Postales desde Fukushima

Cuando uno le cuenta a alguien que estás planeando pasar un fin de semana en Fukushima, la reacción puede ser muy interesante.

Japón

Ubicada a 200 km al norte de Tokio, la prefectura japonesa fue conocida durante años por sus riquezas naturales: manantiales de agua caliente, comida del mar y caballos de raza. Pero cuando las olas alcanzaron 38 metros de altura en una brillante y fría mañana de marzo de 2011, la región, la ciudad homónima y su reactor nuclear fueron condenados al destino inevitable de lugares como Chernóbil e Hiroshima y se convirtieron , en la mente todos, en un sinónimo de desastre.

Sin embargo, durante el festival de Soma Nomaoi (cazando caballos salvajes) para presenciar representaciones de carreras de samurais y cacerías de animales a mano limpia. Muchos espectadores son habitantes de la ciudad que decidieron hacer de uno de los festivales tradicionales más conocidos de Japón (o matsuri) su peregrinación anual al campo desde Sendai, una gran ciudad en la región de Tohoku.

Todavía con sueño después de haber tomado muy temprano el tren bala desde Tokio hasta Sendai, me uní el año pasado al éxodo desde la ciudad para ir al festival. En un autobús con imágenes de jinetes avanzamos lentamente por los plantíos agrícolas de Honshu. Había de todo tipo de pasajero: jubilados, familias con su parafernalia para hacer un dia de campo, veinteañeras vestidas a la moda con tacones y bolsas de diseñador. Todos los años, cerca de 200 mil personas realizan este viaje.

Dos horas después llegamos y batallamos para subir por algunas pendientes muy inclinadas

de cultivos de maíz para poder ver la pista de carreras, un terreno ovalado rodeado de colinas escarpadas. Cientos de caballos ataviados con borlas y armaduras esperaban impacientes y nerviosos en el centro hasta que el sonido de las trompetas, cientos de mujeres bailando delicadamente con abanicos, y un caballo suelto corriendo sin control, anunciaron el principio de las carreras. En uno de los extremos de la pista se veía el suave movimiento de las banderas atadas a las espaldas de los jinetes mientras los caballos sacudían sus cascos en una escena que hacía pensar en Ben-Hur (y al igual que en la película, en un evento de tres días, las caídas no eran nada fuera de lo común).

El evento principal es en el sinki-sodatsusen, en el que 150 jinetes vestidos de samurai atrapan banderas de seda que caen hacia el suelo después de que les dispararan con bengalas ya que la idea de la contienda es recrear la atmósfera de los caballeros en combate.

Nada más alejado de la imagen de hace cuatro años de Fukushima en las pantallas de todo el mundo. Veinte kilómetros al sur está la enorme estructura del reactor nuclear desactivado y vacío en Fukushima Daliichi.

Desde aquel tsunami, las carreras de Soma Nomaoi cobraron mayor importancia ya que muchos caballos en la región se ahogaron o murieron de hambre cuando se abandonó la zona. Ese año se canceló el matsuri y sólo se realizaron algunos eventos.

Los límites de la zona de exclusión cambian constantemente de acuerdo a los descubrimientos de los científicos del gobierno que monitorean los niveles de radiación en la zona, aunque ninguna autoridad específica la controla.

Pero si la maldición de Fukushima es recordar el desastre del 11 de marzo, algunos están tratando de que esto se haga de una manera más positiva."Algunas personas consideran que Fukushima es un monstruo", dice Hiroki Azuma, un escritor y académico de Tokio. " Sólo existe una manera de resolver este problema y ésta es viendo con ojos propios lo que pasó en Fukushima".

Buscando inspiración en Chernóbil, y en la manera en que Japón enfrentó su trágica historia nuclear en Hiroshima y Nagasaki, ahora encabeza un llamado para que la planta renazca como un destino turístico, por lo que en agosto pasado encabezó un tour no oficial con gente que apoya el proyecto en una de las áreas restringidas.

Es difícil imaginar que camiones de paseantes lleguen a esta orilla de Honshu, la isla más grande de Japón con esta idea. Pero la influencia que Chernóbil e Hiroshima tienen en nuestra comprensión del complicado legado de la energía nuclear es muy importante, por lo que están dando un gran paso en la dirección correcta.