Esto es lo que hay detrás del éxito mundial de "Despacito"

Despacito está en el top de la lista de música en 35 países y la semana antepasada fue escuchada por más de 4,600 millones de veces en streaming de música.
Despacito se extendió desde las discotecas colombianas hasta los centros comerciales de Londres, llegando a la cima de las listas de música en 35 países, desde el Reino Unido hasta Rusia.
Despacito, se extendió desde las discotecas colombianas hasta los centros comerciales de Londres, llegando a la cima de las listas de música en 35 países, desde el Reino Unido hasta Rusia (EFE)

Cada primavera, los ejecutivos de la industria musical hacen desfilar candidatos para la llamada “canción del verano”, con la esperanza de anotar un gran éxito que llegue a ser omnipresente en los restaurantes, las radios y las bocinas de los automóviles.

Este año llegó de una fuente poco probable: una canción en español con un toque de reguetón, grabada por Luis Fonsi, un cantante puertorriqueño de 39 años, conocido por sus baladas románticas, en colaboración con Daddy Yankee, un rapero también puertorriqueño. 

En cuestión de semanas, Despacito, distribuida por Vivendi, propiedad de Universal Music, se extendió desde las discotecas colombianas hasta los centros comerciales de Londres, llegando a la cima de las listas de música en 35 países, desde el Reino Unido hasta Rusia

La semana antepasada, la canción alcanzó un nuevo hito: al ser escuchada por medio de los servicios como Spotify más de 4,600 millones de veces, la mayor cantidad en la historia del streaming de música digital. 

El éxito de Despacito refleja las realidades de la distribución de la música en 2017. Es la primera canción en español que llega a la cima de las listas en el Reino Unido y Estados Unidos (EU) desde la Macarena en 1996, es “la primera advertencia de una región verdaderamente enorme que en el mercado del streaming va a ser mucho más importante de lo que fue en el mercado antiguo de música”, dice Mark Mulligan de Midia Research

La industria de la música, que estuvo a punto de ser destruída por la piratería, anunció que el streaming digital es la nueva fuente de crecimiento de ingresos. En ningún lugar el cambio fue más pronunciado como en América Latina, donde una creciente clase trabajadora cambió los discos compactos por el streaming. Menos de una quinta parte de las ventas de música en Latinoamérica ahora provienen de los formatos físicos, la proporción más baja del mundo.

El ingreso por streaming en la región creció 57% el año pasado, impulsando un crecimiento de 12% en las ventas de música grabada, el doble de las ganancias globales. 

Con una audiencia potencial de 350 millones de personas tan solo en México y Brasil, los aficionados a la música la escuchan por medio del streaming en una cantidad de miles de millones, dándoles una nueva influencia sobre la música popular mundial y un “papel desproporcionado para hacer éxitos”, dice Mulligan. 

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El éxito de Despacito muestra cómo los sellos discográficos, con la ayuda de Spotify y Apple, pueden extender una canción más allá de su audiencia local. Después de años de inversiones locales, ahora “podemos transformar rápidamente canciones de mercados como Brasil, México y España, en éxitos en todo el mundo”, dijo Lucian Grainge, director ejecutivo de UMG, el sello discográfico más grande del mundo, que ya ganó 3 millones de dólares con Despacito tan solo en EU, según estimaciones de Billboard

Jesús López, director ejecutivo de Universal Music Latin America, estuvo detrás tanto de Despacito como de la Macarena. Dice que el streaming “democratizó el consumo de la música”, lo que hace que por primera vez los ritmos latinos sean más relevantes en las listas. “En el pasado teníamos que convencer a las estaciones de radio para que tocaran una canción, pero ahora puedes estar en Francia o Italia, ver que una canción es popular, y escucharla inmediatamente”,dice.

A López le tomó años llevar la Macarena al mercado estadounidense, y lo logró más tarde cuando Bill Clinton bailó la canción en la Convención Nacional Demócrata de 1996. Despacito llegó a las masas globales en un mes. Si bien la canción fue un éxito desde el principio, atrajo cinco millones de vistas en YouTube a un día de su lanzamiento, en enero, además el cantante canadiense, Justin Bieber, dos días después de escuchar la canción en un club nocturno colombiano, la elevó en EU, al grabar una versión remezclada, y una semana más tarde llegó a la cima de las listas de música de ese país.  

La histeria de Despacito también demuestra la influencia de las listas de reproducción de Spotify, las más grandes de ellas incluyen en decenas de millones de personas de su audiencia. “Esto no es aleatorio”, dice Rocío Martín, directora de contenido de la división para América Latina de Spotify, explicando por qué la trayectoria de Despacito refleja la fórmula de Spotify. 

Spotify primero agrega una canción a las listas de reproducción locales, y si “funciona”, como lo mide su algoritmo, se lleva a las listas regionales, y más tarde a nivel global. “Es como un círculo vicioso. Una vez que entra a las listas globales, el resto es historia”, dice, y señala que la música latina tuvo un rápido crecimiento en el servicio el año pasado, y las terceras y cuartas listas de reproducción más populares de Spotify ahora provienen de esa región.