La diplomacia petrolera de Venezuela afronta presiones

El apoyo energético a la región le cuesta al país 44 mil mdd desde 2005.
El presidente de Venezuela junto al mandatario de Argelia, Abdelaziz Buteflika.
El presidente de Venezuela junto al mandatario de Argelia, Abdelaziz Buteflika. (EFE)

Managua/Rathbone/Londres

Jamaica tiene su Zoológico de la Esperanza, Nicaragua una llamativa escultura amarilla en una plaza en Managua que se llama El árbol de la vida, mientras que en Haití el aeropuerto internacional se llama Hugo Chávez.

Todos ellos son monumentos a los días de gloria, cuando el líder socialista venezolano vivía, los precios del petróleo eran altos y Caracas revolucionaria, con una de las reservas de energía más grandes del mundo, se podía dar el lujo de enviar 200 mil barriles diarios subsidiado a 13 países, incluido Cuba, a cambio de su apoyo político y, algunas veces, pagos con bienes en especie, como frijoles negros.

Sin embargo, ahora, con la reducción de los precios del crudo a la mitad en seis meses, la economía venezolana está en dificultades y aumentan las protestas internas por la escasez de alimentos. Caracas tiene que replantear su acuerdo de petróleo subsidiado, Petrocaribe, con el fin de financiar la disminución de las importaciones, reconstruir las reservas y evitar un incumplimiento de pagos de los bonos.

"El acuerdo (Petrocaribe) sobrevivirá, pero tendrán que revisar las condiciones dada la crítica situación de Venezuela", dijo Néstor Avendaño, economista en Managua.

La necesidad de ajustar el programa Petrocaribe —con un valor de 3 por ciento del producto interno bruto de países como Jamaica, Guyana y Belice, pero que le cuesta a Venezuela un estimado de 44 mil millones de dólares en ingresos perdidos desde 2005— parece inevitable, aunque la errática creación de políticas en Caracas no significa que se realice algún cambio.

Nicolás Maduro, el presidente venezolano, está en una gira mundial que tiene el fin de buscar apoyo financiero y un precio de "equilibrio" del petróleo de 100 dólares el barril. En contraste, el precio del crudo venezolano, que representa 96 por ciento de las exportaciones, cayó a menos de la mitad la semana pasada, lo que exacerba los temores de que el país pueda incumplir con el pago de bonos por 11 mil mdd que se vencen este año.

En una visita a Pekín, la semana pasada, aseguró promesas vagas de 20 mil mdd de inversión, pero no una línea inmediata de ayuda. El lunes en Qatar, Maduro dijo que trabajaba en una "alianza financiera" con los bancos de Doha por un valor de "varios" miles de millones de dólares, pero no dio detalles. Mientras tanto, en Caracas, la policía limitó las compras a dos días por semana en los supermercados estatales con los estantes vacíos.

El índice de referencia de los bonos venezolanos se redujo a la mitad en seis meses, para llegar a 30 centavos de dólar, y la agencia calificadora Moody's degradó el martes a Venezuela a Caa3, la calificación más baja sin caer en default.

"Venezuela ya no puede exprimir más jugo a sus limones", dijo Jorge Piñón, experto en energía latinoamericana de la Universidad de Texas.

Sin embargo, a pesar de la sequía de financiamiento, hay pocas señales de que Venezuela deje de exprimir. Un problema central es que gran parte de la producción petrolera, estimada en 2 millones 500 mil barriles de petróleo diarios, de la estatal Pdvsa está hipotecada por los compromisos, como Petrocaribe, que Caracas no puede o no quiere abandonar.

El consumo local es de alrededor de 500 mil barriles diarios de gasolina fuertemente subsidiada, otros 500 mil barriles diarios se envían a China para servir a los préstamos anteriores de 50 mil mdd que se garantizaron con petróleo, mientras que 200 mil barriles diarios se dedican a Petrocaribe, de los cuales 100 mil barriles se destinan a Cuba.

Aparte quedan alrededor de un millón 300 mil barriles diarios para vender a los mercados mundiales, con un valor de 20 mil mdd al año a los precios actuales. En contraste, las importaciones venezolanas fueron de 77 mil mdd hace dos años.

El programa de petróleo subsidiado Petrocaribe "tiene un impacto negativo en el flujo de efectivo de Pdvsa", dijo David Voght, director general de la consultora IPD Latin America.

Sin embargo, hasta el momento, Venezuela aparentemente todavía no recorta su apoyo a Petrocaribe; las últimas cifras de Pdvsa muestran que se entregaron 206 mil barriles diarios hasta finales de septiembre.

Una razón para que continúen los embarques puede ser que el subsidio de Petrocaribe se reduce dramáticamente con los menores precios de petróleo. Por ejemplo, con un precio de 100 dólares por barril, 60 por ciento del precio se paga a menores tasas de interés, después de dos años de gracia. Sin embargo, a 50 dólares el barril, el subsidio solo es de 40 por ciento.

El Fondo Monetario Internacional recomendó el año pasado que Venezuela, dadas sus "limitaciones de liquidez externa, que incluyen la continua disminución de las reservas internacionales, puede elegir reducir o eliminar esos programas". Algunos países de Petrocaribe hicieron planes de contingencia y los analistas les recomendaron cambiar al barato gas de esquisto estadunidense.

Guatemala se retiró del programa, se informó que Jamaica y República Dominicana compraron valores de sus deudas en Petrocaribe con Venezuela a través de Goldman Sachs, mientras que Cuba —el aliado más cercano de Venezuela— inició conversaciones para restablecer las relaciones diplomáticas con EU.

Sin embargo, Guaicaipuro Lameda, ex presidente de Pdvsa en el mandato de Chávez, cree que Maduro, a pesar de tener un índice de aprobación de 24 por ciento únicamente, continuará con el programa, ya que le compra apoyo a Caracas en las Naciones Unidas y otros foros. Petrocaribe "es fundamentalmente político, así que se pagarán los costos económicos", dijo.

Piñón está de acuerdo. "Será un duro golpe para la revolución socialista decir que no pueden apoyar a sus hermanos en Haití o a sus compañeros revolucionarios en Nicaragua, y ni hablar de su aliado incondicional, Cuba", dice. "Será como admitir que Venezuela es un fracaso económico".