'Rugen' los empleados de Jaguar Land Rover

Los trabajadores demandan modificaciones salariales y en sus sistemas de pensión.
La planta de la empresa en China.
La planta de la empresa en China. (Aly Song/Reuters)

A tan solo diez días de abrir su primera fábrica en el extranjero, en China, Jaguar Land Rover (JLR) tendrá que demostrar compromiso con su planta de producción ubicada en West Midlands, Reino Unido, con la inauguración oficial el jueves de la armadora de motores valuada en cerca de 500 millones de libras (800 mdd).

Pero mientras la reina corta el listón inaugural de la planta localizada en Reino Unido, JLR, a pesar de todo su éxito empresarial, enfrenta la amenaza de su primera huelga desde que en 2008 la compró la empresa Tata Motors, la firma automotriz más grande de India.

Los sindicatos sostienen reuniones con el personal luego de que la semana pasada los trabajadores rechazaron un acuerdo salarial de tres años. Unite, la unión de empleados más grande de Gran Bretaña, planea realizar una votación de consulta a mediados de noviembre para evaluar si los empleados están abiertos a la idea de una huelga. Después de eso, se llevaría a cabo una votación para el emplazamiento a ésta.

"Si la gente que está fabricando estos fantásticos automóviles y generando estas fantásticas utilidades no pueden beneficiarse realmente con los logros obtenidos, entonces algo se está haciendo mal", dijo Roger Maddison, dirigente nacional de Unite, que asegura tener casi 98% de la representación de los trabajadores de la planta de producción.

Las tensiones en JLR son un recordatorio de que los salarios siguen siendo un tema sensible y delicado para el sector automotriz de Reino Unido. La industria ha sido el escenario de un veloz renacimiento desde la recesión, con empresas de propiedad extranjera impulsando a la producción de vehículos británicos a un crecimiento hasta de 45% en los últimos cuatro años.

Sin embargo, las remuneraciones no ha seguido esa proporción. En una investigación realizada por FT este año se encontró que los salarios promedio en el sector automotriz británico habían crecido solamente 2.3% en términos reales durante los últimos cuatro años, en tanto que los ingresos de 30% con menor sueldo disminuyeron hasta 7.5%, con base en información de la Oficina Nacional de Estadística.

"La mayor parte de las recompensas en las que han participado los sindicatos han sido o en la retención o incluso en la reducción (de salarios)", dice Garel Rhys, profesor emérito de economía de la industria del motor en la Escuela de Negocios de Cardiff. A pesar de dicha situación, las huelgas en el sector rara vez ocurren. El personal de soporte de la firma del sector logístico DHL bajó sus herramientas durante 30 minutos el año pasado en JLR, pero la empresa no ha tenido una disputa salarial formal con el personal en más de una década.

Ya pasaron los días de la época de Derek Robinson, el sindicalista conocido como Red Robbo, a quien se le da el crédito de invocar a cientos de huelgas a finales de la década de los 70 en British Leyland. Hoy en día, los trabajadores de la industria automotriz británica trabajan en un sector de fabricación altamente competitivo.

"Si te vas a huelga, puedes resultar afectado. La gente no va a esperar por un Jaguar cuando, en cambio, puede hacerse con un Mercedes Benz", advierte el profesor emérito de economía.

El personal de planta de las armadoras como Nissan, Toyota, Honda, BMW-Mini y Vauxhall, propiedad de General Motors, compite con los colegas en el extranjero para ser los encargados en la producción de los vehículos más recientes.

Esto no es tan cierto en JLR

Aunque ahora cuenta con una fábrica en el extranjero en Shanghái, y ha anunciado otra que se localizará en Brasil y de la cual se tiene proyectado que comience la producción en 2016, gran parte de su plantilla laboral, es decir cerca de 28 mil de sus 30 mil trabajadores, se encuentra laborando en Reino Unido. Y la empresa ha aseverado que las plantas de producción localizadas en el extranjero no afectarán el trabajo de las ubicadas en Merseyside y West Midlands.

Tata ha invertido más de 1.9 mil millones de libras (3.04 mil mdd) en las operaciones de JLR en Reino Unido tan solo en los últimos dos años. El nuevo vehículo Land Rover Discovery Sport originó 3.5 mil millones de libras (5.6 mil mdd) en contratos con proveedores y la producción de JLR aumentó 60% en los seis años que lleva de pertenecer a Tata.

A cambio, la empresa matriz está teniendo buenos resultados financieros. JLR tuvo una utilidad antes de impuestos de 924 millones de libras (mil 478 mdd) en sus últimos resultados trimestrales, no muy lejos de los 1.3 mil millones de libras (2.1 mil mdd) que Tata pagó a Ford por las marcas de Jaguar y Land Rover en 2008.

A los trabajadores de JLR se les ofreció un contrato salarial de tres años, que incorpora un alza en las remuneraciones de 3.6% en el primer año y un bono de desempeño, incluyendo un pago único garantizado de 825 libras (mil 320 dólares).

La compañía dijo que ofreció "condiciones y sueldos líderes en la industria" y consideró que su oferta es "fuerte".

Pero Unite dijo que prefería contratos de dos años, además de que también hay otra razón que los intranquiliza, las modificaciones propuestos en el programa de pensión de la compañía.

"Todo el mundo fuera de la industria pensará que es una oferta fantástica", dice el dirigente nacional de los trabajadores. "Lo que nosotros decimos es que hace cuatro o cinco años hubiéramos aceptado una congelación de salario. Esto lo vemos como un momento de recuperación".