciudades en el “Cinturón del Sol” de Estados Unidos (EU), que va desde la costa suroeste hasta la costa sureste del país, atrajeron trabajadores de los centros industriales en declive en el norte y medio oeste, con la promesa de empleo y un menor costo de vida. Pero como demuestra la experiencia de Perry, incluso las historias de éxito como la de Raleigh dan señales de un malestar económico.

La erosión de la clase media de EU y la frustración del elector que impulsa las campañas presidenciales del republicano Donald Trump y del senador demócrata populista, Bernie Sanders, que a menudo se describe como un fenómeno que surgió por el colapso de los empleos en el sector de fabricación bien remunerados.

Pero en un nuevo estudio del Pew Research Center -organización sin afiliación partidista-, que se realizó en consulta con el Financial Times, se señala lo amplio que es el daño a la clase media de EU y lo divididas que están las estructuras de clase.

Los ingresos medios cayeron cuatro quintas partes en 229 áreas metropolitanas que estudió Pew, con una proporción de adultos de ingreso medio con un descenso en 203 áreas. Al mismo tiempo la proporción de adultos de bajos ingresos aumentó en 160 áreas metropolitanas entre 1999 y 2014, mientras que la proporción de los hogares de altos ingresos aumentó en 172.

De las áreas que analizó Pew, ninguna tuvo un ritmo de crecimiento más rápido en este siglo que la población de Raleigh. Junto con la ciudad vecina de Durham y el Research Triangle Park, se celebra como un ejemplo de cómo se pueden transformar las ciudades en brillantes centros de innovación impulsados por la ciencia y tecnología, o puestos clave para la nueva “economía del conocimiento” de EU.

“Es una de las historias de éxito más notables de los últimos 20 años, o incluso 30”, dice Enrico Moretti, economista de la Universidad de California, Berkeley y autor de The New Geography of Jobs (La nueva geografía de los empleos).

Más población con salarios bajos

Al igual que Austin, Texas o Seattle, el hogar de Microsoft en el estado de Washington, Raleigh fue alguna vez una pequeña economía de provincia “sin mucha innovación, sin muchos empleos, sin mucha tecnología”, dice Moretti. Sin embargo, “cuando ves esas ciudades actualmente, son algunos de los centros de innovación más interesantes en el mundo”.

En el corazón de la reinvención de Raleigh está su ubicación en el centro del grupo de famosas universidades de investigación que atrajo empresas en el sector de biotecnología y otros campos que solicitan fuerza laboral capacitada.

A cambio, esas empresas atraen trabajadores con educación, que buscan empleos y mejor calidad de vida, lo que transforma sus comunidades.

Pero si bien la población de esta ciudad sigue en crecimiento, los nuevos datos de Pew muestran que el robusto crecimiento en la población no necesariamente se tradujo en mayores ingresos para sus nuevos residentes. Los beneficios de un auge se distribuyeron de manera inequitativa.

El ingreso medio anual ajustado a la inflación para un hogar de tres personas en Raleigh cayó en más de 10,000 dólares para llegar a 74,283 dólares en 2014 en comparación con 85,784 dólares en 1999, incluso cuando la población creció dos tercios para llegar a ser de más de 1.3 millones de personas en comparación con poco menos de 800,000.

El único grupo por ingresos que creció como proporción de la población fue el más pobre. En 1999, uno de cada cinco residentes del área metropolitana vivía en hogares que obtenían dos tercios o menos del ingreso medio. Para 2014, la cifra aumentó a uno de cada cuatro.

A pesar de que Raleigh busca atraer a graduados universitarios, los datos de Pew muestran que la clase media del área metropolitana, los que viven en hogares que ganan entre 42,000 y 125,000 dólares, se redujo como proporción de la población a 50% en 2014, en comparación con 55% en el inicio del siglo.

Nancy McFarlane, alcaldesa de Raleigh, argumenta que esas cifras ilustran que la ciudad es vulnerable a cualquier tendencia más amplia de EU como el declive de la clase media o el aumento de la pobreza urbana. “A menudo quedamos atrapados en los elogios y todo eso”, dice. “Pero tenemos que hacer un esfuerzo consciente para asegurar que nuestro éxito y prosperidad se extienda a todo el mundo”.

Raleigh no es el único bastión de la nueva economía que tiene que enfrentarse a ese tipo de problemas. En las áreas colindantes a San Francisco y su vecina de San José, los ingresos medios de ambas ciudades y su proporción de clase media de la población cayó.

En Austin, un rival más directo de Raleigh, los ingresos medios de un hogar por cada tres cayeron poco más de 74,000 dólares en comparación con 78,000 en 1999.

Las explicaciones por el estancamiento de los ingresos y el aumento de pobres varían. En una ciudad como Raleigh al menos parcialmente es un caso de oferta y demanda.

La llegada de trabajadores educados en el “Cinturón del Sol”, dicen los economistas, simplemente ayudó a mantener bajos los salarios al aumentar la oferta de mano de obra.

Economía de “chambas”

James Sauls, director de desarrollo económico de Raleigh dice que la caída de los sueldos puede ser un reflejo de la creciente cultura de las startups y el auge de la escena tanto de cafés como de restaurantes, todos ellos pagan mucho menos a los trabajadores, que los empleos en tecnología de la información.

Sin embargo, no hay duda de que esta urbe se enfrenta a un problema de aumento de la pobreza de la población actual y la llegada de inmigrantes con menor educación como Pe­rry que buscan trabajos de menores sueldos en servicios y en la construcción, cuando las verdaderas ofertas de trabajo están en tecno­logía o salud y otras industrias que requieren alta capacitación.

Grupos que trabajan con los pobres de esta urbe dicen que, incluso en los años de 2007 a 2008 durante la crisis financiera global y la recesión posterior, ahora están más ocupados que nunca.

“Vimos más gente que nunca antes (en 2015)”, dice Peter Morris, pediatra que trabaja como director ejecutivo de Urban Ministries, que ofrece alimentos, cuidados de salud y otros servicios a los desfavorecidos de la ciudad.

En el condado de Wake, donde se ubica Ra­leigh, las estadísticas estatales muestran que más del doble de personas reciben ayuda alimen­taria que antes de la crisis de 2008. Mientras tanto, la tasa de pobreza del condado subió de 7.8% en el momento del censo del 2000, a 11.5% el año pasado.

Incluso para las personas que encuentran trabajo en Raleigh, la falta de vivienda asequible aumenta las dificultades para los que se en­cuentran en el lado inferior de la escala salarial. Eso se debe, en parte, al éxito de la ciudad. En Raleigh, como en muchas ciudades estadou­nidenses, los millennials profesionistas y los baby boomers que se jubilan buscan cada vez más vivir en la ciudad, lo que elevó los precios de las propiedades.

Desintegración

El resultado del auge inmobiliario en ciudades más grandes, como San Francisco, llevaron a que se fueran todos menos los más ricos del centro de la ciudad, dice Aaron Renn, un in­vestigador del Instituto Manhattan. “Solo por­que un lugar como Raleigh crece y aumenta la población y el auge en un sentido, además de que no es tan caro como San Francisco, no significa que necesariamente descifraron el código para integrar a personas con menor educación con el éxito de EU”, dice Renn.

Perry lo ha visto de primera mano. Su mayor problema todavía es la falta de educación uni­versitaria en una economía en la que exige cada vez más una de este tipo.

Desde que se mudó a allí trabajó en un ta­ller de carpintería, una farmacia y una tienda de bagels, y le costó un poco conservar esos trabajos. Descubrió que un título universitario, o al menos estar en camino para obtener uno, es un requisito vital hasta para los trabajos que requieren baja capacitación. Como muchos estadounidenses económicamente marginados, el joven de 21 años sin hogar ve esperanza en la economía populista de Trump.

El empresario multimillonario “tiene que ser un buen economista. Debe de serlo”, dice Perry. Pero también se aferra a un plan más internacional. Si Raleigh no puede ofrecerle oportunidades de clase media a un joven sin un grado universitario, entonces tal vez Ale­mania sí pueda.

“Allá la universidad es gratuita”, dice. Y por eso trata de retomar una impor­tante habilidad de sus años de preparatoria: “tomé clases de ale­mán durante dos años”.