Monsanto renuncia a comprar Syngenta

El ofrecimiento de la firma con sede en Estados Unidos fue por 46 mil mdd.
La propuesta “infravalora la empresa”, respondió Syngenta.
La propuesta “infravalora la empresa”, respondió Syngenta. (Christian Kane/Reuters)

Londres y Nueva York

Monsanto abandonó ayer su búsqueda de adquirir a Syngenta, su rival en agronegocios, por 46 mil millones de dólares, después de que la compañía suiza rechazó su tercera oferta para crear una empresa dominante de semillas y químicos agrícolas.

La decisión de abandonar la búsqueda fue aclamada inmediatamente por los inversionistas de Monsanto, quienes se empezaban a impacientar en privado por los intentos de la empresa estadunidense para comprar Syngenta.

Las acciones de Monsanto subieron más de 7 por ciento, para llegar a 95.93 dólares en las primeras operaciones de la tarde en Nueva York, después de que se dieron a conocer los detalles del rechazo de su oferta. La medida pone fin al último intento del presidente ejecutivo escocés de Monsanto, Hugh Grant, para comprar la compañía suiza, una adquisición que buscó personalmente en tres ocasiones desde 2011.

Un acuerdo habría visto que la compañía con sede en San Luis se convirtiera en uno de los proveedores más poderosos de semillas y químicos para los agricultores de todo el mundo. Pero Syngenta se negó a colaborar con Monsanto este año hasta su tercera oferta, con excepción de una serie de reuniones entre los abogados antimonopolio para hablar de los obstáculos del acuerdo.

Syngenta dijo ayer: "Después de colaborar con Monsanto en su última oferta, la junta rechazó de forma unánime su propuesta revisada. Infravalora significativamente a la compañía y está plagada de riesgos de ejecución".

Previamente, Syngenta argumentó que un acuerdo podría requerir de 18 meses para llegar a un cierre y que iba a enfrentar importantes obstáculos de los organismos reguladores en muchos países. También expresó su preocupación por el plan de Monsanto para cambiar su domicilio al Reino Unido como parte de una llamada inversión fiscal —cuando una empresa cambia su domicilio fiscal a otro país con el fin de pagar menos impuestos.

Algunos accionistas de Syngenta empezaron a creer que su dirección debería colaborar con Monsanto. Esa creencia se reflejó en el precio de las acciones de la compañía suiza, que se desplomó 18.2 por ciento para cerrar en 309.9 francos suizos la tarde de ayer en Zurich.