La Terminal Bloomberg, tosca, costosa y adictiva

El imperio informativo dio pasos calculados para asegurar que la gente siga enganchada.
El aparato es fundamental en las finanzas internacionales.
El aparato es fundamental en las finanzas internacionales. (Spencer Platt/AFP)

Cuando los productores de The Newsroom, la serie de HBO, necesitaban un dispositivo que le permitiera a una periodista ficticia investigar una adquisición hostil, solo había una candidata para el papel.

"Finalmente me la consiguieron, una Terminal Bloomberg", dice, la actriz haciéndosele agua la boca ante la perspectiva de "acceso instantáneo a toda la información financiera en el mundo". Tal era su fascinación, que se mostró inconsciente del atentado en el Maratón de Boston, que actúa como telón de fondo en el episodio.

Posiblemente a primera vista la terminal no se vea como una estrella de televisión. El sistema de usuario básico —el teclado anticuado, texto de colores chillones y el fondo negro de sus pantallas parpadeantes— prácticamente no cambia desde su lanzamiento en los 80. Otros productos ofrecen un servicio similar por mucho menos de 24 mil dólares anuales.

Sin embargo, ninguno logra penetrar totalmente el tejido de las finanzas. En 2010 la comprensiva prometida de un gestor de fondos de BlackRock encargó un pastel de bodas en forma de la Terminal Bloomberg.

Incluso la alta cultura reconoce su estatus. La semana pasada, el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano empezó a mostrar un antiguo teclado Bloomberg de la leyenda del mercado de bonos Bill Gross, como parte de la muestra American Enterprise.

La dependencia se volvió evidente cuando a principios de año las terminales sufrieron un apagón global que duró varias horas, con lo que se paralizaron partes del sistema financiero. Philip O'Sullivan, jefe economista para Irlanda de Investec, tuiteó: "La caída de Bloomberg finalmente me hizo entender cómo se sienten los adolescentes cuando se cae Facebook".

La adicción tiene muchas facetas y causas. En parte, la terminal es un símbolo de prestigio en Wall Street. Se utilizaba una Terminal Personal Bloomberg como beneficio cuando se promovía a los banqueros de inversiones a directores gerentes, pese a que el verdadero trabajo de desmenuzar los datos lo hacen los humildes peones. Pero el imperio de Michael Bloomberg dio pasos calculados para asegurar que la gente siga enganchada.

Una de las estrategias siempre fue amasar cualquier pedazo concebible de datos o servicios posibles en la terminal. A pesar de que Bloomberg maneja un enorme servicio de noticias para mantener informados a los suscriptores, siempre permite —incluso paga— que otros servicios transiten junto a su información (incluida de FT).

Así los usuarios nunca tienen que abandonar el abrazo digital de la terminal. "No importa cuánto sepas hacer, siempre sientes que solo acabas de arañar la superficie de lo que es capaz de hacer una terminal", dice Russell.

Para mantener a los usuarios enganchados, surgió un ecosistema esotérico en torno a los datos centrales y servicios de noticias, donde ofrecen extras de nichos que atan a la máquina con mayor fuerza al mundo financiero.

Algunos de los más populares solo se conocen por los golpes de tecla que los usuarios tienen que hacer para entrar a la terminal y tener acceso a las funciones: Dine y Fly les permite a los financieros revisar rápidamente restaurantes locales y vuelos, con investigación y reseñas por parte de colegas y rivales con una mentalidad similar e insensibles al precio. Pero Posh ofrece, tal vez, la información más reveladora sobre finanzas.

La función es un sitio de clasificados de gama alta exclusiva para los usuarios de la Terminal Bloomberg, donde banqueros y gestores de fondos de cobertura pueden comprar y vender vehículos, condominios o casas vacacionales en Gstaad. Hace unos días, Posh anunció un condominio de 2.7 mdd en NY, un apartamento en Mallorca y un Rolex de 20 mil dólares.

Sin embargo, las salas de chat y los mensajes instantáneos, de los que Bloomberg es pionero, y no los datos o las noticias, son sin duda uno de los principales motores de su dominio.

El mercado de bonos —donde la mayoría de las operaciones se realizan discretamente entre gestores de fondos, agentes y bancos— es particularmente dependiente de la función de mensajes instantáneos Instant Bloomberg. Pero I'll IB you se convirtió en lenguaje franco en todo el mundo financiero.

El predominio del chat de Bloomberg es una importante "fosa económica" para la firma. Gabriel Sterne, director de Investigación Global Macro de Oxford Economics, dice que la consultoría planeaba depender de Eikon, un servicio similar pero más barato, de Thomson Reuters, pero tuvo que suscribirse también a la Terminal Bloomberg.

"La mayor parte de las funcionalidades son las mismas y los datos macro son mucho mejores (en el Eikon). Pero todo el mundo adora IB, particularmente en el lado de los compradores", dice. "Así que si queremos tener acceso bueno y rápido a nuestros clientes actuales y potenciales, es muy difícil hacerlo sin Bloomberg".

Bloomberg trabaja con astucia para mantener provistos a los usuarios adictos, incluso si enfrentan un periodo de desempleo. A menudo ofrecen el uso de una terminal gratuita por tres meses, o incluso más. .

Sin embargo, la terminal puede parecer impenetrable para gente ajena al sector financiero. Algunas idiosincrasias —como un aspecto básico y una interfaz con el usuario arcaica pero inmutable— son incomprensibles para los ajenos al sector.

Los financieros y banqueros tímidamente le achacan esto al conservadurismo de la industria: a nadie le gustan los cambios drásticos a un sistema del que se volvieron dependientes, y prefieren los ajustes graduales. Pero para todo este poder y versatilidad, sin duda la terminal parece anticuada en comparación con sus contrapartes más nuevas y elegantes.

Por otra parte, los proveedores de información rivales, como Thomson Reuters y Dow Jones, intentan diezmar su ventaja en los mensajes instantáneos. Incluso los bancos no están contentos de gastar pequeñas fortunas por algo que algunos en tono de broma dicen es una sala de chat glorificada, y les asusta el dominio de Bloomberg.

Esto se volvió particularmente evidente cuando en 2013 se supo que los periodistas de las agencias de noticias de Bloomberg pueden monitorear algunos aspectos del uso de terminales de sus clientes. Goldman Sachs encabezó el desarrollo de Wall Street de un nuevo sistema de chat que se conoce como Symphony, que la firma y otros bancos y gestores de activos esperan que pueda disminuir el poder de Bloomberg.

Sin embargo, por encima de todo, el costo de la terminal es cada vez más problemático en un momento en que la industria financiera todavía recorta los costos lo más posible.