Angela Merkel: "En peligro el trabajo de su vida"

A los 62 años y como la líder con más tiempo frente a una potencia mundial, la canciller alemana busca su cuarto mandato y el mayor reto en su historia política: reunificar a la dividida Alemania.
"Merkel entiende su deber como líder mundial”.
"Merkel entiende su deber como líder mundial”. (Shutterstock)

Angela Merkel vivió la entusiasta recepción que contemplaban para la conferencia de su partido Unión Demócrata Cristiana, que la reeligió con apoyo de 89.5%.

Ahí reiteró sus planes de contender por un cuarto mandato como canciller alemana y, pese al apoyo, la líder con más tiempo al mando de una potencia mundial, con excepción de Vladimir Putin, sabe que esta será la campaña electoral “más difícil” desde la reunificación alemana en la década de 1990.

Merkel busca recuperar el apoyo perdido por la polémica política de refugiados que dividió a Alemania entre los que elogian el enfoque de puertas abiertas y los que la acusan de destruir el tejido social.

Durante su mandato, el partido Alternativa por Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) tiene la oportunidad de convertirse  en el primer partido de extrema derecha que entra al parlamento desde 1945. Además, la canciller tiene la presión extranjera de ser la sucesora del presidente estadunidense, Barack Obama, como la defensora liberal de occidente en medio del populismo que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca, movió al Reino Unido al Brexit y promovió a los políticos de derecha en otros estados europeos.

“Se pone nuevamente de pie porque ve que una gran parte del trabajo de su vida está en peligro”, dice Jürgen Falter, profesor de política de la Universidad de Mainz. “Merkel entiende su deber como líder mundial”. La cautelosa canciller, quien anunció sus intenciones de dirigir a su partido en las elecciones parlamentarias de otoño, advirtió que las altas expectativas que se acumulan sobre ella son “grotescas y absurdas”.

Tiene razón. Los líderes alemanes no tienen a su disposición los recursos económicos ni militares de EU. Tampoco disfrutan de la misma libertad de acción, dada la historia, geografía y posición de Alemania en la estructura de la UE.

Al igual que en el AfD en casa, Merkel, también se enfrenta a la amenaza de líderes extranjeros que pueden intervenir para debilitarla, comandados por Putin, el presidente ruso quien busca socavar la cohesión de la Unión Europea. Pero Merkel aborda con cuidado el desafío global.

Comenzó a hacer campaña con un mensaje que resuena más allá de Alemania y reta la política de Trump. Al hablar ante el Bundestag (el Parlamento Federal de Alemania) se comprometió a defender la democracia, el estado de derecho y los mercados abiertos, y a trabajar con EU y sus socios de la UE para administrar la globalización.

“Tenemos que estar juntos, por el multilateralismo, para que en conjunto podamos darle forma a la globalización, y defenderemos eso”, dijo la mujer que creció en Alemania Oriental en la era comunista y sabe de la importancia de defender la libertad. Pese al panorama, Merkel es la favorita para ganar con apoyo de su bloque conservador -la Unión Demócrata Cristiana y su socio la Unión Social Cristiana (CSU, por sus siglas en alemán).

Hasta el verano de 2015, Merkel estaba en el cielo, pero la crisis de refugiados sacudió a Alemania. Aunque muchos apoyaron su política de fronteras abiertas para los refugiados de Medio Oriente, otros se enfocaron en la seguridad, el terrorismo islamista y la integración de más de un millón de recién llegados.

Los delitos contra los inmigrantes aumentaron y el apoyo al AfD dio un salto. Merkel endureció su política, redujo los beneficios para los refugiados y los flujos de entrada a Europa a través de un polémico acuerdo de migración entre la UE y Turquía.

La llegada de refugiados cayó de 900,000 el año pasado a cerca de 300,000 en 2016. Pero la canciller tiene pocas posibilidades de regresar el reloj: como dice, el país se polarizó entre sus partidarios y sus críticos. Alemania es una paradoja.

La economía crece, el desempleo está en su nivel más bajo desde la reunificación, el presupuesto se maneja con superávit -pese a los costos de albergar a los refugiados- y los niveles de vida nunca han sido más altos. Merkel dijo que los alemanes “nunca han estado tan bien”, pero entiende las amenazas que plantea el terrorismo, la inmigración ilegal y la competencia por empleos.

Hermann Binkert, jefe de la agencia encuestadora Insa, dice: “Los alemanes están divididos en torno a ella. Cerca de 40% aún confían en ella, 40% no, y 20% dice que no sabe”. Se espera que la resistencia dure hasta la primavera, lo que ensombrece los preparativos de campaña y empuja a los socios de Merkel hacia la derecha.

Pero después de que las encuestadoras no pudieron predecir el Brexit o la victoria de Trump, Binkert se muestra más cauteloso. “La situación no tiene precedentes”, dice. “Anteriormente la gente que no estaba contenta con la corriente principal se abstenía. Ahora, votan por el AfD. No hay un debate real entre el CDU y el SPD, así que la gente pide más, y lo encuentra con el AfD”.

Para complicar más la vida a Merkel, está el renacimiento del Partido Democrático Libre, el venerable partido liberal, que perdió sus escaños en el Bundestag en 2013, pero que se prepara para un regreso.