La OPEP, ante el desafío de consolidar su recorte

Alcanzar un consenso para el nuevo rango de producción de crudo se consideró como un avance positivo, pero aún hay desacuerdos entre Arabia Saudita e Irán.
La reunión de los productores petroleros se llevó a cabo en Argel.
La reunión de los productores petroleros se llevó a cabo en Argel. (Ramzi Boudina/Reuters)

Argel y Londres

A su salida, después de casi cinco horas de conversaciones en Argel la tarde del miércoles, el ministro del Petróleo de Irán, Bijan Zanganeh, emanaba alivio. “La OPEP tomó una decisión excepcional”, dijo mientras el ministro de Energía de Arabia Saudita salió de la reunión sin aceptar preguntas de los medios.

Después de dos años de disputas, el cártel finalmente elaboró un acuerdo provisional para reducir la producción y hacer frente al exceso de oferta mundial de petróleo crudo.

Se acordó, en principio, que reducir la producción entre 32.5 millones y 33 millones de barriles al día será suficiente para aumentar los precios. Parece que la OPEP está de regreso para darle una reprimenda a los que escribieron el obituario del cártel.

El avance marca la primera acción para impulsar los precios del crudo que afectaron las finanzas de las economías de los países productores y de muchas empresas de energía, sobre todo de los productores de esquisto de EU, desde que comenzó el colapso de los precios del petróleo hace dos años. La última vez que se realizó una acción para limitar la producción fue en 2008.

Esto también significa un cambio en la estrategia de la OPEP, bajo el liderazgo de Arabia Saudita, de no cambiar el nivel de producción para mantener su participación de mercado y ejercer presión sobre los productores de alto costo, desde los productores estadunidenses de esquisto hasta los productores de petróleo en yacimientos de aguas profundas de Brasil.

Pero aún hay grandes desafíos para poder convertir la negociación en un acuerdo vinculante a tiempo para la próxima reunión formal del cártel que será en Viena el 30 de noviembre.

El cambio de postura de Arabia Saudita llega cuando el país se enfrenta a fuertes dificultades fiscales y canceló bonos y primas de los trabajadores del sector público a principios de esta semana. El ministro de energía del reino, Khalid Al Falih, envió una señal firme de sus colegas y rivales de la OPEP, el precio en verdad importa.

Semanas de conversaciones indirectas entre los productores de la OPEP en Francia, Austria y China y reuniones bilaterales en Argel tuvieron como resultado diversas propuestas para recortes de producción. “La OPEP no puede darse el lujo de no llegar a un acuerdo”, dijo el jefe de la consultoría FGE, Fereidun Fesharaki.

La capacidad de la OPEP para alcanzar al menos un consenso para un nuevo rango de producción se consideró como un avance positivo, y el precio del petróleo subió a poco menos de 50 dólares por barril el jueves. Pero siguen los obstáculos.

En primer lugar, no se dará ningún recorte oficial hasta la reunión de noviembre de la OPEP, y el grupo presiona por la parte más polémica de cualquier acuerdo —quién debe reducir la producción y por qué cantidad— por venir. “La OPEP conserva su reputación y aplaza la decisión hasta noviembre”, fue como resumieron la reunión los analistas de Barclays.

Si bien no fue una hazaña pequeña lograr que Arabia Saudita e Irán llegaran a un entendimiento de cualquier tipo, todavía queda mucho por hacer.

Las negociaciones continuarán a un nivel de análisis técnico el próximo mes, dijo un alto delegado del Golfo en la OPEP. El objetivo es reducir la diferencia de 200 mil barriles diarios. Por otra parte, no se puede descartar que si Arabia Saudita e Irán aún libren guerras indirectas de Yemen y Siria, regresen los desacuerdos antes de Viena.

Otra amenaza es Irak. Cuando se le pidió al país unirse a los recortes conjuntos por primera vez desde la primera guerra del Golfo en 1991. Si bien en un principio Bagdad respaldó el recorte, su reacción en el periodo inmediato posterior de la reunión puede ser una muestra de lo que ahora enfrenta la OPEP.

“Al final, Irak demostró ser mucho más rígido en las discusiones que Irán”, dice el alto delegado del Golfo en la OPEP.

El ministro del Petróleo de Irak argumentó ferozmente que las llamadas fuentes secundarias subestiman su producción petrolera que la OPEP usará para formar la base de cualquier objetivo, y Ali Hussein Al Luiebi reprendió públicamente a un periodista de una agencia de fijación de precios que evalúa los flujos petroleros de los miembros.

El cártel también tendrá que lidiar con un mercado petrolero escéptico. Aunque se alcanzó un consenso para un nuevo rango de producción, después de que la OPEP abandonó su límite de producción el año pasado; un nivel entre 32.5 y 33 millones de barriles diarios tal vez no sea suficiente para tranquilizar a los participantes del mercado.

Otro riesgo es que el acuerdo final del recorte de producción esté más cerca de la cifra más alta —una que los delegados de la OPEP dicen le permitirá a Libia y Nigeria recuperarse— se llegue a ver casi como un ajuste imperceptible en comparación con el suministro actual. El cártel produjo 33.23 millones de barriles en agosto, de acuerdo con las fuentes secundarias.

Sin embargo, los fondos de cobertura y los especuladores probablemente estén más cautelosos para apostar a la baja contra el precio del petróleo a raíz del acuerdo.

Los retos a largo plazo se mantendrán. La industria estadunidense del esquisto aún está de pie y lista para prosperar con cualquier alza del precio del petróleo.

“Aquellos que piensan que es el regreso de la antigua OPEP deben tomar más en serio las nuevas circunstancias del mundo con el esquisto y con un menor crecimiento de la demanda”, dice el veterano analista de petróleo de Citi, Edward Morse.