'El Niño' dispara la alerta en mercado de materias primas

El anuncio del fenómeno en Australia puede llevar a los agricultores y a los inversionistas a ajustar coberturas y posiciones.
Las cosechas pueden resultar seriamente afectadas.
Las cosechas pueden resultar seriamente afectadas. (Shutterstock)

Después de cinco años de ausencia, el fenómeno de El Niño está de regreso. La última vez que surgió el acontecimiento climático fue en 2009-2010. Las sequías dañaron los cultivos en el sureste de Asia y Australia, lo que elevó con fuerza los precios de los productos agrícolas.

En el siglo XIX pescadores peruanos observaron por primera vez el fenómeno; se sabe que el recurrente acontecimiento climático afecta a Australasia y a Sudamérica. Sus efectos pueden llegar tan lejos como el oeste de África.

El anuncio de esta semana de la Oficina Australiana de Meteorología (BOM, por su sigla en inglés) de un fenómeno de "moderado a fuerte" para este año puede llevar a los agricultores y a los inversionistas en materias primas a ajustar sus coberturas y posiciones.

"Los impactos potenciales para los mercados de materias primas (como El Niño) tienden a dar forma a los perfiles de riesgo de los participantes del mercado", dice Mark Keenan, director de investigación de materias primas para Asia de Société Générale.

Sin embargo, algunos inversionistas pueden tener dudas para reaccionar, después de la falsa alarma en 2014, cuando los meteorólogos dieron la alarma del posible desarrollo de El Niño, dicen operadores y comercializadores de materias primas.

En marzo del año pasado expertos del clima señalaron el rápido calentamiento del Pacífico tropical, la señal clave para El Niño, solo para que se desvanecieran algunas condiciones.

Ahora que las temperaturas del mar suben nuevamente desde finales de 2014, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EU anunció en febrero de este año el desarrollo de El Niño.

Algunos participantes del mercado de materias primas sufren por el efecto Pedro y el lobo, dice Jonathan Parkman, codirector de agricultura del corredor de materias primas Marex Spectron. "La amenaza de El Niño tiene un año en el mercado y como resultado la gente lo tiende a tomar menos en serio", agrega.

Pueden tener que ajustar sus carteras si, como los expertos del clima predicen, el océano Pacífico tropical continúa calentándose en los próximos meses y se mantiene hasta finales de este año. El fenómeno meteorológico puede durar tan poco como un año o tanto como dos, dice Andrew Watkins, gerente de servicios de predicción de cambio climático del BOM de Australia.

Los agricultores australianos se encuentran entre los que están más propensos a sentir los efectos. El país sufrió de manera significativa menores lluvias en la temporada 2012-2013 y una precipitación por debajo del promedio en 2013-2014.

A las cosechas de trigo del país ya les afectó el clima seco, y pueden tener mayores daños por la sequía. Incitec Pivot, el grupo australiano de fertilizantes, advirtió esta semana que "en la actualidad se ven muy complicadas las condiciones de crecimiento en Australia", para la cosecha de trigo.

Las industrias de lácteos y carne también pueden sentir el efecto de la posible reducción de la producción de forraje durante el invierno, dice Tracey Allen, analista de Rabobank en Londres. La caña de azúcar en el norte del país también tendrá un impacto.

La sequía en el sureste asiático puede deprimir las cosechas, incluidos el arroz y el azúcar en Tailandia, y el café robusta en Vietnam; y sumará una carga para los árboles de hule y palmeras de aceite en Indonesia y Malasia.

El Niño también se relaciona con un monzón indio más débil. El monzón anual es crítico para la agricultura del país, pero si se tiene una precipitación menor al promedio esto puede afectar los cultivos de arroz, trigo, algodón y caña.

Los agricultores de India son grandes compradores de oro, y los analistas de UBS el año pasado expresaron su preocupación de que un potencial monzón débil pueda afectar las compras del metal precioso.

El Niño suele tener un impacto en la producción de cacao en el oeste de África. Durante los periodos del fenómeno meteorológico, el clima de la región suele ser seco, lo que tiene como consecuencia una caída en la producción.

Mientras tanto, a la pesca de anchoas de Perú casi siempre la afecta el fenómeno meteorológico, dice David Streit, de la consultora de clima Commodity Weather Group.

Los pescadores del país ya sienten el impacto del calentamiento de las aguas, una fuerte caída en las existencias de pescado del año pasado llevó a las autoridades del país a cerrar la temporada de pesca de anchoas, el ingrediente principal de la harina de pescado.

El precio de la harina de pescado llegó a un máximo histórico en noviembre pasado, y aunque las existencias de la costa peruana se recuperaron desde entonces, la industria pesquera del país permanece en alerta máxima.

En otros lugares de América Latina, El Niño suele llevar humedad a Brasil, y las lluvias pueden dificultar la cosecha de caña de azúcar, ya que disminuye el nivel de sacarosa o el nivel de azúcar en las plantas.

No solo la agricultura sufre un impacto.

En el pasado, las sequías en Indonesia llevaron a un productor de níquel y cobre a tener caídas en su extracción, ya que las instalaciones hidroeléctricas se vieron afectadas, al igual que los niveles de agua en los canales que se usan para transportar el mineral. En Perú, las fuertes lluvias inundaron las minas de zinc, lo que provocó aumentos en los precios.

De regreso a la Oficina Australiana de Meteorología, Watkins todavía es "bastante cauteloso" respecto al último pronóstico.

Lo que duplica la dificultad para los meteorólogos y los inversionistas en materias primas es que los efectos de El Niño en el clima actual en distintas partes del mundo son difíciles de predecir, al igual que la fuerza del fenómeno mismo.

Watkins dice: "No hay dos Niños iguales".