Lostbox, el buscador de cosas perdidas, va por financiamiento

La búsqueda desesperada de un osito de peluche perdido, la mascota de la familia o un aparato auditivo de un niño y el alivio al recuperarlo ofrece una rica veta de la narrativa del interés humano.
Una vista del portal.
Una vista del portal. (Especial)

La gente quiere hacer cosas buenas por los demás, dice Clare Owen, pero no sabe cómo. La gente también adora una buena historia, esto es lo que descubrió.

La gentileza de los extraños que tratan de ayudar a personas preocupadas a encontrar artículos o mascotas perdidas muestra el impulso para hacer el bien. La búsqueda desesperada de un osito de peluche perdido, la mascota de la familia o un aparato auditivo de un niño y el alivio al recuperarlo ofrece una rica veta de la narrativa del interés humano.

Combinen los dos y tendrán Lostbox, con sede en el noreste de Inglaterra. Una empresa en línea que comenzó Owen después de un evento fortuito, tiene 150 mil seguidores de redes sociales y un alcance semanal, cuando comparte y envían retuits, de 5 millones de personas. “Soy una gran creyente del destino”, dice. Tal vez el destino intervino una noche de invierno en 2012 fuera del estadio del equipo de futbol Sunderland, cuando pisó un pequeño objeto metálico y quiso ver lo que era.

El artículo metálico era el anillo de oro de bodas de un hombre que tenía grabado “AJ à SC 16-06-90”. Owen, recién casada en ese tiempo, lo llevó a casa y a través de las redes sociales comenzó a tratar de encontrar a su propietario. Pronto se dio cuenta que estaba en una misión de prueba y error.

Sin embargo, tres años más tarde logró rastrear a Stéphane Chambon, un ejecutivo petrolero francés que asistió al juego de Sunderland, y lo reunió con el anillo. Para él, fue un final feliz. Para Owen, esa búsqueda fue solo el principio. “Cambió totalmente mi vida”.

A pesar de dirigir sus propias empresas de mercadotecnia digital y reclutamiento, Owen dice que al principio no pensó hacer de esto un negocio. Pero después de un año, y de darse cuenta de la demanda insatisfecha, creó un sitio, Lostbox, como un lugar para publicar información y solicitudes de ayuda.

Lostbox tiene el apoyo financiero de la compañía de reclutamiento que maneja Owen con su socio de negocios Phil Pringle. Un premio que le ofrece espacio de oficina y servicios de apoyo con un valor de alrededor de 100 mil libras, y le ayudó a cubrir los costos durante los últimos dos años.

En ese tiempo se convirtió en el sitio de servicios en línea para encontrar objetos perdidos más grande de Reino Unido, muchas fuerzas policiales reducen su participación en la búsqueda de artículos perdidos a causa de los recortes de presupuestos.

Los perros y juguetes perdidos son las categorías más grandes, pero entre los 40 mil objetos que hasta el momento ya logró reunir con sus propietarios se encuentran medallas de guerra, una tortuga y dientes y extremidades postizas.

En Lostbox participan 32 voluntarios y un empleado de paga, además de Owen y Pringle, que regularmente trabajan 80 horas a la semana. La empresa está en un punto de inflexión. “Necesita ser una empresa comercial para poder mantenerse y lograr estar al día con la tecnología que necesitamos”, dice Owen.

El mes pasado se lanzó una aplicación gratuita, compatible con los dispositivos Apple y Android, que ofrece “notificaciones automáticas” de objetos perdidos en zonas geográficas específicas, con un código de colores de objetos perdidos y encontrados.