Medidas tributarias repliegan a gigantes

“Gran progreso” de la OCDE en un importante paquete de reformas que puede cerrar los vacíos legales en el sistema mundial de impuestos.
Pascal Saint-Amans sostuvo que “terminó la planeación fiscal agresiva del pasado”.
Pascal Saint-Amans sostuvo que “terminó la planeación fiscal agresiva del pasado”. (AFP)

Varias empresas líderes multinacionales están en una etapa avanzada para desmantelar las estructuras que utilizaron para minimizar las cargas fiscales corporativas, de acuerdo con el funcionario que dirige una ofensiva internacional contra la evasión de impuestos.

Pascal Saint-Amans, el funcionario fiscal principal de la OCDE con sede en París, dijo que las medidas son una señal de que “terminó la planeación fiscal agresiva del pasado”.

Citó las recientes decisiones de Amazon y Starbucks —dos de las compañías estadunidenses que recibieron acusaciones de evasión fiscal en 2012— para cambiar sus modelos de negocio, así como la retroalimentación de abogados para romper las estructuras que involucran centros en el extranjero como las Bermudas.

En una entrevista con Financial Times, Saint-Amans dijo que la OCDE tiene “un gran progreso” en un importante paquete de reformas que puede cerrar los vacíos legales en el sistema mundial de impuestos corporativos.

A pesar de que los debates en ciertos temas están llenos de controversias, la OCDE va en camino de emitir en octubre su recomendación final a los ministros de finanzas del G20. Encargaron el proyecto que busca frenar la erosión de la base fiscal y transferencia de las utilidades (BEPS, por su sigla en inglés) en 2013 como respuesta a una extendida indignación pública por los esfuerzos que realizaron algunas compañías para evadir impuestos.

Algunos críticos, incluidos sindicatos y grupos de activistas, ya expresaron dudas acerca de si las recomendaciones finales tendrán un efecto duradero. La semana pasada, un panel de expertos en desarrollo, entre ellos el economista Joseph Stiglitz, dijo que el proyecto de la OCDE no va lo suficientemente lejos y llamó a un replanteamiento fundamental de las reglas de impuestos corporativos.

Pero las empresas se preparan por los cambios como resultado del proyecto BEPS. Casi tres de cada cinco multinacionales que encuestó la firma de servicios profesionales Deloitte estuvieron de acuerdo en que el proyecto BEPS tendrá un mayor efecto en su organización de lo que originalmente pensaban.

Analistas de inversión de Citi dijeron el mes pasado que el proyecto progresaba más rápido y tenía un mayor alcance de lo esperado, aunque advirtieron que lograr un acuerdo internacional sobre los temas más polémicos puede llegar a ser imposible.

Dicen: “Creemos que el entorno fiscal cambió materialmente y es significativamente menos favorable para la planeación fiscal agresiva que existía anteriormente”.

Pero algunos gobiernos ya rompieron filas e implementaron medidas contra la evasión sin esperar a la conclusión del proyecto. Más de la mitad de las empresas encuestadas por Deloitte esperan “importantes cambios legislativos unilaterales”, y más de tres de cada cuatro esperan algún tipo de doble imposición.

Un ejemplo de una acción unilateral fue la introducción en el Reino Unido, en abril, de un “impuesto al desvío de utilidades” que penaliza a las multinacionales que canalizan las ganancias a países con menores impuestos.

Saint-Amans, quien en abril habló de “avergonzarse” por la legislación del impuesto al desvío de utilidades del Reino Unido, dijo que las medidas unilaterales por parte de los gobiernos se mantienen como una preocupación. Un alto funcionario estadunidense dijo el mes pasado que “minará toda la razón del proyecto BEPS”.

Las reformas van a incluir estándares mínimos en cuestiones como la prohibición de prácticas tributarias “perjudiciales” y los abusos de los tratados fiscales, pero serán menos normativas en otras cuestiones.

“No es de una sola talla. Diseñamos algo que es flexible”, dijo Saint-Amans.

La OCDE publicó el lunes detalles sobre cómo se implantará el nuevo régimen de informes de “país por país”, lo que pavimentará el camino para la introducción, el próximo año, de las reglas que se les exige a las compañías para dar a conocer donde obtuvieron sus utilidades, los sitios de las operaciones y donde pagaron impuestos. Saint-Amans dijo que las nuevas reglas de informes serán un gran incentivo para que las compañías cambien su enfoque a los impuestos internacionales, a fin de asegurar que sus utilidades sean reportadas en el mismo lugar donde realizan sus actividades.

Pero los activistas criticaron los detalles de las reglas de los informes país por país, se oponen a que el plan de datos los recopile la nación donde la multinacional tiene su sede, que entonces intercambiará con otros países.

Alex Cobham, director de investigación de Tax Justice Network, un grupo de activistas, dijo que a la medida de transparencia corporativa la “frenaron al nacer” porque excluye a muchos países en desarrollo que no cuentan con los instrumentos para intercambiar información con las naciones donde tienen su sede las multinacionales.

La estructura de impuestos bajos de Amazon, que desató una intensa controversia en los últimos años, está en proceso de revisión, se dio a conocer el mes pasado. El minorista en línea empezó a registrar las ventas en países donde los clientes se encuentran, y después estableció sucursales locales de sus compañías que operan en Luxemburgo.

En abril del año pasado, Starbucks —la cadena de cafeterías más grande del mundo— anunció el cambio de su sede europea de Holanda al Reino Unido. La Unión Europea investiga si un fallo que emitió la autoridad fiscal holandesa rompió las reglas sobre ayuda estatal.

EL DATO

2012. Fue un año decisivo para que las empresas cambiaran los modelos de negocio, pues dos multinacionales estadunidenses fueron acusadas de evasión.

G20. Los ministros de finanzas de esas naciones líderes recibirán la recomendación final que emitirá en octubre próximo la OCDE.