Fintech o la disrupción de los pagos

Los bancos y las compañías de tarjetas de crédito enfrentan un futuro incierto con el boom de las firmas fintech que ofrecen soluciones sencillas, baratas y rápidas.
Fintech no solo implica pagos desde el celular; también solicitar créditos, ahorrar y hasta invertir.
Fintech no solo implica pagos desde el celular; también solicitar créditos, ahorrar y hasta invertir. (Shutterstock)

El verano pasado dos pequeños bancos, uno de Canadá y otro de Alemania, reclamaron un récord mundial al completar una transacción que podría cambiar el mundo de las finanzas.

ATB Financial, con sede en Edmonton, Alberta, envió 1,000 dólares canadienses a Reise Bank, de Alemania, con una plataforma que desarrolló Ripple, el especialista en blockchain, la tecnología de base de datos compartida que sustenta la moneda digital bitcoin, con sede en San Francisco.

Esta fue la primera transferencia internacional de dinero real que utiliza la tecnología blockchain. Solo requirió 20 segundos para que pudiera completarse, en comparación con los varios días que requiere la mayoría de las transferencias bancarias internacionales para lograr su autorización, lo que destaca el potencial de la tecnología.

Los pagos desde hace mucho tiempo son un remanso en las finanzas. Ahora esto cambia. La tendencia de que la gente pague por más cosas a través de teléfonos móviles, junto con el crecimiento de las compras en línea, produjo una aceleración en el crecimiento de este sector alguna vez estancado. La consultora McKinsey predice que los ingresos de pagos alrededor del mundo aumentarán de 1.8 millones de dólares (mdd) en 2014 a 2.3 mdd en 2019.

Sin embargo, la industria entra en un periodo de disrupción. Los participantes dominantes -bancos y compañías de tarjetas de crédito- se enfrentan a un futuro incierto. Un incipiente grupo de rápido crecimiento de empresas de tecnología financiera, o fintech, se alinea para desafiar a los proveedores de pagos actuales al ofrecer satisfacer la demanda del cliente de forma más rápida, barata y sencilla de usar, muchos de ellos utilizan blockchain.

Junto con esto, los reguladores intensifican la presión sobre los bancos para reducir las jugosas tarifas que obtienen por el procesamiento de pagos mientras que los obligan a ser más cooperativos con los competidores de fintech. 

Al mismo tiempo, los proveedores tradicionales de servicios de pagos se enfrentan a una avalancha de ataques cibernéticos de un ejército de hackers y delincuentes digitales que cada vez son más sofisticados.

La economía colaborativa y el pago móvil

El crecimiento de la economía colaborativa que se basa en los servicios peer-to-peer, como Uber y Airbnb, se espera que impulse el rápido crecimiento de los pequeños pagos móviles. Estos se encuentran al alza, con el impulso de la adopción de los monederos digitales, como Apple Pay, que permite a los consumidores pagar por productos al ondear su smartphone en una terminal.

Juniper Research predice que los pagos globales que utilizan dispositivos móviles o tecnología wearable tendrán un valor de 95,000 mdd anuales en 2018, en comparación con 35,000 mdd el año pasado.

Bo Nilsson, director ejecutivo de Nets Holding, el procesador nórdico de pagos que recientemente anunció sus planes para salir a bolsa, dice: “Todavía vemos que el efectivo se convierte en pagos digitales, como con los nuevos pagos sin contacto. Esperamos que 70% del comercio en términos de dólares se realice en pagos digitales en unos años”.

A medida que los consumidores realizan más transacciones financieras a través de sus dispositivos móviles, los bancos responden al facilitarles la transferencia más rápida de dinero. Por ejemplo, en el Reino Unido los principales bancos lanzaron Paym, un servicio que le permite a las personas pagarle a alguien por medio del uso del número de su teléfono móvil. Hasta el momento ya se registraron más de 3 millones de usuarios.

Los pagos transfronterizos aún son un ejercicio caro y que consume tiempo, tanto para las personas como para las empresas. Marcus Treacher, jefe de cuentas estratégicas de Ripple, dice: “La industria de pagos se aceleró, pero se estancó en la segunda velocidad porque la frenó un sistema bancario anticuado”.

Esto llevó a que surgieran varios grupos de fintech que ofrecen formas más baratas y rápidas para transferir dinero al extranjero a través de los servicios en línea. Tal vez el más conocido en Europa es TransferWise, que duplica su tamaño cada año y ahora maneja más de 1,000 mdd en pagos cada mes.

Que no nos pisen los talones

Algunos bancos responden ante el rápido crecimiento de estas empresas de tecnología financiera. Barclays logró un acuerdo con el Commonwealth Bank of Australia que permitirá a los clientes enviar pagos entre dos países utilizando solo un número de teléfono móvil.

Rachel Nash, jefe de servicios financieros en el Reino Unido de NCR, que opera miles de cajeros automáticos y ofrece software de pagos a los bancos, dice: “Todo se reduce a una experiencia de cliente sin problemas. Transferir dinero entre cuentas de una manera sencilla es lo que los clientes esperan”.

Si bien la innovación florece en el sector de pagos, cada vez más está bajo el ataque de los delincuentes cibernéticos. En el Reino Unido, las últimas cifras oficiales mostraron que más de la mitad de 3 millones de casos de fraude bancario provinieron de internet. 

Del mismo modo, un grupo de hackers robó hasta 1,000 mdd de alrededor de 100 instituciones financieras durante dos años, de acuerdo con investigadores del grupo de seguridad de internet, Kaspersky Lab.

Uno de los incidentes de más alto perfil resultó en que los ciberdelincuentes lograron apropiarse de 81 mdd del banco central de Bangladesh en febrero, lo que dejó al descubierto la debilidad en la seguridad en torno a la red de pagos internacional Swift. Varios casos similares, algunos de ellos con éxito, ocurrieron desde entonces en bancos en Vietnam, Filipinas y Ecuador.

La industria está en la mira de los reguladores, que intensifican sus esfuerzos para inyectar más competencia en la industria de pagos que desde hace mucho tiempo está bajo el dominio de grandes bancos.

A principios de este año, los bancos más grandes de Gran Bretaña vendieron Vocalink, que procesó más de la mitad de los pagos en el país el año pasado, a MasterCard, en un acuerdo de 860 mdd. El regulador de pagos del Reino Unido instó a que se vendiera la operación para aumentar la competencia en el sector.

En Europa, los bancos se preparan para la llegada de la Directiva de Servicios de Pago 2 (Payments Service Directive 2), que le debe exigir a las entidades crediticias abrir el acceso a los datos de sus clientes a proveedores de servicios terceros, en una apuesta por fomentar la competencia y estimular la innovación en el sector.

Las terceras partes que obtengan el permiso de los clientes para tener acceso a sus cuentas, podrán manejar pagos y ofrecer asesoría financiera personalizada.

Para los bancos, esto puede resultar crítico. Permitiría que empresas como Google, Amazon o Facebook, agreguen toda la información financiera de una persona de diferentes cuentas en un solo sitio y después ofrezcan servicios de pagos desde su portal. Si los bancos no responden rápidamente, corren el riesgo de convertirse en dumb pipes (ductos tontos) que manejan las redes del sistema financiero, mientras que la interacción con sus clientes se las roban rivales más adeptos a la tecnología.

Como dijo Accenture en un informe reciente: “Este escenario presenta una importante amenaza para los bancos actuales al funcionar como una consolidación virtual de la industria fintech. Con menos datos de clientes, los bancos entrarán en un círculo de retroalimentación negativa, pues su capacidad para competir caerá constantemente, lo que erosionará la ventaja competitiva clave que hoy disfrutan los bancos a través de la gran cantidad de los datos y el conocimiento que tienen del cliente”.