Chocan EU y China por mantener estatus

Parece ser que en la cumbre de la APEC los presidentes participaron en foros distintos, pues en sus comentarios expresaron preocupaciones totalmente opuestas.
Participación de los mandatarios en la cumbre Asia-Pacífico.
Participación de los mandatarios en la cumbre Asia-Pacífico. (Petar Kujundzic/Reuters)

Pekín

Después de concluir el miércoles la visita de tres días a Pekín, el presidente estadunidense, Barack Obama, calificó el acuerdo sobre el cambio climático entre los dos países más contaminantes del mundo de "histórico" e "hito importante".

Pero en la conferencia de prensa conjunta de Obama y el presidente chino, Xi Jingping, no fue transmitido ni se informó de esto en China, y casi nada sucedió porque los funcionarios chinos se escandalizaron por la sugerencia de que Xi debía responder a las preguntas de los medios.

Después de semanas de discusiones, al final ambas partes acordaron responder una sola pregunta cada uno. The New York Times realizó la pregunta a Obama y el diario en inglés China Daily hizo una pregunta preparada para Xi.

El enorme esfuerzo diplomático de los funcionarios del Departamento de Estado solo para lograr que este acto se realizara es un pequeño ejemplo de las diferencias fundamentales que aquejan las relaciones entre China y Estados Unidos.

Las dos partes están esencialmente inmiscuidas en un choque de excepcionalismos, con los dos líderes hablando a su propia gente e intentando presentar versiones muy diferentes de la relación.

"Ambas naciones tiene fuertes nociones sobre su propio estatus especial en el mundo, de su excepcionalismo", dice Stanley Lubman, un destacado experto en el sistema legal chino de la Universidad de California, Berkeley.

"Ambas partes están preocupadas por la forma en que son percibidas por su audiencia doméstica. En cuanto a Obama, tiene que contrarrestar la percepción de que Estados Unidos es una superpotencia en declive y Xi debe ser cuidadoso en no ser visto como alguien que cede ante Estados Unidos en alguna cosa".

Mientras Obama volaba a Myanmar para la siguiente etapa de su gira por Asia, los funcionarios de Estados Unidos declararon que la visita fue un gran éxito, señalando un nuevo acuerdo recíproco para extender la validez de las visas, un acuerdo en comercio de tecnología y un anuncio sobre el cambio climático.

Pero los medios chinos controlados por el Estado apenas mencionaron estos acuerdos. En lugar de eso enfocaron su cobertura en algo muy diferente.

De acuerdo con China, los dos presidentes acordaron avanzar y desarrollar un "nuevo tipo de relación entre las dos grandes potencias" basada en el respeto mutuo y la colaboración equitativa.

Esto no es estrictamente cierto, ya que la frase puede convertirse en un anatema para los funcionarios estadunidenses desde que Xi la propuso por primera vez el año pasado y los estadunidenses, incluido el presidente, en efecto tienen prohibido usarla en público.

Las transcripciones de las reuniones entre ambos países muestran un juego del gato y el ratón, donde Xi o uno de sus funcionarios utilizan la frase una y otra vez en un intento de que Obama o uno de sus oficiales reconozcan su legitimidad.

Puede parecer insignificante, pero en el contexto político chino esta lucha lingüística es extremadamente importante.

Esta frase resume la visión del presidente Xi para lo que muchos interpretan como la versión de ese país sobre la Doctrina Monroe de Estados Unidos del siglo XIX, que buscaba afirmar el dominio de Estados Unidos en su patio trasero.

En respuesta a las objeciones de EU sobre las connotaciones de la frase en la era de la Primera Guerra Mundial, China cambió la traducción al inglés como "un nuevo tipo de relaciones entre las principales potencias", pero ninguna frase o su significado ha cambiado en chino.

El uso de los dos países de narrativas y lenguajes paralelos no es algo nuevo.

Su acuerdo sobre el estatus de Taiwán a finales de la década de los 70 es un golpe maestro de la "ambigüedad estratégica", donde ambas partes utilizan más o menos las mismas palabras pero las interpretan de manera diferente.

En ese entonces, Estados Unidos acordó reconocer a Taiwán como parte de China y cambiar las relaciones diplomáticas a Pekín, pero al mismo tiempo mantuvo a la isla-nación bajo su cobertura de seguridad y mantuvo sus relaciones con Taipei virtualmente sin cambios.

Influencia global

El problema ahora es que China extiende su influencia en todo el mundo y EU intenta contrarrestar la percepción de su declive; los dos lados chocan entre sí en muchos temas y en mucho más lugares de lo que había pasado antes.

Revisando la lista de acuerdos alcanzados entre las dos naciones en la última visita de Obama, casi todas ofrecen un ejemplo de conflicto de ideas y de comprensión.

La ciberseguridad es un problema importante para EU, que acusa al gobierno y a los militares chinos de robar secretos comerciales.

Cuando ellos discuten sobre terrorismo, Obama habla de militantes islamistas en Irak y Siria, mientras que China habla de minorías étnicas en sus regiones occidentales a las que EU considera que sufren de graves abusos de derechos humanos a manos de Pekín.

Cuando las dos partes hablan de comercio e inversión, EU espera apuntalar el orden internacional actual liderado por ellos, mientras que China construye una estructura paralela de sus propios bancos de desarrollo, acuerdos multilaterales y rutas comerciales de "la nueva ruta de la seda".

Incluso el acuerdo sobre el cambio climático aclamado por Obama esta semana es, en el lado de China, realmente solo una extensión conservadora de los objetivos que Pekín ya se había fijado.

"Los dos lados evitaron una pregunta más básica y fundamental: ¿Cómo dividirán China y EU las responsabilidades en la región Asia-Pacífico, qué papel desempeñará cada uno y qué tan dispuestos están realmente en cooperar?", señala Zhao Chu, un comentarista independiente en relaciones militares e internacionales.