Andy Grove: el hombre que le dio forma a Silicon Valley

El director ejecutivo y presidente de Intel murió hace dos semanas a los 79 años. Dejó lecciones para quienes hoy son protagonistas de lo que él llamaba el “valle de la muerte”.
"Nunca te relajes, nunca dejes de evolucionar, porque a la vuelta de la esquina alguien viene por ti”.
"Nunca te relajes, nunca dejes de evolucionar, porque a la vuelta de la esquina alguien viene por ti”. (Foto: AFP)

Silicon Valley es más una mentalidad que un lugar. No es solo un valle, las colinas que rodean Palo Alto, Cupertino y Mountain View en el norte de California no son lo suficientemente altas como para formar uno. Ahora el negocio principal no es el silicio, la capa base de los semi conductores, desde que surgieron empresas como Fairchild Semi conductor, Motorola, Texas Instruments e Intel.

La incesante reinvención de Silicon Valley es evidente en el hecho de que dos de sus empresas más conocidas son Google (ahora Alphabet) y Facebook. Ninguna es de silicio. Google se fundó apenas en 1998, y Facebook es aún más joven. Mark Zuckerberg y sus amigos lo crearon en el otro lado del país, en un dormitorio de Harvard en 2004.

Un momento trascendental en la historia de Silicon Valley ocurrió en 1985, cuando Intel permanecía en lo que Andy Grove - el primer empleado de sus fundadores, Robert Noyce y Gordon Moore- solía llamar “el valle de la muerte”. Grove, quien más tarde se convirtió en director ejecutivo y presidente de Intel, y quien murió la semana pasada a los 79 años, significó un periodo que la compañía pudo superar.

“Miré por la ventana hacia la rueda de la fortuna del parque de diversiones Great America que giraba a la distancia, me di la vuelta para ver a Gordon (entonces el director ejecutivo de la compañía) y le pregunté: ‘Si nos corren y la compañía trae un nuevo CEO, ¿qué crees que haría?’”, escribió Grove en su libro sobre dirección de 1996, Only the Paranoid Survive (Solo sobreviven los paranoicos).

“Gordon respondió sin dudarlo ‘Nos sacaría de las memorias (los chips de memoria, la operación con la que se fundó Intel, que ya dominaban las fábricas japonesas)’. Me le quedé viendo, anonadado, entonces dije, ‘¿Por qué no, tú y yo salimos por la puerta, regresamos y lo hacemos?"

El título de Only the Paranoid Survive da una buena idea acerca de las lecciones que Grove quería impartir. Junto con The HP Way (Lamanera de HP), de David Packard, sobre la formación y la filosofía de Hewlett-Packard, tiene los ingredientes de la fórmula de administración de Silicon Valley.

HP fue pionera en una estructura informaly de participación de las empresas de Silicon Valley, mientras que Intel encarnó su feroz eimplacable competitividad. Grove popularizó la idea de “punto estratégico de inflexión”, un momento en la vida de una empresa “cuando sus bases están por cambiar”. Nunca te relajes, nunca dejes de evolucionar, porque a la vuelta de la esquina alguien viene por ti. Yahoo, una empresa fundadora de la era de internet, ahora se encuentra en el valle de la muerte. Marissa Mayer, la directora ejecutiva que llegó de Google para tratar de salvarla de un desastre estratégico, no lo ha logrado. Starboard, un fondo de cobertura activista, instó a la junta de consejo a que la despidan.

A Facebook, por el contrario, le va muy bien, tiene 1,600 millones de usuarios activos al mes en todo el mundo, y su fortaleza en la publicidad en línea y móvil le dio ingresos por casi 18,000 mdd el año pasado. Su posición en las redes sociales es similar a la que tenía Intel en el sector de microprocesadores durante la década de 1990: un dominio claro. Facebook le debe a HP su visible sede en el campus de Palo Alto en las afueras de la Universidad de Stanford. Hay un paseo tablado al estilo de Walt Disney que lleva a su edificio principal en donde sus empleados pasean bajo el sol, toman heladoy comida de carritos, y después van en bicicleta a su edificio, diseñado por Frank Gehry, arquitecto del museo Guggenheim en Bilbao.

Pero Zuckerberg también aprendió de Grove. La semana pasada tomaron una fotografía del fundador de Facebook donde se veía radiante mientras corría en la Plaza de Tiananmen y la Ciudad Prohibida en Beijing, sin que necesitara una máscara para bloquear la peligrosa contaminación del aire de la ciudad. Después se reunió con Liu Yunshan, director de propaganda de China.

Su intención era clara: Facebook tiene muchos usuarios, pero China tiene casi 1,400 millones de ciudadanos que no pueden unirse a la red social porque está bloqueada. China también tiene una ambiciosa industria global liderada por empresas como Alibaba, algo muy parecido a las empresas japonesas a las que se enfrentó Intel en la década de 1980. Zuckerberg aguantará mucho -incluyendo aprender mandarín- para contrarrestar la amenaza. Fue muy doloroso cuando Moore y Grove cambiaron el rumbo, le dieron un giro para enfocarse en los microprocesadores, entonces un negocio más pequeño para Intel que el de los chips de memoria. “En nuestras mentes, Intel equivalía a las memorias. ¿Cómo podíamos abandonar nuestra identidad?”, escribió Grove. Pero impuso una revolución, cerró siete fábricas de un solo golpe para salvar a la empresa.

La determinación de Grove para enfrentar la realidad en lugar de caer en el sentimentalismo probablemente se inculcó por ser un inmigrante. Nació con el nombre de Andras Grof de padres judíos húngaros, cambió su nombre cuando huyó a Estados Unidos después de que la Unión Soviética sofocó un levantamiento en 1956. Grove no fue el único jefe exigente en Silicon Valley, Steve Jobs de Apple y Larry Ellison, presidente de Oracle, podían ser igual de duros, y los dos fundaron sus compañías. Pero él se dedicó ferozmente al éxito de Intel.

La lección para Silicon Valley, y otras industrias que se enfrentan al cambio, es que tienen que recordarla crueldad de Grove. Las que lo olviden, no durarán.