Sierra Rutile, la minera que sigue en pie entre la epidemia de ébola

Dependen de ella mil 500 trabajadores del ramo, además de 800 contratistas.
Las instalaciones de la empresa.
Las instalaciones de la empresa. (Especial)

La cifra del negocio más importante para John Sisay es entregada en un resumen diario. Cero, nuevamente. Para el director ejecutivo de Sierra Rutile, este el mejor resultado posible: es el número de casos de ébola en su empresa minera, ubicada en Sierra Leona.

"Gracias a Dios todavía no tenemos casos y nada en la zona... Seguimos con los dedos cruzados."

Al dirigir una empresa grande en un país pobre asolado por un virus mortal, Sisay tiene un doble reto. Uno es evidente: evitar que el ébola se propague entre su personal de mil 500 personas y 800 contratistas. El otro es asegurarse de que Sierra Rutile salga adelante de la emergencia sanitaria en la mejor forma financiera posible.

"Tenemos que hacer que la gente entienda que todavía estamos trabajando. No podemos culpar al ébola de los problemas", dice. "Habrá un impacto enorme en la economía. Es muy importante para las compañías como la nuestra seguir adelante y superarlo".

Esta semana la Organización Mundial de la Salud predijo que los casos de ébola se multiplicarían por diez este año, pero la lucha contra el virus de Sierra Rutile ha sido exitosa. Los trabajadores que llegan de los pueblos de alrededor son revisados en la puerta de la mina y se les toma la temperatura al menos dos veces al día. Los que regresan de un permiso llenan formatos de información para que detallen dónde han estado.

"Tuvimos que hacer dos cosas: asegurar que la gente entendiera la gravedad del virus, y que supieran que era difícil contraerlo si hacen cosas sencillas".

Sierra Rutile cuenta con una clínica cerca de sus operaciones y realiza campañas de salud contra problemas como la malaria, lo que ayudó a impartir su mensaje sobre el ébola, dice Sisay. La empresa se reunió para atender las inquietudes de cerca de 100 empleados y contratistas expatriados.

"La mayoría de la gente está cómoda siempre y cuando no haya ébola en el sitio", dice. De hecho, cuando Sierra Leona declaró un "encierro" de tres días en septiembre para intentar detener la propagación del virus, Sisay dice que algunos expatriados incluso regresaron antes para poder estar en el sitio durante ese periodo.

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Empleados y contratistas extranjeros trabajan en la firma minera de Sierra Leona