Audi está bajo la lupa

Los reguladores de EU y de la Unión Europea fijan su atención, ahora, en esta marca de autos que también es de VW.
La armadora alemana muestra una discrepancia  en su producción, pero parece no ser un tema ilegal.
La armadora alemana muestra una discrepancia en su producción, pero parece no ser un tema ilegal. (Shutterstock)

Volkswagen confirmó que los reguladores estadounidenses y europeos investigan irregularidades de las emisiones en los coches con motor a gasolina que fabrica Audi, su división de lujo. 

Los vehículos Audi que no son parte del escándalo de emisiones de diésel -que involucra a 11 millones de coches en todo el mundo-. Los reguladores examinan las discrepancias que hay en las emisiones de los Audi entre las condiciones en carretera y en el laboratorio de pruebas, pero es un procedimiento solo para corroborar.

VW, que se acerca a las últimas etapas para resolver las demandas colectivas en EU con respecto a medio millón de vehículos con motor a diésel que se equiparon con software para hacer trampa en las pruebas, dijo que la Autoridad Federal del Transporte de Motor de Alemania, un regulador europeo, citó a Audi para que explicara “el origen técnico” detrás de las discrepancias. Para el escándalo de diésel, VW reservó 18,200 millones de euros.

En el caso de los Audi con motor de gasolina, la revisión no se refiere a los controles de emisiones, sino a otro software que se utilizó para elegir las velocidades. Todavía no queda claro si esto es algo de rutina, o una forma para pasar las pruebas regulatorias.

Cuando un automóvil se somete a una prueba en un dinamómetro -una especie de rodillo para coches- cierto software de la transmisión y de la caja de velocidades tiene que apagarse, de acuerdo con dos personas familiarizadas con el proceso. De lo contrario, puede llevar a lecturas incorrectas, ya que los sensores del coche se “confunden” por el hecho de que las ruedas del vehículo están en movimiento pero el automóvil en realidad no se desplaza.

El grupo alemán de medios, Süddeutsche Zeitung, presentó un reportaje donde se cita que hay evidencia de que los Audi se programaron para cambiar de velocidades de tal manera que se reduzcan las emisiones cuando están en modo de prueba, pero que su desempeño sea superior cuando están en la calle.

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En una declaración, VW dijo: “En situaciones normales de manejo, estos sistemas adaptativos apoyan al conductor para elegir el cambio de velocidad y de esta manera adaptarse mejor a cada situación de conducción. En la situación de pruebas, los programas de cambio dinámico pueden llevar a lecturas incorrectas y resultados que no se pueden reproducir. Esto tiene que tomarse en cuenta en el modo banco de pruebas para todos los fabricantes de automóviles”.

Los reguladores estadounidenses descubrieron las discrepancias a principios de este año. De acuerdo con una persona familiarizada con el asunto, la Agencia de Protección Ambiental de EU consideró que la discrepancia se debe corregir pero no es un dispositivo ilegal de desactivación. Sin embargo la Junta de Recursos del Aire de California quiere un examen más profundo. Los dos reguladores trabajan juntos, agregó la persona, acerca de si el tema se puede incluir en un acuerdo pendiente de 80,000 coches de 3.0 litros, parte de la investigación de los vehículos a diésel que todavía está en curso.

No se pudo contactar a EPA ni a CARB para comentarios inmediatos. De acuerdo con la demanda que se presentó la semana pasada en Minnesota, los vehículos en cuestión incluyen los modelos Audi A6, A8, Q5 y Q7 con motores de gasolina de 3.0 litros y transmisiones automáticas.

VW dijo que no comentará sobre las discusiones con los reguladores en EU debido a los procesos en curso. El juez Charles Breyer, quien supervisa estas demandas civiles contra el fabricante de automóviles, ordenó la confidencialidad.