Europa acusa a Google de prácticas monopólicas

Las autoridades de la UE también procederán contra Android, el sistema operativo móvil del gigante de internet.
Margrethe Vestager, jefa antimonopolios europea.
Margrethe Vestager, jefa antimonopolios europea. (François Lenoir/Reuters)

La jefa antimonopolios de la Unión Europea, Margrethe Vestager, acusó de manera formal a Google de usar ilegalmente su dominio en las búsquedas en línea para llevar a consumidores europeos a sus servicios de compras propios, en la apertura de lo que se espera sea un caso de competencia decisivo en la era de internet.

Vestager también anunció que la Comisión Europea iniciará una investigación sobre la plataforma móvil Android, de Google, en medio de las acusaciones de que obliga a empresas inalámbricas a sostener contratos poco competitivos para utilizar su software.

Vestager dejó ver que la acción contra Google Shopping solo es el primer paso. Su personal sigue con las investigaciones de otros servicios de Google, como su función de búsquedas de viajes, que favorece a los proveedores de servicios propios de la firma. Se comprometió a ampliar el caso si encuentran abusos.

"Me preocupa que la firma tiene una ventaja desleal para su propio servicio de compras, en violación a las normas antimonopolio de la UE", dijo Vestager. "Ahora Google tiene la oportunidad de convencer a la comisión de lo contrario".

En un resumen de su llamado pliego de cargos, la comisión dijo que la empresa con sede en EU "sistemáticamente posiciona y despliega de forma destacada" su servicio de compras en los resultados de búsqueda independientemente de sus méritos, y argumenta que la conducta inició en 2008.

La comisión dijo que así el servicio de Google logra "mayores tasas de crecimiento, en detrimento de los servicios rivales".

El servicio de compras fue la primera área en que la comisión recibió denuncias sobre la conducta de Google, por parte de Foundem, el servicio británico de comparación de precios. Desde entonces las quejas se acumulan para incluir los servicios en línea para viajes, así como grandes participantes como Microsoft, y anunciantes franceses y alemanes.

Google cuenta con 10 semanas para responder y despejar las dudas de la comisión. También tiene derecho a una audiencia en los próximos meses, a la que normalmente asisten representantes nacionales, en la que los principales argumentos pueden ventilarse. Si la defensa de Google es infructuosa, enfrentará una fuerte multa, que puede ser hasta de 10 por ciento de la facturación del año anterior, de alrededor de 66 mil millones de dólares en 2014.

Vestager estará hoy en Washington para reunirse con sus contrapartes antimonopolio en EU e hizo un gran esfuerzo en señalar que varias de las denuncias también fueron de empresas de EU, un claro intento de desviar las acusaciones de que la acción se inspiró en el espíritu antiestadunidense liderado por Alemania.

En un e-mail interno que el martes se envió al personal antes del anuncio de Vestager, Google dijo: "Tenemos un caso muy sólido, especialmente con buenos argumentos cuando se trata de mejores servicios para los consumidores y una mayor competencia".

El caso llega en el contexto del descontento europeo con Silicon Valley y la alteración económica de la era digital. Alguna vez con elogios por su espíritu de innovación, los grandes grupos estadunidenses de tecnología son objeto de las críticas en Europa por su dominio del mercado y la forma como manejan datos personales, especialmente tras el escándalo de vigilancia por parte del gobierno de EU.

La acción de la comisión llega después de una ferviente investigación de cinco años por la que Google estuvo a punto de llegar a un acuerdo sin cargos el año pasado. El proyecto de acuerdo se cayó después de las feroces objeciones que expresaron los ministros en Francia y Alemania, y algunos de los grupos de telecomunicaciones más poderosos de Europa.

En un nuevo golpe, la investigación de la comisión examinará si Google impone condiciones no competitivas a los fabricantes de teléfonos que favorecen a sus propias aplicaciones lucrativas, como YouTube. Google rechaza cualquier denuncia de malas prácticas y dice que Android es una plataforma abierta y gratuita.

Antes de la confirmación de la investigación formal sobre Android, Google dijo en el e-mail para su personal que los consumidores tienen la libertad de elegir qué aplicaciones quieren descargar. "Muchas de las apps vienen precargadas en los dispositivos Android", por ejemplo, el smartphone insignia de Samsung, el S6, lleva aplicaciones de rivales como Facebook y Microsoft, agregó.

A pesar de que Google enfrenta cuestiones antimonopolios en tres continentes durante varios años, en el caso de la UE es la primera vez que a la compañía se le acusa formalmente de un delito.

Al final, la comisión tiene la facultad de imponer multas hasta de 10 por ciento de la facturación global de Google, así como restricciones de largo alcance a sus prácticas empresariales. Casi una veintena de los quejosos contra Google quiere que el motor de búsquedas respete las estrictas reglas que la firma asegura que aplica a sus propios servicios sin diferir de los de sus rivales.

Google aún puede llegar a un acuerdo en el caso. Puede tomar al menos un año, y probablemente más, para que la comisión llegue a una decisión final. Google probablemente apele de cualquier dictamen que vaya en su contra en los tribunales europeos, por lo que la batalla legal puede durar años.

El intento de mucho tiempo de la comisión para resolver el caso con Google bajo el antecesor de Vestager, Joaquín Almunia, se convirtió en uno de los casos antimonopolio más tensos y con más carga política que trató Bruselas.

Los defensores de Google sienten que el cambio de orientación de la comisión sobre el arreglo es un aspecto más bien político que una evaluación independiente. Ningún caso antimonopolio en la UE se amplió a más de tres ofertas de arreglo, o se revive después de que se advirtió de que las quejas en su caso serían rechazadas.

Amén de la presión de Bruselas, esta semana Google está bajo escrutinio en Francia, donde los legisladores consideran una iniciativa que obligaría a dar su fórmula secreta para clasificar sitios web..

Información de Peter Spiegel, Alex Barker, Christian Oliver, Anne-Sylvaine Chassany y Richard Waters.