Brasil entre fusiones y adquisiciones

Con una crisis financiera y escándalos políticos, el país verdeamarela protagonizó la mayor fusión cervecera del mundo.
La presidenta Dilma Rousseff embarcó a Brasil en un programa de estímulo fiscal que terminó en crisis financiera.
La presidenta Dilma Rousseff embarcó a Brasil en un programa de estímulo fiscal que terminó en crisis financiera. (Foto: AP)

Sao Paulo

En un año en que la economía brasileña está estancada, es irónico que una de las adquisiciones más grandes del mundo la realizan brasileños. El anuncio de una propuesta de fusión entre AB InBev y SABMiller, la primera y segunda cerveceras más grandes del mundo, por 68,000 millones de libras es un triunfo para Jorge Paulo Lemann, el hombre más rico de Brasil, y sus socios, Carlos Alberto Sicupira y Marcel Telles.

Si bien el trío, que transformó su empresa cervecera sudamericana Ambev en AB InBev a través de una serie de adquisiciones globales, no tienen como objetivo su país de origen con este acuerdo, la transacción es un recordatorio de la perspicacia empresarial de las empresas financieras brasileñas.

A pesar de que Brasil se hunde en lo que se espera sea la peor recesión desde la década de 1930 -se espera que la economía se reduzca 3% este año de acuerdo con el FMI y tenga una mayor contracción que se prevé para 2016- el volumen de fusiones y adquisiciones en el país se mantuvo notablemente bien.

“Hay personas que están interesadas en las gangas que pueden encontrar ahora en Brasil, debido a la moneda y a la crisis”, dice Marcello Hallake, socio de Jones Day, el bufete internacional de abogados. “Al mismo tiempo, vemos muchas transacciones donde los compradores extranjeros...observan estas cosas porque Brasil es un gran mercado, no necesariamente porque las cosas hayan cambiado mucho”.

La recesión del país inició en 2012 cuando el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, preocupado por al final del llamado “superciclo de las materias primas” y la crisis de la zona euro, se embarcó en un programa de estímulo fiscal contracíclico mal concebido.

Después de que Rousseff trastabilló durante las elecciones presidenciales de 2014, el aumento de la deuda pública y la debilidad del real frente al dólar la obligó a introducir un programa de austeridad este año. A pesar de esto, la inflación se disparó a los dobles dígitos, mientras que el real se desplomó. Bloomberg, la compañía de medios de negocios, lo calificó como la moneda con peor desempeño entre las 31 monedas a las que le da seguimiento, y cuyo valor frente al dólar cayó 31% desde diciembre pasado.

La crisis se agravó por el mayor escándalo de corrupción en la historia de Brasil, un presunto programa de sobornos y pagos ilegales al operador petrolero de control estatal, que involucró a funcionarios de la coalición gobernante, que obligó a la empresa a recortar los planes de inversión, en algún momento el programa de gasto de capital más grande del mundo.

Las difíciles condiciones devastaron las nuevas emisiones del mayor mercado de capital accionario de América Latina. Las nuevas ofertas de acciones en nueve meses hasta septiembre llegaron a un total de 3,330 millones de dólares (mdd), casi 50% menos en comparación con el mismo punto del año pasado.

Las emisiones en el mercado de deuda de capitales también cayeron a 22,290 mdd a finales de septiembre, cerca de un tercio de los volúmenes que se lograron el año anterior. Mientras tanto los volúmenes de fusiones y adquisiciones fueron de 29,390 mdd, menos de un tercio del año anterior.

Tanto las emisiones del mercado de capital como los volúmenes de fusiones y adquisiciones también fueron los más bajos de los últimos cinco años, aunque la caída fue menos severa para las fusiones y adquisiciones. El desempeño relativamente positivo de las fusiones y adquisiciones se presenta ya que las firmas globales de capital privado se acercan a Brasil buscando los descuentos tan prometidos. La Latin American Private Equity & Venture Capital estima que, en el primer semestre de este año, las firmas de capital privado invirtieron 2,300 mdd, 20% más que el mismo periodo del año anterior.

Entre los acuerdos más grandes se encuentra la adquisición de una parte del grupo de hospitales Rede D’Or Sao Luiz por la estadounidense Carlyle Group en 593 millones de dólares.

El interés de los inversionistas estratégicos se puede ver en los números de multinacionales que adquieren de forma privada partes de sus compañías que todavía no poseen. Entre ellas, British American Tobacco adquirió 24.7% de su filial que cotiza en Brasil, Souza Cruz, mientras que Abertis, el conglomerado español de la construcción, y Brookfield Asset Management compraron a su operador de autopistas de cuota Arteris, que cotiza en bolsa.

Sin embargo, algunos grandes inversionistas optaron por salirse. La salida más importante este año fue la venta de la subsidiaria brasileña de HSBC a Bradesco por 5,200 mdd. Otros pueden empezar a replantearse sus planes estratégicos a largo plazo si los políticos en Brasilia no logran estabilizar el panorama económico en declive.