Pagar en efectivo, la tradición en GB que desprecia la tecnología

Solo 24 por ciento de las transacciones se liquida con tarjeta de débito en Reino Unido.
Valor del circulante aumenta 6%
Valor del circulante aumenta 6%. (Especial)

Las cifras anuales del Banco de Inglaterra muestran que la población británica mantiene su obstinado apego por el efectivo, a pesar de las rápidas innovaciones en los métodos de pago de alta tecnología, como las tarjetas sin contacto o los monederos móviles.

El año pasado el valor total de los billetes en circulación aumentó 6 por ciento, y esto lo lideró principalmente la demanda por billetes de 20  libras, que comprenden alrededor de dos terceras partes de los billetes en circulación.

Para Victoria Cleland, cajera jefe del Banco de Inglaterra, la situación es muy sencilla: “La gente predice el fin del efectivo casi desde que nací... más o menos cada 10 años lo pronostican y se equivocan”.

Parte del aumento sin duda se debe a la recuperación económica, y también a que los consumidores tienen, literalmente, más dinero en sus bolsillos. Pero el ritmo del aumento todavía es cómodamente superior al del crecimiento nominal de la economía (la tasa de expansión total sin considerar el impacto de la inflación).

Entonces, ¿cómo encaja esto con las estadísticas que se informaron ampliamente de que en Gran Bretaña los pagos sin usar efectivo superaron por primera vez el uso de billetes y monedas este año?

En primer lugar, Cleland señala que el gasto aumenta, al igual que el tamaño del pastel disponible para las diferentes formas de pago.

Además, una lectura más minuciosa a las estadísticas del Consejo de Pagos de Gran Bretaña muestra claramente que el efectivo se mantiene como el método de pago dominante en Reino Unido.

El organismo de la industria informó el mes pasado que 48 por ciento del volumen de los pagos se realizó en efectivo en 2014, y la segunda forma de pago más popular —la tarjeta de débito— se quedó muy rezagada con 24 por ciento.

Solo cuando combinas todas las otras formas de pago es que llegas a la estadística de que ya se superó al efectivo.

“A la gente le gusta utilizar el efectivo. Siempre está allí para una contingencia: cuando piensas en el número de ocasiones en que sales a comprar algo en un tren y las terminales de las tarjetas de crédito no funcionan”, agrega Cleland.

El Consejo de Pagos de Gran Bretaña todavía espera que el efectivo represente más de una tercera parte de todos los pagos por consumo en 2024.

Pero esto no convence a todo el mundo. Stephen Ley, director de pagos de Deloitte, dijo que si bien el efectivo todavía es un tipo de pago “muy importante”, su uso inexorablemente va a la baja.

Junto con el aumento en el número de personas que compran en línea, el uso de pagos sin contacto, las compras dentro de las aplicaciones o los monederos móviles, Ley también señaló la tendencia en los eventos y los festivales de música para usar pulseras ponibles (wearable tags), que se vinculan con las cuentas bancarias o que utilizan una precarga de dinero.

Agregó que el próximo tope para lo que pueden cobrar los emisores de tarjetas a las tiendas detallistas —llamadas comisiones de intercambio— con el tiempo deben reducir su costo e impulsar que las pequeñas tiendas minoristas las acepten. Si bien los consumidores normalmente gastan más cuando utilizan los pagos que no son en efectivo, hay una ventaja más inmediata para las tiendas minoristas y los consumidores: “La velocidad y la comodidad significa que se acaban las filas”.