Solo importa la sigla ME (mercados emergentes)

Con solo algunas excepciones, las monedas de esos países fueron volátiles este año, y cada vez se muestran más débiles.
México ofrece mejores perspectivas a mediano plazo para los operadores.
México ofrece mejores perspectivas a mediano plazo para los operadores. (Shutterstock)

En el mundo de las divisas, ya no importa si eres un MINT (México, Indonesia, Nigeria, Turquía), un BRIC (Brasil, Rusia, India y China) o incluso una economía Civets (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica). Solo importa una sigla: ME (mercados emergentes).

Todo el año las monedas de los mercados emergentes sufrieron. Primero porque las elevadas expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos iba a elevar las tasas de interés causaron daño, y aunque la decisión de mantener las tasas en septiembre puede darle algún alivio a las monedas de los mercados emergentes, los analistas esperan que esto dure poco. El dólar tuvo una racha alcista y llevó a las salidas de capital de los mercados emergentes.

Después cayeron los precios de las materias primas. Finalmente, las preocupaciones sobre la economía de China, que al rebullir todo el año en los mercados emergentes, se volcaron a los países desarrollados, lo que sacudió los mercados bursátiles mundiales.

Esos factores pueden o no tener alguna relación, pero el resultado es que los mercados emergentes fueron un lugar sombrío para estar en 2015, y sus monedas, con la excepción de algunos casos aislados de tranquilidad, fueron invariablemente volátiles y cada vez están más débiles.

Como dice Win Thin, de Brown Brothers Harriman, todos los países MINT son “vulnerables a la debilidad actual de los mercados emergentes”.

La caída de valor en la paridad frente al dólar este año es normal. Al momento de escribir, la caída del peso mexicano fue de 11.3 por ciento, la lira turca más de 22 y la rupia de Indonesia 14 por ciento. En el tipo de cambio oficial, el naira de Nigeria cayó 7.5 por ciento. Pero Nigeria recurrió a una serie de medidas para defender el naira tras dos devaluaciones, lo que creó un mercado negro para la moneda. La paridad en el mercado negro es “mucho más débil”, dice Thin.

El riesgo político es una de las razones de por qué los operadores venden ciertas monedas, lo que explica parte de la debilidad de la lira, el naira y el peso. La caída del precio del petróleo es otra, y una que pesó particularmente fuerte en Nigeria.

“Desde finales del año pasado no hay un mercado de divisas de dos vías en Nigeria”, dice Luis Costa, estratega de mercados emergentes en Citigroup. “El banco central en Nigeria se muestra renuente a permitir alguna depreciación del naira como respuesta a la caída abrupta de los precios del petróleo”.

Por otra parte, Turquía es un importador de energía y, por lo tanto, se beneficia con el petróleo más barato, mientras que México, el tercer mayor productor de petróleo en el continente americano, tiene una cobertura contra las fluctuaciones del precio del crudo.

Indonesia depende de las exportaciones de materias primas y es un importador neto de petróleo. Su ingreso per cápita es bajo, aunque la inflación es superior al objetivo, y los estrategas de divisas piensan que tiene tradiciones democráticas razonables. Sus problemas incluyen un gran déficit de cuenta corriente y una economía que se debilita, lo que hace que el banco central esté renuente a mover las tasas.

México y Turquía ofrecen mejores perspectivas para los operadores de divisas en el mediano plazo. De acuerdo con Daniel Tenengauzer, director de estrategia cambiaria de mercados emergentes de RBC Capital Markets, México presenta “buenas credenciales fiscales y de inflación”, y un fuerte ingreso per cápita.

En comparación con otras economías MINT, sus bases económicas son “mucho más benignas”, dice Costa, aunque la proximidad de México con EU y la eventual alza en las tasas de interés perjudican al peso.

La lira turca parece una moneda que se debe evitar en el corto plazo, no solo por las altas tensiones en el periodo previo a las elecciones de noviembre, sino por su déficit en la balanza de pagos y endeudamiento en dólares de las empresas.