Alistan lanzamiento de ‘jetpack’ comercial

“Estamos al comienzo del viaje”, dice Cocker, director ejecutivo de Martin Jetpack. “Empezaremos las entregas a los clientes a finales de año”.
La firma prevé entregar los pedidos a finales de año.
La firma prevé entregar los pedidos a finales de año. (Especial)

Christchurch/Nueva Zelanda

Peter Coker pasó los primeros años de su carrera como piloto de aviones de combate para la Real Fuerza Aérea. Ahora, con 60 años, está cerca de hacer que la ciencia ficción se vuelva una realidad, con la producción masiva de lo que dice será el primer jetpack personal comercial del mundo.

El próximo mes, Martin Jetpack, que cotiza en Australia, empezará a fabricar su aeronave P-14, un jetpack de fibra de carbono con propulsión a gasolina que puede alcanzar alturas de 914 metros y una velocidad de hasta 74 kilómetros por hora.

“Estamos al comienzo del viaje”, dice Cocker, director ejecutivo de Martin Jetpack. “Empezaremos las entregas a los clientes a finales de año”.

La Defensa Civil de Dubái y la compañía estadunidense Avwatch firmaron convenios de entendimiento con Martin Jetpack, los cuales espera se traduzcan en pedidos. El plan es que los jetpacks tengan un uso para los servicios de emergencia como bomberos, policía y seguridad fronteriza.

Hace unos 35 años, Glenn Martin, fundador de Martin Jetpack, empezó a trabajar en un sueño de mejorar el Bell Rocket Belt, un dispositivo que inspiró a muchos cuando apareció en la película Thunderball, de James Bond, pero que al final se descontinuó.

“El problema con el cinturón cohete Bell era que para volar tenías que pesar menos de 65 kilos y yo no he pesado menos desde que tenía 12 años”, dijo Martin. “El combustible era volátil y peligroso y el cinturón solo podía volar durante 26 segundos. Quería volar durante media hora y que pudiera cargar 120 kilogramos”.

Hasta hace poco, la aeronave de Martin Jetpack utilizaba un motor de gasolina V4 de dos tiempos para alimentar los dos ventiladores tubulares que proporcionan el flujo de aire para mantener hasta 45 minutos a un humano en el aire. Los nuevos modelos P14 y P15 van a incorporar un motor rotativo más poderoso. Cada aeronave contiene un paracaídas como función de seguridad.

“¿Por qué usar un jetpack? En primer lugar no tenemos rotores, lo que significa que podemos entrar en espacios confinados, ya sea en la cima de los edificios o entre edificios”, dijo Coker. “Es muy fácil de volar y muy seguro. También es mucho más divertido y barato que volar en helicóptero”.

Martin Jetpack creció rápidamente desde el nombramiento de Coker, un ex ejecutivo de Lockheed Martin, en 2013. Desde entonces la compañía sumó más de 70 empleados y empezó a cotizar en la Bolsa de Valores de Australia.

La expansión cuenta con el apoyo de Kuang-Chi Science, una compañía que cotiza en Hong Kong. Invirtió 21 millones de dólares australianos en la oferta pública inicial en febrero de 2015 y 23 millones de dólares australianos más a través de un bono convertible en febrero de 2016, lo que le da una participación de 52 por ciento en Martin Jetpack y acceso a su tecnología.

Martin Jetpack y Kuang-Chi forman una empresa conjunta para vender jetpacks en China y tienen planes de establecer una fábrica en China continental que producirá mil jetpacks al año.

Pero el enfoque de Martin Jetpack se centra en el mercado de servicios de emergencia y no en el de jetpacks personales para diversión, lo que lo llevó a separarse de Martin, quien renunció al consejo en junio después de decir que la compañía tiene una visión diferente a la suya.