El Brexit plantea retos para bancos centrales

Las instituciones batallan para combatir la baja productividad y los altos niveles de deuda.
Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra.
Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra. (Joe Giddens/Reuters)

El brexit plantea otro problema para los bancos centrales que batallan para combatir la baja productividad y los altos niveles de deuda en el camino hacia el crecimiento y que como herramientas cuentan con estrechas opciones de políticas. ¿Cómo les afecta el brexit, cómo pueden responder y qué es lo más probable que hagan?

Banco de Inglaterra. Después del resultado del brexit, Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, continuó con su promesa de ofrecer liquidez mediante la inyección de 3 mil 100 millones de libras en los bancos, mientras se ajusta el mercado a un resultado que no esperaba.

La mayor caída de dos días de la libra en la era de la flotación de monedas estuvo acompañada de una venta masiva de acciones de Reino Unido, liderada por las empresas domésticas de mediana capitalización del FTSE 250.

El banco debe actuar rápido —en su reunión del 14 de julio o incluso antes— ante la incertidumbre política que retrasa la inversión, el aumento de la incertidumbre de las empresas y los clientes, y el daño al crecimiento que posiblemente lleve a Reino Unido a una recesión.

Algunos creen que se deben recortar las tasas tan pronto como la próxima semana; sin embargo, otros creen que el Banco de Inglaterra esperará. Va a ser difícil para Carney recortar las tasas, dice Dominic Rossi de Fidelity International, “con las variables macroeconómicas que van en la dirección equivocada: la actividad real descenderá y la inflación va a aumentar”.

La libra con un valor más bajo da un estímulo, pero también acelera la inflación. Así que los responsables políticos tal vez esperen a que llegue la información sobre cómo va la economía. Las encuestas de confianza serán de más utilidad en el corto plazo, ya que pasarán meses para que se muestre el impacto del brexit en los datos económicos históricos.

A pesar de la inflación relacionada con la libra, es más probable que el banco recorte las tasas de interés en lugar de aumentarlas, y tal vez reinicie su paquete de estímulos económicos de expansión cuantitativa. Sin embargo, es poco probable que haya un movimiento hacia las tasas de interés negativas, ya que el experimento japonés no logró el crecimiento y lastimó a los bancos del país.

Reserva Federal de EU. El brexit desató una huida global hacia la seguridad de los bonos soberanos, lo que llevó a que los rendimientos de los bonos del Tesoro de EU fueran marcadamente más bajos. Un dólar más fuerte sacudió los precios de las materias primas y también endureció las condiciones económicas, lo que no son buenas noticias para las empresas de EU que dependen de los ingresos del extranjero.

La Fed empezó el año con la expectativa de elevar las tasas de interés al menos cuatro veces. El mercado de bonos espera que este año no haya un endurecimiento y como resultado del brexit empezó a valorar una pequeña posibilidad de una expansión para 2016. El rendimiento del bono a dos años de EU cayó a cerca de 0.60 por ciento, un nivel que se vio por última vez en octubre, antes del primer endurecimiento de la política para el ciclo actual de la  Fed.

El aumento reciente del valor del dólar “representa en sí mismo una forma de ajuste monetario y, por lo tanto, se aplazó más la necesidad de que la Fed eleve las tasas”, dice Rossi.

Banco Central Europeo. Mario Draghi trabaja duro para fomentar el crecimiento y la inflación en la zona euro. El banco compra bonos soberanos y corporativos, recientemente recortó las tasas y ofrece financiamiento barato a los bancos.

La reciente recuperación en Europa impulsada por el consumo aumentó la esperanza de crecimiento, superó tanto a Reino Unido como a EU con un crecimiento de 0.6 por ciento del PIB en el primer trimestre del año.

Sin embargo, con el brexit se corre el riesgo de descarrilar la incipiente recuperación de Europa —las acciones cayeron drásticamente en Europa desde el viernes— y posiblemente desestabilice el proyecto europeo.

Se espera que Draghi recorte nuevamente las tasas de interés o que pueda ampliar la expansión cuantitativa en valor o alcance. Sin embargo, sus llamados para una reforma estructural son difíciles, ya que los gobiernos no tienen mandatos fuertes y muchos países de la zona euro se enfrentan a elecciones.

Banco de Japón. El brexit fue testigo de que el capital saliera a Japón, un refugio para los preocupados inversores globales. Los ingresos llevaron a que los bonos del gobierno japonés llegaran a rendimientos en mínimos históricos y fortaleció el yen, que brevemente rompió la marca de 100 unidades por dólar.

A pesar de la enorme política monetaria, el Banco de Japón aún sufre para elevar la inflación y el crecimiento. Tampoco debilitó el yen. “Hasta que mejore el apetito global por el riesgo”, dice Foley, los funcionarios japoneses lucharán “para cambiar significativamente la posición del yen”.

El brexit desató las expectativas de que el Banco de Japón flexibilice su política en la reunión que sostendrá a finales de julio. Puede recortar a intereses negativos o aplicarlos de manera más amplia pero, desde su introducción en enero, la tasa de interés negativa del Banco de Japón lastimó a los bancos, los precios de las acciones cayeron más de un tercio. La ampliación del enorme y complejo programa de expansión cuantitativa es otra opción. La ayuda de las otras dos flechas de las Abenomics, la política fiscal y la reforma estructural, serán bienvenidas.

Banco Popular de China. Las preocupaciones del banco central de China se enfocan más en los capitales que salen del país, la desaceleración de los niveles de crecimiento, la transición hacia una economía impulsada por el consumo y la paridad del yuan con las monedas de sus socios comerciales, que en el brexit. La liberalización de los mercados financieros de China por momentos fue impredecible y contribuyó a un poco de confusión y preocupación.

El Banco Popular de China reaccionó al brexit con un ajuste a la tasa de fijación del yuan el lunes, la más grande desde 2020, un gran movimiento que “si lo hubieran hecho de forma aislada pudo asustar a los mercados”, dice Geoff Yu, de UBS Asset Management.