Siderúrgicas lidian con ‘toneladas’ de problemas

El desplome de la aleación recibió un impulso de China, que inundó el mercado con su enorme producción.
Trabajador en una planta de Dongbei Special Steel en China.
Trabajador en una planta de Dongbei Special Steel en China. (Reuters)

Londres

Para los empleados de las dos últimas plantas siderúrgicas de Escocia, el momento de la visita del presidente chino a Gran Bretaña dejará un sabor amargo.

El día en que Xi Jinping estuvo en Londres en medio de mucha pompa y esplendor, Tata Steel confirmó que detendrá temporalmente sus trenes de laminación de 130 años de antigüedad que se encuentran al sur de Glasgow, con una pérdida de 270 puestos de trabajo.

Tata culpó de la serie más reciente de cierres de acero en Reino Unido a una libra fuerte, los altos costos de la electricidad y una “inundación” de importaciones baratas, principalmente de China.

Sin embargo, mientras lo que queda de la industria acerera británica lucha por sobrevivir, un exceso de oferta ensombrece a las compañías a escala global.

Se sintió la presión en las ventas en la estadunidense US Steel, ArcelorMittal en Luxemburgo y Posco de Corea del Sur después de una caída de 25 por ciento en los precios que hizo que el metal tuviera su precio más barato en una década. Además con la contracción de la demanda mundial del metal por primera vez desde 2009, los riesgos para los ingresos se preparan para empeorar.

Carsten Riek, analista de UBS, dice: “Es un ambiente muy poco saludable, uno de los más difíciles en los últimos 20 años. Las empresas pueden verse obligadas a cerrar”.

Para muchos fabricantes de acero, la forma cómo naveguen este duro panorama dependerá de cuatro factores: precios de importación, márgenes de utilidad, mezcla de productos y capacidad de planta.

PRECIOS

La reciente caída del precio recibió su impulso de China, el mayor consumidor, productor y exportador neto de acero del mundo.

Desde 2000, su producción anual aumentó casi siete veces, y alcanzó 858 millones de toneladas en 2014, según los consultores de CRU, aproximadamente la mitad del total mundial.

Sin embargo, si bien la producción de China solía ser para el consumo doméstico, su apetito por el acero se redujo por primera vez el año pasado, lo que obligó a los productores a llevar su producción a otros mercados. Se espera que las exportaciones superen las 100 millones de toneladas este año, después de un salto de más de 50 por ciento para llegar a 93 millones de toneladas en 2014.

China responde a las acusaciones de “dumping” del acero barato al decir que simplemente hacen que el metal sea más efectivo en costos que en las plantas de occidente, a pesar de que la mayoría de sus plantas pierden dinero. A principios de este mes, Sinosteel por muy poco evitó el incumplimento de pagos.

Sin embargo, Xu Zhongbo, de Beijing Metal Consulting, insiste: “Con la caída de los precios del mineral de hierro, el acero chino es más competitivo. Los costos laborales en Europa son altos”.

Al ofrecer costos más bajos que los europeos, las importaciones chinas encuentran compradores globales.

Aunque los clientes estadunidenses compran más acero de Canadá, Brasil, Corea del Sur y Turquía, un aumento en las compras de producto procedente de China significa que las importaciones totales alcanzarán una participación de mercado de 30 por ciento, de acuerdo con Tom Gibson, presidente del Instituto Estadunidense del Hierro y el Acero.

US Steel, la segunda mayor siderúrgica del país por producción, fue una de las más afectadas por las importaciones y la presión en el precio que tuvo como resultado. Sus acciones cayeron 69 por ciento en los últimos 12 meses, y después de recortar 3,000 empleos en 2014, advirtió que habrá más recortes.

MÁRGENES

Los márgenes en los grupos acereros mundiales inevitablemente se contrajeron ya que los precios cayeron más rápido que los de las materias primas.

Los precios del acero normalmente siguen al mineral de hierro, su principal ingrediente. Pero un ritmo más acelerado de la caída del precio del acero aprieta el “margen” que ganan los productores, explica Seth Rosenfeld, analista de Jefferies.

“Se puede ver una mayor contracción del margen ya que los precios del acero se desploman en relación con los precios de las materias primas”, dice.

Incluso algunos productores que deberían disfrutar de una gran ayuda por la debilidad de las divisas ahora sufren. La caída del valor del rublo ayudó a que las exportaciones del acero ruso aumentaran 9.6 por ciento en los primeros 8 meses de 2015. Pero los bajos precios significan que los embarques ahora “son poco rentables por primera vez en más de una década”, dice Kirill Chuyko, analista de la correduría BCS.

MEZCLA DE PRODUCTOS

No todos los acereros están en un bache, por el momento. Posco de Corea de Sur, el quinto mayor fabricante de acero del mundo, informó la semana pasada que sus ventas trimestrales cayeron 14 por ciento, pero dijo que la utilidad de operación se mantuvo sin cambios y que el margen de operación mejoró ligeramente.

Esto se debe principalmente al uso de tecnología y al predominio del acero de alta calidad en su mezcla de ventas, dice Chung Sung-yop, analista de Daiwa.

Él, y otros, sugieren que las compañías que se centran en acero de mayor valor en volúmenes más pequeños tienen una mejor posición para lidiar con la entrada del acero que normalmente es de menor grado de los mercados emergentes. Esos productos “diferenciados” -como los que se utilizan en las industrias aeroespacial y automotriz- son menos vulnerables a la caída de precios.

Esto protegió a los productores en Japón, el segundo mayor fabricante de acero del mundo, donde hasta el momento todavía no hay recortes de empleos o cierres de plantas. Aunque grandes compañías como Nippon Steel & Sumitomo Metal y JFE Holdings vieron que las importaciones afectaron sus márgenes, el efecto se compensó por la debilidad del yen y la reducción de costos.

Aún así, los analistas advierten que la tendencia de los precios de acero a granel puede presionar a la baja los precios en todas partes. En Europa, Thorsten Zimmermann, analista de HSBC, dice que esta tendencia ya afecta la rentabilidad en la forma de medición preferida de la industria de ganancias antes de interés, impuestos, depreciación y amortización (Ebitda) por tonelada.

“Hace seis meses parecía que el EBITDA por tonelada mejoraría entre 10 y 15 euros, pero ya no es así”, dice. “Lo que cambió esto fueron las importaciones”.

Ayer Moody’s dio un panorama estable en la industria del acero en Europa, debido a la demanda de los sectores automotriz, de la construcción y de bienes de consumo. Sin embargo, las compañías más expuestas son las que tienen una mayor proporción de sus ventas en el mercado spot, como ArcelorMittal y SSAB de Suecia, que informaron un EBITDA trimestral 20 por ciento menor a los pronósticos de consenso la semana pasada.

Las empresas europeas argumentan que la carga extra de los impuestos ambientales y los altos costos de electricidad que no enfrentan sus rivales obstaculizan su competitividad. Esos factores se citaron en el colapso de la segunda mayor acerera del Reino Unido, SSI UK, el mes pasado.

CAPACIDAD

Para los fabricantes de acero, el nivel de capacidad que se utiliza es importante, ya que los altos costos fijos significan que si trabajan a una capacidad menor de 80 por ciento, las plantas utilizan las materias primas de una forma menos eficiente y los productores pierden el poder para fijar precios.

Esto requiere del freno permanente al exceso de capacidad, que se espera aumente a cerca de 645 millones de toneladas por encima de la demanda este año y que la OCDE identificó como uno de los principales retos que enfrenta el sector.

Sin embargo, la posible pérdida de participación de mercado, los altos costos para abrir una nueva planta de acero -y el costo de los despidos en países con fuertes leyes laborales- significan que pocas compañías están dispuestas a tomar el toro por los cuernos.

 Al final, gran parte sucederá en China, que algunos analistas creen que tiene que reducir su capacidad entre 20 y 30 por ciento. Sin embargo, eso será difícil, siempre y cuando los bancos y gobiernos locales refinancien la deuda de las acereras para evitar el dolor y las consecuencias políticas de una quiebra. Como dice Riek de UBS: “Todas las demás naciones históricamente pasaron por 10 años de dolor para lograr poner en orden su capacidad. China todavía no lo hace”.