Integrarse, el reto de AB InBev para crecer

El grupo cervecero más grande del mundo sació su sed de acuerdos con la compra de SABMiller. Ahora viene la titanica tarea de ser una sola empresa. 
Tras 13 meses de negociaciones se logró consolidar a la cervecera más grande del mundo, que incluye esta planta de Stella Artois en Leuven, Bélgica.
Tras 13 meses de negociaciones se logró consolidar a la cervecera más grande del mundo, que incluye esta planta de Stella Artois en Leuven, Bélgica. (Cortesía)

Anheuser-Busch InBev despertará a la realidad de su mantra de “Sueña en Grande” después de que la cervecera responsable de Stella Artois logró completar la compra de su rival SABMiller, por 79,000 millones de libras (alrededor de 96,500 millones de dólares), y la ardua tarea de lograr los dividendos que prometió al principio a los accionistas.

La combinación de los dos grupos cerveceros más grandes del mundo requirió de 13 meses para concluir. La recién ampliada AB InBev comenzó a operar como la quinta mayor compañía de consumo del mundo con ventas anuales de 55,000 millones de dólares (mdd), en comparación con 44,000 mdd antes de la adquisición.

Esto hace que AB InBev sea más grande que Coca-Cola, pero más pequeña que Nestlé, Procter & Gamble, PepsiCo y Unilever en términos de ingresos.

A pesar de que la compra que hizo AB InBev por la británica SAB es importante -se ubica como la mayor adquisición de una empresa del Reino Unido, y la tercer mayor adquisición en la historia- es tan solo la última de una serie de acuerdos que realizó la cervecera belga en los últimos 27 años. 

Estas compras transformaron a AB InBev, que pasó de ser un fabricante brasileño nacional de bebidas alguna vez llamado Brahma, al mayor grupo cervecero del mundo, y ahora vende una de cada cuatro cervezas en el planeta y tiene 45% de las utilidades de la industria.

En el proceso, los tres accionistas brasileños que fueron la fuerza de la construcción del imperio -Jorge Paulo Lemann, Marcel Telles y Carlos Alberto Sicupira- se volvieron multimillonarios.

Los analistas dicen que AB InBev puede tratar de aprovechar la presencia de SAB en los mercados emergentes, sobre todo en África, para lograr el crecimiento que tanto necesita, pero advierten que la integración de la empresa británica probablemente sea un gran reto.

Alicia Forry, analista de Liberum, dice: “AB InBev necesitaba este acuerdo. Las perspectivas del crecimiento de las utilidades de AB InBev (sin otra adquisición) en el mediano plazo eran malas, ya que EU se mantiene lento, América Latina se desacelera y las sinergias de los acuerdos anteriores se acaban”.

AB InBev puede señalar que cuenta con un historial exitoso en la integración de las empresas que adquirió, y lograr ahorros de costos a gran escala. Esto ayudó a elevar los márgenes de utilidad al punto más alto de la industria.

La prioridad de AB InBev es reducir la deuda que adquirió para financiar la compra. Su deuda neta tras el acuerdo aumentará a más del doble para llegar a 100,000 mdd, lo que equivale a la enorme cantidad de 4.5 veces el EBITDA, según los análisis de Liberum.

SAB es la empresa más compleja que ha comprado AB Inbev, con operaciones en 70 países, en su mayoría de mercados emergentes. AB InBev opera en 26 países, y dos de ellos -EU y Brasil- representan casi la mitad de sus ventas.

Sus objetivos anteriores solían tener un enfoque regional, por lo que fue más fácil hacer la integración, como Anheuser Busch, la cervecera Budweiser en EU, y Modelo, en México.

Robert Ottenstein, analista de Evercore ISI, dice que esta será una prueba para AB InBev. “Al grupo AB InBev le gusta presentarse como la escuela de la vida real para el desarrollo de gerentes de negocios de clase mundial: ejecutivos que pueden entrar en cualquier situación, en cualquier parte del mundo y lograr resultados”, agrega. “Ese enfoque se considera que trasciende culturas y facilita la integración de diversos negocios”.

A pesar de los retos, la mayoría de los analistas e inversionistas esperan que AB InBev logre superar en cuatro años los ahorros anuales de 1,400 mdd que prometió con la adquisición de SAB, a un costo de única ocasión de 900 mdd.

Como parte del impulso de reducción de costos, se perderán 5,500 puestos de trabajo. AB InBev espera que con el cierre de oficinas regionales y que duplican actividades se logre un ahorro de costos de 30%, 25% por el uso de la creciente influencia para reducir el precio de las materias primas y del empaque, y el resto, en general, por las mejoras de eficiencia y productividad.

Sin embargo, AB InBev reconoció que será difícil reducir muchos costos en África, un continente donde casi no tiene presencia. Hizo compromisos para puestos de trabajo en Sudá- frica para lograr asegurar que los reguladores aprobaran la adquisición de SAB.

No obstante, África es la medida con la que se va a evaluar el éxito de la adquisición. El año pasado, el mercado mundial de cerveza cayó uno por ciento en términos de volúmenes vendidos, pero África creció 3%, de acuerdo con la consultora Plato Logic.

Como Carlos Brito, director ejecutivo de AB InBev, dijo en agosto: “Esta combinación se trata de acelerar el crecimiento de los ingresos. Y una región que en gran medida impulsará ese crecimiento es África”.