China y Brasil en el Banco Mundial

El brasileño Joaquim Levy y el chino Shaolin Yang, dos ex Ministro de hacienda y finanzas por refrescar el organigrama.
Joaquim Levy reforzará las filas de los ejecutivos de economías emergentes en el Banco Mundial.
Joaquim Levy reforzará las filas de los ejecutivos de economías emergentes en el Banco Mundial. (Foto: Cortesía)

El Banco Mundial nombra al ex ministro de Hacienda de Brasil, que dejó recientemente su cargo, Joaquim Levy, como su nuevo director financiero e integra a sus filas de dirección a uno de los arquitectos de un nuevo banco rival comandado por China.

Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, anunció que Shaolin Yang asumirá un nuevo cargo como director administrativo del banco. Yang dirige la oficina de cooperación interna­cional del Ministerio de Finanzas de China y fue uno de los funcionarios clave detrás de la creación del Banco Asiático de Infraestructura e Inversión (AIIB, por sus siglas en inglés).

Su nombramiento, al igual que el de Joaquim Levy, llenará los vacíos que dejaron las inespe­radas renuncias a finales del año pasado de dos altos ejecutivos del banco. También reforzarán las filas de los ejecutivos de economías emer­gentes, claves en la alta dirección del Banco Mundial en un momento importante para las relaciones con China y Brasil.

El lanzamiento del AIIB, que se debe inaugu­rar formalmente la próxima semana en Beijing y empezará a conceder préstamos en primavera, se considera uno de los mayores retos para el orden económico mundial liderado por Estados Unidos, desde el establecimiento del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en Bretton Woods en 1944.

Con el nombramiento de Yang, quien trabajó como representante de la junta de China en el Banco Mundial hasta 2013, el banco integrará a un ejecutivo con vínculos cercanos con el liderazgo chino y el AIIB en un momento crucial.

Tanto el Banco Mundial como el AIIB se comprometieron a trabajar juntos y se espera que algunos de los primeros proyectos del AIIB tengan cofinanciamiento del banco con sede en Washington.

Por su parte, Levy llega durante la terrible rece­sión por la que pasa Brasil, quizá la peor en más de un siglo, lo que se está convirtiendo en una fuente de ansiedad para el banco como para el FMI.

Pero mientras que el ex banquero es muy res­petado entre los participantes de círculos de fi­nanzas internacionales, todavía no está claro si su nombramiento puede beneficiar la relación del banco con el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, quien tiene una relación difícil con la economía ortodoxa.

Levy, un halcón fiscal, renunció a su puesto como ministro de Hacienda en diciembre de 2015 -después de ocupar el cargo por menos de un año- cuando Brasil sufrió su segunda degradación de calificaciones en cuestión de meses.

Debido a que las luchas internas por el es­cándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras consumieron al Congreso de Brasil, Levy se encontró cada vez más aislado. Una medi­da para realizar un juicio político contra Rous­seff solo hizo más difícil su trabajo, ya que obligó a la presidenta a buscar apoyo entre la extrema izquierda de su partido, el Partido de los Trabajado­res, que se opone contra las medidas de austeridad.

Levy, en el Banco Mundial, va a reemplazar a Bertrand Badré, ex banquero francés, quien debe dejar el puesto de director financiero este año después de supervisar la polémica reorga­nización del banco.

Por su parte, Yang, además de su nuevo cargo como supervisor de la enorme burocracia del banco, se convertirá en la voz más importante de China en el banco. Ese papel quedó vacante después de la salida de Jin-Yong Cai, ex banquero de Goldman Sachs dejó la dirección de su división del sector privado, la Corporación Financiera Internacional, a finales de diciembre en medio de cierta controversia.

La oficina de prensa del Banco Mundial se negó a comentar sobre los nombramientos. La embajada china en Washington tampoco respondió de forma inme­diata a la solicitud de comentarios.