China pone la mira en Brasil

Buscando el crecimiento, Beijing desata acuerdos por 11,900 mdd en alimentos y hasta tecnología en el país latinoamericano.
La técnología brasileña aterrizó en Beijing cuando Baidu adquirió Peixe Urbano en 2014.
La técnología brasileña aterrizó en Beijing cuando Baidu adquirió Peixe Urbano en 2014. (Shutterstock)

Cada año, la firma brasileña de capital de riesgo, Monashees, lleva a emprendedores de su cartera de empresas a un viaje de descubrimiento en el extranjero. Este año, en lugar de llevarlos a Silicon Valley, la firma se dirigió a Yangtze Valley, en una clara señal de que se abre un nuevo frente para la inversión china en América Latina.

China busca ampliar los préstamos y la inversión en Brasil y otras partes del continente, y cambia de su enfoque tradicional de recursos hacia la manufactura, la logística, e incluso la tecnología. El cambio se produce en medio de una caída de largo tiempo de los precios de la energía y de la crisis económica en Venezuela, país que dominó el empuje de China en la región.

Con la propia desaceleración de su crecimiento, China se convierte en un inversionista financiero internacional, y busca en otros países el retorno sobre la inversión, ya que los márgenes de las utilidades en casa se vuelven pequeños.

Las fusiones y adquisiciones cuentan parte de la historia. En lo que va de 2016, las empresas chinas gastaron 11,900 millones de dólares (mdd) en la adquisición de contrapartes brasileñas, la cifra más alta desde 2010, cuando Brasil estaba en la cúspide del auge de las materias primas, según Dealogic. Este año, los acuerdos se concentraron en los servicios públicos, pero alcanzan sectores que abarcan desde los alimentos y bebidas hasta el transporte.

Monashees colocó la tecnología brasileña en el mapa de Beijing cuando le vendió un sitio local de transacciones diarias, Peixe Urbano, a Baidu, el grupo de internet chino, en 2014, por una cantidad que no se dio a conocer. Al llevar a un grupo de 60 empresarios a China, Monashees espera volver a repetir ese éxito.

El grupo brasileño se reunió con las compañías chinas de tecnología más grandes, desde Baidu hasta Alibaba y Tencent, y se centró en áreas como el software, el servicio, fintech (tecnología financiera), e-health (salud electrónica) y educación, dijo el cofundador, Eric Acher. El grupo inició hace 10 años e invierte en Argentina, Colombia y Silicon Valley, además de Brasil.

Los recientes avances de China en innovación y tecnología fueron más tangibles para los empresarios brasileños, dijo Acher: “Podemos aprender mucho de lo que ocurrió en los últimos 15 años en China como mercado emergente, el segundo ecosistema tecnológico más grande del mundo en la actualidad”.

El cambio de Beijing de recursos puros es importante para mantener el flujo de inversiones hacia América Latina. En la desaceleración económica desde 2012, los préstamos del Banco Mundial a la región se redujeron a la mitad, los préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo permanecieron casi igual, pero los de China se dispararon, de acuerdo con la OCDE.

“China actúa como una institución de crédito contracíclica, el estabilizador”, dice Ángel Melguizo, jefe del Centro de Desarrollo de América Latina y el Caribe de la OCDE.

Gran parte del dinero entró al sector de energía e infraestructura de Brasil. Pero si bien las primeras inversiones fueron en infraestructura controlada por el estado, replicando el modelo chino, los nuevos flujos “básicamente son inversiones de mercado”, dijo Marcos Caramuru de Paiva, embajador de Brasil en Beijing. “Es una demostración de cómo es la dinámica de la relación”.

China y Brasil terminan los detalles de un fondo de inversión bilateral de 20,000 mdd que se anunció por primera vez el año pasado y en el cual China contribuirá con 15,000 mdd. El nuevo fondo cae bajo el paraguas del Fondo de Inversión para la Cooperación Industrial China-América Latina (CLAI, por sus siglas en inglés), y se suma al actual mandato de inversión de 30,000 mdd.

Han Deping, presidente del fondo CLAI, dijo que los objetivos incluyen la energía renovable, como la solar, y logística y manufactura de gama alta. “América Latina quiere alejarse de las exportaciones de materias primas para entrar a un proceso de valor agregado”, dijo.

Las compañías brasileñas tuvieron menos éxito en China, y el grupo minero Vale fracasó en repetidos intentos para invertir en China continental, incluso en el punto máximo del hambre de China por el mineral de hierro. Monashees espera superar eso con inversión propia en China, ya que también busca atraer dinero chino a su cartera latinoamericana.

Otra compañía brasileña que tiene la mira puesta en el mercado relativamente cerrado de China es BRF Global, el proveedor de aves de corral más grande del mundo, que crea operaciones de aves de corral en el sudeste asiático con el objetivo de finalmente llevar su cadena de suministros integrada a China continental.

Ya exporta piezas de pollo, cerdo y carne de res a China. “Por eso nos interesa. Tratamos de ir en la dirección opuesta”, dice Marcos Sawaya Jank, vicepresidente de desarrollo de negocios para Asia de BRF Global.