Evolución de Casio, a prueba con el relevo

El grupo, fundado en 1957, es uno de los pioneros de las calculadoras electrónicas que posteriormente se diversificaron en otros dispositivos, como sintetizadores y cámaras.
En Suzuki también hubo un cambio generacional.
En Suzuki también hubo un cambio generacional. (Thomas Peter/Reuters)

"Nunca estuve satisfecho con nuestro negocio, ni una sola vez", dice Kazuo Kashio, uno de los cuatro hermanos que fundaron Casio Computer, el fabricante del reloj G-Shock. Tal vez ese es el secreto que mantiene activo, a los 86 años, a uno de los presidentes ejecutivos más veteranos.

Pero incluso los jefes más duraderos tienen que preparar su sucesión. La semana pasada, Kashio, quien pasó casi tres décadas al mando de la compañía, cedió el título de presidente a su hijo de 49 años, Kazuhiro, y dijo que era tiempo para "una nueva era de Casio".

Bajo la dirección de Kashio, Casio Computer mantuvo la dependencia en los productos de consumo para generar la mayor parte de sus ventas, una estrategia poco común entre los fabricantes de productos electrónicos japoneses.

El grupo, fundado en 1957, es uno de los pioneros de las calculadoras electrónicas que posteriormente se diversificaron en otros dispositivos, como sintetizadores y cámaras.

Mucho antes del auge actual de los relojes inteligentes, sus relojes digitales mostraban una gama de funciones que parecían futuristas en la década de los 80, como la función de monitoreo de la temperatura.

Desde la crisis financiera global, rivales como Hitachi, NEC, Panasonic y Sony redujeron su exposición a los teléfonos móviles, televisores y computadoras personales para fortalecer su rentabilidad.

Pero Casio se mantuvo en el nicho y a menudo con productos peculiares, como su exitosa cámara para selfies en China. Mientras tanto, a más de tres décadas desde su lanzamiento en 1983, el reloj G-Watch se mantiene con ventas de más de 7 millones de unidades anuales, con lo que supera su máximo de 6 millones durante el boom en 1997.

"Mientras mantengamos una alta participación de mercado, los productos de consumo todavía tendrán el potencial para crecer", dice Kashio.

Kashio le entrega el poder a su hijo después de una fuerte racha de crecimiento de las utilidades. Desde 2008 la reducción de costos le permitió al grupo operar márgenes para ampliarlos en 5 puntos porcentuales y alcanzar 10.9 por ciento.

Su utilidad neta alcanzó un máximo histórico de 215 millones de dólares para el año fiscal que terminó en marzo y las acciones subieron casi 70 por ciento en el último año. Sin embargo, Kashio dice que no está contento con el lugar en el que se encuentra la compañía, y con razón.

Poco después de la crisis financiera, Casio fusionó su división de telefonía móvil en números rojos con Hitachi y NEC, y surgió una operación de pantallas de cámaras. Las ventas anuales se redujeron casi a la mitad desde 2008. Kazuhiro Kashio tiene la tarea de construir nuevos negocios, como los dispositivos vestibles de pulsera (de nuevo) y la señalización digital.

La gente puede pensar que convertirse en el presidente es un camino a la gloria, pero es lo contrario. Es el camino al sufrimiento", dice su padre.

Como coincidencia, otro veterano CEO japonés, Osamu Suzuki, de 85 años, inició una transición similar esta semana, nombró a su hijo como su sucesor después de 37 años al mando de Suzuki Motor. Por el momento, los dos octogenarios se mantienen como CEO y presidente para guiar a sus herederos.

Si bien Casio y Suzuki mantienen los lazos familiares con el futuro liderazgo, otra empresa japonesa familiar con mentalidad internacional —el grupo de bebidas Suntory— en su lugar recurrió a un externo.

Kashio estudió a los candidatos fuera de la familia de los miembros fundadores, pero al final eligió a Kazuhiro, anteriormente director general. "Como parte de la familia, el sentido de responsabilidad es muy fuerte", dice Kashio.

Admite que Kazuhiro no necesariamente se preparó para convertirse en su sucesor, y el equipo de padre e hijo va a manejar la compañía al menos durante un año.

Sin embargo, después de 27 años en la cima, Kashio, un autoproclamado adicto al trabajo, siente que es necesaria una nueva forma de pensar para la siguiente fase de crecimiento de Casio. "Siento que todavía puedo seguir, pero eso no es bueno. La evolución de Casio se pondrá a prueba con la nueva dirección".