Las adversidades que tienen las divisas limitan la posibilidad de los incrementos de las tasas en EU

La extensión de la era de bajos rendimientos fomentará aún más la emisión de deuda de las empresas que buscan financiar sus pagos de dividendos y compra de acciones.
Michael Mackenzie. Es editor de Mercados  en el Financial Times.
Michael Mackenzie. Es editor de Mercados en el Financial Times. (Cortesía )

Olvídense de la idea de que en el corto plazo aumentarán las tasas de interés de EU, la visión de largo plazo que expuso el mercado de bonos es algo que los responsables de fijar las políticas reconocieron tardíamente. Sin importar el robusto mercado laboral. La perspectiva de que este año explote la política de interés de EU se apagó por el fortalecimiento del dólar y las señales de que la economía se moderó desde enero.

Mientras que los mercados se fijaron en que el Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) desechó su promesa de ser “pacientes” antes de aumentar los intereses, y de esta manera darle al banco central la flexibilidad de políticas, el elemento crítico para los inversionistas siempre ha sido el ritmo y el alcance del siguiente ciclo de ajuste.

Seis años de condiciones de dinero fácil impulsaron un enorme aumento en los precios de las acciones y los bonos corporativos, y una vez que retroceda la marea de liquidez aparentemente interminable de la Reserva Federal, nadie sabe a ciencia cierta cuál será la reacción de los mercados. O como Warren Buffett memorablemente bromeó: “Sólo cuando baja la marea descubres quien nada desnudo”.

Sobre la base de las últimas noticias del banco central los inversionistas pueden seguir nadando durante algún tiempo. A menos de que la creación de empleos se acelere de manera significativa durante los siguientes meses veremos sólo un pequeño incremento en la tasa de los fondos federales del FOMC este año.

A finales de diciembre se proyectó una tasa de interés de un día de 1.12 %, el comité finalmente se inclinó ante el mensaje de largo tiempo del mercado de bonos y ahora espera un nivel a finales de año de 0.625 %.

Es un retroceso notable. Y mientras los responsables de fijar las políticas también reducen sus proyecciones de tasas a finales de 2016 y 2017, estas nuevas predicciones, más bajas todavía, se mantienen superiores a lo que insinúan los futuros de las tasas de interés y los rendimientos actuales de los bonos. Los futuros de tasa de interés sugieren que la tasa de interés de un día de la Reserva Federal aumentará a 0.5 % al terminar el año. Para finales de 2016 el mercado de bonos proyecta una tasa de fondos federales de 1.25 % frente al llamado del FOMC de 1.875 %. Para diciembre de 2017, el mercado espera que las tasas de interés sean de alrededor de 1.8 %, muy por debajo de las últimas estimaciones de la Reserva Federal de 3.125 %.

Una explicación para la diferencia entre las estimaciones que se basan en el mercado y las del FOMC es que los operadores de bonos fijan el precio con base en la probabilidad de las turbulencias en los mercados de activos una vez que el banco central empiece su política de endurecimiento. Esta semana los inversionistas brincaron por la última carta de Ray Dalio de Bridgewater, donde advirtió cómo la Reserva Federal corre el riesgo de repetir el tipo de caída que dañó a los mercados y la economía durante 1937, al aumentar los intereses demasiado pronto. Una cuestión clave para los inversionistas es si el mercado de bonos, y no los responsables de fijar las políticas, tienen una mejor orientación para ver hacia dónde se dirigen las tasas de interés.

De acuerdo con Nicholas Colas, jefe de estrategia de mercado de Convergex, el mercado de futuros de fondos federales es “increíblemente preciso”, mientras que las proyecciones de la Reserva Federal son demasiado altas.

Mucho depende del dólar, cuyo reciente fortalecimiento y rápido aumento de valor claramente alarmó a los responsables de la fijación de políticas, porque esto representa una forma de endurecimiento al hacer que las exportaciones sean más caras, mientras que reduce las ganancias que obtienen en el extranjero las empresas estadounidenses multinacionales.

En un mundo donde cerca de dos docenas de bancos centrales flexibilizaron las condiciones financieras, mientras el Banco Central Europeo se embarcó en una enorme expansión cuantitativa, incluso una Reserva Federal muy paciente no pondrá en peligro el impulso de la alza del dólar. Después de diseñar una recuperación económica adelantándose a la zona euro y Japón, ahora la Reserva Federal enfrenta considerables adversidades de divisas que limitan su deseo de finalmente escapar de las tasas de interés que se encuentran muy cerca del cero.

El limitado ciclo de ajuste que proyecta el mercado de bonos parece que será muy contraproducente dadas las elevadas valuaciones en las acciones y los bonos de baja calidad. La extensión de la era de bajos rendimientos también fomentará aún más la emisión de deuda de las empresas que buscan financiar sus pagos de dividendos y compra de acciones, difícilmente el tipo de inversión de largo plazo que realmente beneficia a la economía.

“La política actual de la Reserva Federal es penalizar a los ahorradores y a los que mantienen su dinero, y en su lugar beneficiar a los solicitantes de préstamos, pero eso tiene como resultado una cuestionable toma de decisiones para la asignación de capital y la distorsión en los precios de los activos que a la larga pueden poner en riesgo los objetivos más amplios de la Reserva Federal a través de la inestabilidad que pueden generar”, dice Rick Rieder de BlackRock.

michael.mackenzie@ft.com