Los líderes de la nueva revolución industrial

Algunos fueron emprendedores y pensaron en grande. Buscaron la manera de mejorar sus empresas y las transformaron por completo.

Estados Unidos

Cuando le preguntas quiénes son sus héroes industriales, Sir Hermann Hauser, padre de la industria de semiconductores del Reino Unido, ignora a los obvios. Para él no son los Henry Ford o los Andrew Carnegie. En su lugar, el hombre que fundó Acorn Computers y al que el gobierno británico buscó para ayudar a revivir la innovación industrial británica, elige a matemáticos e informáticos, cuyo trabajo llevó el poder de la computación al mundo de la manufactura. “Los grandes cerebros como Alan Turing o Maurice Wilkes, sentaron las bases de todo lo que hacemos ahora”, dice.

El mundo está a un paso de una nueva revolución industrial, una donde la fabricación se basará en la red y los datos fluirán a través de los procesos de producción hacia la experiencia del consumidor y viceversa. Esta nueva revolución creará nuevos pioneros industriales, quienes probablemente no sean los industriales tradicionales.

Marvin Bower

En 1963, Marvin Bower ya le había dado la forma a McKinsey como el modelo de la consultoría de administración moderna, y creó el sector como lo conocemos actualmente.

Bower dejó atrás el concepto original de Mac McKinsey de “ingenieros de administración” que se contrataban para resolver los desafíos más pequeños a los que se enfrentan las grandes compañías y desarrolló muchas de las técnicas que ayudaron a convertir a McKinsey & Company -firma de consultoría multinacional con 105 oficinas en el mundo-, en una eficiente mina de oro.

Richard Branson

Sir Richard Branson aparece regularmente en las listas de los empresarios más exitosos del Reino Unido. La naturaleza precisa del imperio empresarial de Virgin es poco conocida por el público. Alrededor de 80 empresas llevan el nombre Virgin, pero Virgin Group Holdings sólo es propietario de una cuarta parte de las 12 empresas Virgin más grandes por ingresos, y la mayoría de las empresas con marca Virgin pagan al holding una cuota de licencia para usar el nombre.

Su imagen aventurera juega una parte considerable en el éxito de la marca Virgin que la revista Forbes estima en 5 mil millones de dólares.

Barbe Nicole-Ponsardin

Barbe Nicole-Ponsardin se convirtió en una de las primeras líderes empresariales exitosas de Francia en un mundo dominado por hombres. Su champaña Veuve Clicquot se vende en los mercados internacionales y es pionera de la técnica que transformó la bebida de un vino turbio en la bebida cristalina que conocemos hoy en día.

Henry Ford

Henry Ford dio dos historias diferentes, afirmó que para sus creaciones se inspiró en cómo se mueven los esqueletos en los rastros de Chicago o por el funcionamiento de una fábrica de relojes.

Lo que es seguro es que, en 1913 y 1914, los trabajadores de la planta de Highland Park de Ford Motor Company en una ciudad al norte de Detroit, empezaron a ensamblar primero los componentes y luego los vehículos completos en una línea de producción en movimiento ideada por el propio Ford.

Carlos Ghosn

Ningún presidente ejecutivo es insustituible. Pero Carlos Ghosn puede ser lo más cercano, escribe Andy Sharman. El brasileño libanés aprovechó una crianza multinacional y la aplicó a un fabricante de automóviles que representa uno de cada 10 coches nuevos que se venden en el mundo y emplea a 450 mil personas.

Ghosn hizo algo casi sin precedente en el mundo de los coches: forjar la actual alianza Renault - Nissan.

Mo Ibrahim

Mo Ibrahim tiene un historial empresarial excepcional. Se mudó de Sudán al Reino Unido en 1974 y después se unió a BT, donde ayudó al negocio de telecomunicaciones a establecerse en el entonces nuevo mundo de los teléfonos móviles. Después de eso, empezó un exitoso negocio en la operación de redes de telefonía móvil en todo África. En 2005, vendió su compañía, Celtel, por 3 mil 400 millones de dólares. Para 2006, estableció su fundación Mo Ibrahim Foundation, que da enormes sumas de dinero a personas que promueven mejores estándares de liderazgo y transparencia en los gobiernos en toda África.

Lee Byung-chull

Samsung, el grupo que fundó Lee, permanece por mucho como el más grande de Corea del Sur; el mismo incluye a la compañía de tecnología más grande del mundo por ventas y a otros 73 negocios que van desde casas de bolsa hasta parques temáticos. Sin embargo, las acciones más significativas de Lee, fueron en la manufactura: entre 1969 y 1978 creó empresas para fabricar electrónicos de consumo, barcos y semiconductores, en cada uno de los cuales ahora Samsung se ubica entre los mayores productores del mundo.

Li Ka-shing

Huyó de China, produjo productos plásticos, después se cambió al sector de propiedades. En la actualidad, Cheung Kong y Hutchison Whampoa, los conglomerados insignia de Li Ka-shing, operan en más de 50 países en una variedad de negocios que van desde puertos y propiedades hasta farmacias, petróleo, hoteles, telecomunicaciones y más. Tan sólo la extensión geográfica hace que el hombre más rico de Asia destaque de entre los magnates de la región, quienes no suelen aventurarse más allá de los mercados vecinos.

Alfred Nobel

Pocos han dejado un legado de contrastes como el industrial sueco Alfred Nobel, quien antes de morir asignó la mayor parte de su enorme riqueza a establecer los Premios Nobel.

La dinamita, elemento inventado por él, revolucionó las industrias de minería, construcción y de demolición. Las empresas de ferrocarriles ahora pueden hacer explosiones con seguridad a través de montañas, para abrir enormes áreas a la exploración y al comercio. Como resultado, Nobel - quien fue responsable de 355 patentes y la creación empresas y laboratorios en más de 20 países- se volvió enormemente rico.

Cecil Rhodes

El empresario minero e imperialista británico, Cecil Rhodes, fue el presidente fundador en 1888 de De Beers, el negocio de diamantes con sede en Sudáfrica, ahora propiedad de Anglo American, y que desde que inició está lleno de opulencia y poder.

Rhodes se interesó en la riqueza mineral de Sudáfrica después de llegar al país en 1870 con 3 mil libras de su tía para invertir en nuevos negocios. Se asoció con otras personas para formar la minera de oro, Gold Fields of South Africa (ahora Gold Fields).

Alfred P. Sloan

Alfred P. Sloan fue uno de los primeros grandes genios de la administración estadounidense. Su informe, Organization Study (Estudio de la organización) que elaboró en 1919, ofreció una guía para las corporaciones modernas, dejando la energía de división empresarial individual intacta, pero permitiendo que la corporación central mantenga el control. El Organization Study llevó a General Motors hacia la estrategia de marca que la mayor parte de los fabricantes de automóviles todavía buscan.

Ratan Tata

Ratan Tata creó un conglomerado industrial con más de 100 compañías repartidas en 80 países.

Se salió del cemento, los textiles y los cosméticos para enfocarse en el software, las telecomunicaciones, las finanzas y el comercio minorista. Al mismo tiempo, quiso ampliarse internacionalmente y eligió las empresas industriales y de manufactura para que lo llevaran al Reino Unido con la compra de Tetley Tea en el año 2000, y a Europa con la adquisición de Corus -ahora Tata Steel- en 2007. Pero fue la compra de Jaguar Land Rover en 2008 lo que hizo la reputación de Tata como un industrial mundial.

Eiji Toyoda y Taiichi Ohno

Eiji Toyoda en muchos aspectos fue un pionero, pero lo que cambió al mundo de los negocios fue su creación del Sistema de Producción Toyota (TPS, por sus siglas en inglés). El sistema comprende una serie de prácticas, desde la fabricación justo a tiempo hasta el uso del kaizen -o mejora continua-, todas destinadas a eliminar el desperdicio del proceso. El TPS -y menos consistentes los principios subyacentes- se copiaron y adaptaron en todo el mundo.

Jack Welch

Desde un entorno discreto, Welch dirigió como presidente ejecutivo por 20 años a partir de 1981,  las operaciones de expansión de General Electric, el conglomerado estadounidense.

Jack Welch hizo que la compañía fuera más eficiente y más rentable e instituyó una serie de principios de negocios que se basaron en torno a apegarse a una serie limitada de objetivos esenciales, que le ganaron admiradores en muchos sectores.