Vuelve con fuerza el nuevo orden petrolero

La recaída en el precio del crudo es un recordatorio para los grandes productores de que deben adaptarse a la nueva era energética.
Las reorganización del mercado indica que si bien no habrá caída, tampoco volverán los precios excesivos.
Las reorganización del mercado indica que si bien no habrá caída, tampoco volverán los precios excesivos. (Hasan Jamali/AP)

Los pronósticos para una rápida recuperación fracasaron ya que el mercado lucha con un obstinado exceso de oferta de crudo y, más recientemente, combustibles refinados como la gasolina. Las ágiles compañías en el grupo de esquisto de Estados Unidos (EU), utilizaron la breve tregua esta primavera para fijar precios que aseguren que más de ellos sobrevivan a la crisis.

Algunos intensificaron la perforación después de reducir los costos. La Administración de Información de Energía de EU ahora espera que el descenso de la producción del petróleo de ese país toque fondo en septiembre, lo que dejará una industria más ligera y más resistente.

Después de una década, cuando se corría el riesgo de que los precios del petróleo subieran por cualquier pérdida de producción debido a problemas de mantenimiento, sabotaje o guerra, ahora ocurre lo contrario. Periodos de exceso de suministro pueden hacer que el mercado sea más bajo. La caída de 20 por ciento desde junio llegó, después de todo, a pesar de las señales de que la oferta y la demanda aún regresan poco a poco al equilibrio.

Esta es una realidad que deben enfrentar las empresas petroleras y los principales productores, sobre todo el cártel de la OPEP. Si bien los precios ya no pueden volver a caer a 30 dólares por barril que amenazó en enero con llevar a la quiebra a empresas y países por igual, tampoco es probable que suban fácilmente a los niveles con los que se puede financiar generosamente, como esperaban los accionistas y ciudadanos.

Los ricos Estados del Golfo como los Emiratos Árabes Unidos y Omán tomaron medidas para reducir los subsidios, especialmente en los combustibles, que anteriormente daban por sentados. Arabia Saudita fue más allá al lanzar su ambicioso plan “Proyecto 2030” con el que espera terminar su dependencia de los ingresos petroleros.

En Venezuela y Nigeria, las reformas son aún más apremiantes. Ya desgarrados por la corrupción y la pobreza cuando los precios tenían un promedio de 100 dólares por barril, los dos deben comenzar el proceso de revisión de sus economías ahora que se ven obligados.

Rusia, el mayor exportador de petróleo que no pertenece a la OPEP, que vio que su economía se redujo 3.7 por ciento el año pasado, reconoció que ya no puede depender únicamente de sus recursos de gas y petróleo.

Aunque los dos pilares, la fracturación hidráulica y la perforación horizontal, que desbloquearon el botín de esquisto de EU, todavía no se ponen a prueba con una importante interrupción de suministros, los beneficios de una nueva era de energía aún tienen que demostrar que son generalmente positivos para los países consumidores.

Tal vez el crecimiento no se impulsó tanto como muchos predijeron por los bajos precios porque las economías desarrolladas tienen un uso menos intensivo de energía. Aún así, los consumidores tienen más dinero, lo que es bienvenido. Las grandes poblaciones de China y la India deben recoger los frutos.

Los inversionistas del mercado de valores ya no ven la caída del precio como un presagio de una desaceleración de la economía, y tardíamente reconocen la magnitud del cambio de la oferta. Las compañías petroleras tal vez necesiten revisar los dividendos; sin embargo, aún hay muchos que todavía se endeudan para su financiamiento.

Los responsables políticos deben estar alerta de que los precios del petróleo más bajos no deshagan los avances que lograron al reducir la dependencia del petróleo y sus efectos contaminantes. Se espera que la demanda de la gasolina en EU, que se mantuvo sin cambio durante la crisis financiera, alcance nuevos máximos este año. Las ventas de los vehículos utilitarios deportivos van en aumento. Las importaciones del petróleo crecen de nuevo. Pero por el contrario, la demanda de petróleo del Reino Unido cayó 4.1 por ciento en el primer trimestre de este año, ya que los altos impuestos sobre los combustibles frentan el consumo.

Un voto de Escocia después del brexit también se debe considerar en el daño económico y político de salir de la Unión Europea frente a cómo se debe ver el presupuesto de Escocia independiente en este mundo de precios del petróleo más bajos. El petróleo cayó por debajo de los 100 dólares por barril los días antes del último referéndum. Desde entonces, apenas dejó de caer.