Para los asiáticos la educación es primero

El enfoque de aprendizaje de Asia genera una industria global, desde tutores privados, cursos en línea y hasta universidades británicas con campus en el extranjero.
El peso de la educación es tal en China, que 44 escuelas privadas británicas ya vieron  oportunidad de entrar al mercado y establecieron capus en el país donde educan a unos 25,000 alumnos.
El peso de la educación es tal en China, que 44 escuelas privadas británicas ya vieron oportunidad de entrar al mercado y establecieron capus en el país donde educan a unos 25,000 alumnos. (Foto: Shutterstock)

Cuando a un talentoso tutor le ofrecen 11 millones de dólares (mdd) para cambiarse a la casa educativa rival, te das cuenta de la importancia que le da Hong Kong a la educación.

¿Y por qué no? La educación es un gran negocio en Asia. Lo mismo pasa con las utilidades: las ganancias de Beacon Group, lugar de trabajo actual del cotizado supertutor Lam Yat-yan, casi se duplicaron en dos años y muchas personas afirman que es dinero bien gastado.

El amor que tiene Asia por el aprendizaje generó libros como el de la escritora estadounidense, Amy Chua, Battle Hymn of the Tiger Mother (Himno de Batalla de la Madre Tigre), acerca del uso de la disciplina en la crianza de los niños, e inspiró una gran cantidad de nerviosismo en occidente. Un ejemplo: hoy se emplean métodos y maestros de Singapur para reestructurar la enseñanza de matemáticas en el Reino Unido.

El enfoque asiático inspiró envidia, quejas e incluso demandas. En noviembre de 2014, el grupo Students For Fair Admissions Inc presentó una demanda, que se impugnó, en contra de Harvard College, en EU, donde alegan que su oficina de admisiones discrimina a los solicitantes asiáticos y asiático-americanos.

Pero, sobre todo, este interés de Asia generó una industria multimillonaria de tutores, agentes, cursos en línea y escuelas británicas serias que establecen campus en climas húmedos, lejos de los lluviosos espacios de donde son originarios.

“Hay una enorme demanda por la marca británica”, dice Richard Howorth, un ex gestor de fondos de cobertura que busca reclutar profesores para una empresa de clases en línea que está creando.

Lam y Beacon son pequeños engranajes en la rueda de clases privadas, una industria que se pronostica tendrá un valor global de 200,000 mdd para 2020, de acuerdo con Global Industry Analysts. La consultora señala a la región Asia-Pacífico como el mercado más grande y de mayor crecimiento, con una tasa prevista de crecimiento compuesto anual de 10.7% durante el periodo.

Los niños cuya educación no se complementa de manera privada son la minoría en regiones de Asia. Los datos del Centro de Investigación Juvenil de la Federación de Jóvenes de Hong Kong, muestran que 72% de los estudiantes de secundaria en Hong Kong en 2012 usaron tutores privados, todavía por detrás de Taiwán (75% en las cifras de 2010), pero por delante de Corea del Sur con 71% (2011), y 53% de Japón (2007).

Las oficinas de tutorías proliferan en todo el continente. Muchas de ellas están zambullidas en cuadras de oficinas en Hong Kong. En varios lugares de Japón puede ser más fácil encontrar un tutor que un café.

El aprendizaje en línea prolifera también. Entre los participantes más recientes está una filial comercial del Eton College del Reino Unido, que formó alianzas con escuelas en China. Eton dice que las utilidades de la empresa se van a decantar hacia su programa de becas.

Otras venerables escuelas británicas van más lejos. El alma mater de Winston Churchill, Harrow, replicó sus campus en China, Hong Kong y Tailandia; los sombreros de paja y los blazers azules siguen siendo de rigor, a pesar de la humedad y el calor. Dulwich College está en Singapur, China y Corea del Sur, mientras que Marlborough College en Malasia. Haileybury tomó el paso audaz de abrir sus puertas en Kasajstán.

Esta expansión tiene sus riesgos. En 2005, Dulwich College cortó los lazos que mantuvo durante ocho años con su franquicia en Tailandia después de una disputa por la administración en la escuela tailandesa.

En total, las escuelas privadas británicas establecieron 44 campus en el extranjero, educan casi a 25,000 alumnos, según el Consejo de Escuelas Independientes, equivalente a más del doble que la cifra de 2012.

Para las universidades, los grandes cerebros significan grandes cuotas, pero antes de que puedan convencer de enrolarse a las mentes más brillantes, los llamados agentes de colocación aparecen para llevarse su tajada. Abarcan desde agentes honestos hasta los que simplemente no tienen escrúpulos - que operan tanto en las premisas físicas como en línea- prometen recorrer la región para juntar a estudiantes con universidades. Algunos se llevan una cuota de las universidades, otros de los estudiantes, y más de uno, se llevan de los dos: abundan las historias sobre dinero que desaparece sin ofertas o lugares a cambio.

Otros, por una cuota atractiva, escribirán y presentarán ensayos a las instituciones educativas en inglés fluído en lugar de estudiantes cuyo dominio del idioma es poco más que rudimentario y quienes luego sufren al inscribirse.

De hecho, el negocio de la educación es tan popular y lucrativo que incluso hay agentes de viajes que entran a participar: un padre relata que vio a un agente de viajes “con pósters en la pared de escuelas que ya no existen”.