El Reino Unido atrapado entre la espada y la pared

Bruselas le recuerda a Gran Bretaña que se están yendo de la UE, y de paso, anticipa condiciones de veto a Gibraltar.
Nadie sabe qué pasará con el territorio de Gibraltar, arma de negociación para Madrid y la UE.
Nadie sabe qué pasará con el territorio de Gibraltar, arma de negociación para Madrid y la UE. (Shutterstock)

Cuando Theresa May activó los procedimientos del divorcio entre el Reino Unido (RU) y la Unión Europea (UE), una de sus prioridades era tranquilizar a la opinión pública británica de que el proceso de negociación del Brexit se manejaría con firmeza y, en la medida de lo posible, sin problemas.

El origen de la controversia radica en el documento de negociación que circuló Bruselas, y que dejó en claro que se tiene que tomar en cuenta a España, con respecto a la relación comercial de Gibraltar con la UE después del Brexit. Para May, es una escaramuza temprana al comienzo de una negociación internacional que promete no tener precedentes en amplitud y complejidad.


¿Qué hay detrás de la erupción?

El pleito comenzó hace unas semanas cuando Donald Tusk, el presidente del Consejo Europeo, circuló su proyecto de las directrices de negociación sobre el Brexit a las capitales nacionales. El documento contenía una sola frase, en la que se menciona que una vez que Gran Bretaña salga de la UE, ningún acuerdo entre la UE y el RU “podría aplicarse al territorio de Gibraltar sin el acuerdo entre el Reino de España y el RU”.

La redacción parecía contrariar a Londres y desató la furia en Gibraltar, que lo consideró como un intento oculto de España para presionar por la soberanía del territorio que busca recuperar desde hace mucho tiempo. “España, incluso, está lista para usar el ya controvertido asunto del Brexit para lograr que avance su causa un milímetro o dos”, dijo Fabián Picardo, ministro en jefe del territorio británico.

Boris Johnson, secretario de Relaciones Exteriores, dijo que Gran Bretaña se “mantendrá implacable y firme en nuestro apoyo a Gibraltar”. Michael Howard, exlíder conservador, fue más directo, recordó cómo Margaret Thatcher envió soldados a las Islas Malvinas, en 1982, “para defender la libertad de otro pequeño grupo de británicos en contra de otro país de habla hispana”. Lord Howard agregó que “está totalmente seguro” que May “mostrará la misma determinación para defender a la gente de Gibraltar”.


¿Qué significa la postura de la UE?

Hablando legalmente, no significa mucho. La esencia de la redacción es que el veto español aplica a la inclusión de Gibraltar en cualquier acuerdo comercial futuro entre la UE y el RU. En la práctica, Madrid tendría derecho de veto

de cualquier forma. Recientemente, en un acuerdo de libre comercio de Europa con Canadá, se estableció el precedente de que los pactos de amplio alcance -como el que busca el RU- los deben ratificar todos los países del RU (España incluido), para que entren en vigor.

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Se entiende que la redacción se incluyó en el documento, después de recibir la presión de los niveles más altos en Madrid. Las fuentes dijeron que Mariano Rajoy, el primer ministro de España, cabildeó con Tusk en la cumbre de líderes del Partido Popular Europeo de centro-derecha, en Malta, el día anterior que comenzaron a circular las directrices.

Sin embargo, Charles Brasted, socio del bufete de abogados Hogan Lovells en Londres, dijo que no importa cómo apareció, el documento de negociación “no puede darle a España un poder de veto que no tiene”. Y agregó: “estas son guías, esta es una política de negociación y no puede cambiar derechos y obligaciones legales”.


Entonces, ¿por qué es tan importante?

Para Madrid, la inclusión de la redacción es un golpe diplomático, emblemático para un cambio más amplio. Este punto se explicó en una entrevista el fin de semana con Alfonso Dastis, ministro de Relaciones Exteriores, en el periódico El País. “Hablamos con nuestros socios y las instituciones de la UE en las últimas semanas y dejamos clara la posición española”, dijo. “Cuando el RU salga de la UE, entonces el socio de la UE es España, y como resultado, en lo que respecta a Gibraltar, la UE tiene la obligación de tomar partido por España”.

Si bien no es relevante legalmente, la redacción es políticamente significativa: el mensaje es que los intereses de España se pondrán al frente. Y cuando se trata de Gibraltar, las sensibilidades de España son amplias y largas. En el contexto del Brexit, uno de los más preocupantes para el RU es la queja de Madrid de que el aeropuerto de Gibraltar se ubica ilegalmente en tierras españolas.

Un diplomático español dijo a FT el mes pasado, que cualquier acuerdo sobre el acceso del RU al mercado de aviación de la UE no puede aplicarse al aeropuerto, ya que implicaría “un reconocimiento del derecho legal del RU sobre el territorio”.


¿Qué pasa después?

A pesar de las palabras de Lord Howard, Gran Bretaña no va a iniciar una guerra con España. En su lugar, David Davis, secretario del Brexit, planea sostener negociaciones con el gobierno español para suavizar el asunto.

Las directrices de Tusk también se mantienen en el proyecto, para que se discutan y se llegue a un acuerdo con los gobiernos nacionales. En esta etapa se va a decidir la redacción final.

Pero independientemente del papel -grande o pequeño- que terminará desempeñando Gibraltar en las negociaciones de la salida de la UE, la discusión es un reflejo de la realidad a la que Londres tendrá que acostumbrarse: que el resto de la UE ahora tiene una relación fundamentalmente diferente con Gran Bretaña.

Tusk dejó en claro cuando dio a conocer el proyecto de las guías de la negociación, que la medida que se adoptó la semana pasada para activar el artículo 50 fue de transformación. “El RU ahora está en el otro lado de la mesa de negociación”, dijo.